SUPLEMENTO

Pueblos indígenas y 4 Transformación: transformismo, autonomía y estrategia socialista

Sergio Abraham Méndez Moissen

Pueblos indígenas y 4 Transformación: transformismo, autonomía y estrategia socialista

Sergio Abraham Méndez Moissen

El tema indígena, relacionado con la resistencia al despojo territorial, interesa por la gravedad y actualidad de las resistencias que hoy en día suceden.

El tema indígena, relacionado con la resistencia al despojo territorial, interesa por la gravedad y actualidad de las resistencias que hoy en día suceden.

Es muy importante pensar la cuestión indígena y sus reclamos siempre pendientes, nunca resueltos desde la Revolución de 1910, pasando por el alzamiento zapatista de 1994, hasta la actualidad.

Los pueblos indígenas llevan siglos, desde la conquista de América en 1521 , en resistencia y sus demandas, reclamos y problemáticas son abiertamente soterradas ú olvidadas.

Hoy en día los defensores de la problemática indígena (como es la defensa de la tierra) ya en la 4 Transformación, son los que más sufren las políticas de despojo y privatización. El caso de Samir Flores en el estado de Morelos por oponerse a la Termoeléctrica de Huexca (asesinado por manifestar su oposición) es emblemático.

Hasta ahora, a un año de la 4 Transformación, estamos aún por ver si los reclamos y pendientes de los descendientes de Emiliano Zapata y de las resistencias indígenas zapotecas del Siglo XIX, serán resueltos. ¿Hay resistencia indígena en el primer año de la 4 Transformación? Aunque es poco tiempo de la llamada 4 Transformación y aún es un tema de realidad contemporánea tiene pertinencia política por los reclamos pendientes desde la larga noche de la conquista en 1521.


Transformismo y pueblos indígenas

Luego de varias candidaturas fallidas, en 2018 millones de personas salieron a las urnas a votar al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) con deseos profundos de cambios y transformaciones sociales inclinadas a la izquierda.

Las administraciones de los gobiernos pasados, vinculados al PRI o al PAN, generaron una serie de “Reformas Estructurales” que cambiaron el rostro del país desde la militarización y la llamada “guerra contra las drogas” de Felipe Calderón (con sus cuotas de sangre con más de 30 mil desaparecidos) pasando por el caso de los 43 de Ayotzinapa, el crecimiento de los feminicidios y represiones brutales por el gobierno de Enrique Peña Nieto como fue el caso de Nochixtlán. Al tratarse de un primer gobierno considerado de “izquierda” en décadas (tomando en cuenta que en México se ha considerado el gobierno de Lázaro Cárdenas, también de corte burgués, con esta inclinación) existen profundas ansias de “cambio”. Para los pueblos indígenas no es menor este cambio de gobierno . ¿Será que algunos de sus reclamos de autonomía, respeto de tenencia territorial, valoración de sus aportaciones culturales y políticas al país serán respetadas o llevados a cabo?

La 4 Transformación hace referencia a tres procesos históricos anteriores como la Independencia, Reforma y finalmente la Revolución Mexicana. Para la actual administración la clave de transformación es la lucha contra la corrupción, la austeridad republicana y la consigna “primero los pobres”. En este nuevo gobierno creó en Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) que abrogó todos los institutos de la administración anterior: la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. De acuerdo al decreto de su formación éste:

debe promover, dar seguimiento y evaluar las políticas, programas, proyectos, estrategias y acciones públicas, para garantizar el ejercicio y la implementación de los derechos de los pueblos indígenas y afromexicano, así como su desarrollo integral y sostenible y el fortalecimiento de sus culturas e identidades, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los instrumentos jurídicos internacionales de los que el país es parte. (Ley de Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, 2019).

Este nuevo instituto está bajo el mando de Adelfo Regino Montes, antiguo asesor del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, de identidad mixe y en su toma de protesta detalló que “no habrá más injusticias para los indígenas”. (Regino, 2018). Regino fue asesor del EZLN durante los diálogos en San Andrés y hoy se integró al gobierno de AMLO como director del INPI bajo la promesa de cambiar de raíz las injusticias contra los más de 70 pueblos indígenas en el país.

En una poderosa actividad simbólica en el Zócalo de la Ciudad de México y con una fuerte repercusión en todo el país, la toma de protesta del nuevo gobierno se realizó con la presencia de decenas de pueblos indígenas en una ceremonia de entrega de bastón de mando, a la que asistieron miles de seguidores de López Obrador.

Según medios como La Jornada este bastón, entregado en 1 de diciembre de 2018, representaba la aprobación de los más de 70 pueblos del país: “Que la luz inunde nuestros corazones, que la oscuridad se disipe, que la luz del amor nos permite unirnos al concierto de la armonía cósmica” declaró el chaman o líder indígena (2018, 1 de diciembre).

De importancia transcendental también es, para los pueblos indígenas, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) ya que existe una imbricación de las demandas indígenas con el movimiento medioambiental. La SEMARNAT tiene la dirección del reconocido agroecólogo Víctor Toledo, autor de un sin número de libros, reflexiones y prácticas de lucha contra los transgénicos, el despojo territorial de los pueblos indígenas y en búsqueda de nuevos horizontes ecológicos, además de que este intelectual fue un importante simpatizante del EZLN.

A la línea de tiempo de la 4 Transformación es decisivo incorporar que por los menos los dos secretarios de asuntos indígenas y de medio ambiente son activistas reconocidos por su trayectoria política en movimientos sociales y de izquierda en el país, simpatizantes con los movimientos en defensa del territorio, de los pueblos indígenas en resistencia, lo que constituye un cambio importante y de importancia en relación a las administraciones pasadas.

A este tipo de integraciones Antonio Gramsci le llamó “transformismo” pues el autor italiano considera este fenómeno como:

“la absorción gradual, pero continua y obtenida con métodos diversos según su eficacia, de los elementos activos surgidos de los grupos aliados, e incluso de aquellos adversarios que parecían enemigos irreconciliables. En este sentido la dirección política ha devenido un aspecto de la función de dominio, en cuanto la asimilación de las elites de los grupos enemigos los decapita y aniquila por un período frecuentemente muy largo” (Gramsci, 387).

La función de una política transformista para la clase dominante es absorber a los intelectuales de los grupos explotados y movimientos sociales para imponer una mayor hegemonía conservadora. Algo parecido sucede con la incorporación de organizaciones sociales o sindicales como el caso del Sindicato Minero Metalúrgico, algunos sectores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, ó con intelectuales que anteriormente estaban vinculados con el “progresismo opositor” como Paco Ignacio Taibo II y Pedro Salmerón.

Para la 4 Transformación la integración de personas como Adelfo Regino Montes asociado al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y a Víctor Toledo un respetado agroecólogo tiene como objetivo descabezar a las posibles resistencias u opositores así como aumentar su hegemonía entre las clases explotadas y oprimidas.

De ahí que sean Toledo y Regino los principales defensores de las nuevas fórmulas y proyectos del nuevo gobierno aunque estos atenten contra los pueblos indígenas o el movimiento agroecológico. Entonces sucede que estos dos portavoces, antes asociados a la izquierda que se reclamaba independiente, hoy sean los principales defensores del Tren Maya, la Hidoreléctrica en Morelos y la instalación de la Constelation Brands en Mexicali.

Entonces, podemos concluir que la 4 Transformación “integró” a intelectuales antes asociados al EZLN y al CNI, para implementar un nuevo plan de despojo territorial, esta vez justificado por sus antiguos antagónicos.

México pluricultural: una aproximación comunalista

México es un país pluricultural. De acuerdo al Atlas de los pueblos indígenas de México existen por lo menos 70 pueblos indígenas en el país. (Atlas, 2020).

Entre amuzgos, chatinos, zoques tepehuanos, tarahumaras, nahuas, tzotziles, tzetzales el México “profundo” es, definitivamente, uno de los países más diversos de América Latina.

Ser indígena en México es un acto de resistencia identitaria. Existe un sin número de bibliografía para responder la pregunta: ¿Qué es ser indígena en México? En México existe aún un racismo muy profundo y complejo. De autores como Armando Bartra (Bartra, 2010) a Héctor Díaz Polanco (Polanco, 2005) así como Bonfil Batalla se ha discutido mucho sobre el concepto y sobre las ideas centrales que deberían permitir esclarecer qué significa y qué es con certeza y claridad ser indígena en el país.
Existe en México una escuela teórica, en especial en Oaxaca, de pensadores indígenas que hablan de su propia condición y de su propia experiencia y que han reflexionado algunas ideas sobre la pregunta del indigenismo y hemos analizado para comprender que es ser indígena en el país de la Malinche.

Autores como Carlo Manzo, Floriberto Díaz y Jaime Martínez Luna son desconocidos o ignorados por la academia, tratándose de autores que definitivamente se aproximan más a la idea de lo indígena, tratándose de intelectuales de raíz zapoteca, mixe e ikoot, que deben ser reconsiderados en espacios políticos de izquierda.

Para autores zapotecos, mixes e ikoots del Oaxaca, de la corriente teórica comunalista influenciada por el alzamiento zapatista en 1994, ser indígena es algo más de “la identidad” cultural y lingüística. Floriberto Díaz, de la tradición mixe, considera que ser indígena tiene, por lo menos, cinco puntos a considerar: el territorio como madre, el lenguaje, la fiesta, el tequio y la lógica asamblearia de toma de decisiones. (Díaz, 2014). Para Floriberto, en las comunidades zapotecas, shatinas, mixtecas, mixes, existe una forma de organización asamblearia, en el que la política no es idéntica a la representación democrático burguesa (electoral), existe una relación comunitaria de la propiedad (bien común) existe el “tequío” como forma de servicio a la comunidad y una forma no destructiva de la naturaleza. Ante las formas de organización de la vida urbana en las que prima el individualismo, la competencia y lo privado en las zonas indígenas existen formas que pueden ser integradas en una reflexión para pensar una sociedad alternativa . No podemos decir que todos los pueblos indígenas comparten estas cosmogonía, pero si podemos afirmar que algunos de ellos ponen en píe proyectos en defensa de sus territorios, que hoy ponen el territorio en el centro.

Esto significa, por lo menos, que ser indígena en México es vivir con el peligro del despojo territorial. 7 millones 382 mil 785 personas son los habitantes del país que se consideran indígenas en México (Atlas, 2019). Los estados con más grupos o etnias son Oaxaca y Chiapas.

El CNI
Un ausente en la toma de protesta del 1 de diciembre en el Zócalo de la Ciudad de México fue el zapatatismo.

El Congreso Nacional Indígena se mostró independiente frente a MORENA al lanzar la propuesta de la candidatura independiente de Maria de Jesús Patricio con lo que el EZLN en este caso no llevó adelante la política de apoyo a candidatos burgueses, como lo fue en el caso de 1988 en su apoyo electoral al ingeniero Cuauthemoc Cárdenas. El CNI representa a una fracción de los pueblos, naciones y tribus originarios de este país México:

“Amuzgo, Binnizá, Chichimeca, Chinanteco, Chol, Chontal de Oaxaca, Chontal de Tabasco, Coca, Comcac, Cuicateco, Cucapá, Guarijío, Ikoots, Kumiai, Lacandón, Mam, Matlazinca, Maya, Mayo, Mazahua, Mazateco, Mixe, Mixteco, Nahua, Ñahñu/Ñajtho/Ñuhu, Náyeri, Popoluca, Purépecha, Rarámuri, ,Sayulteco, Tepehua, Tepehuano, Tlapaneco, Tohono Oódham, Tojolabal, Totonaco, Triqui, Tzeltal, Tzotzil, Wixárika, Yaqui, Zoque, Afromestizo y Mestizo.” (CNI, 2019).

El CNI no representa, definitivamente a todos los pueblos indígenas, pero representa a una fracción autónoma importante por su organización y capacidad de lucha.

El EZLN reconoce 29 espejos de “resistencia” indígena en plena 4 Transformación ya que sus demandas están lejanas a resolverse. Estas son, por mencionar algunas: el pueblo Náyeri, en el estado de Nayarit que ha sido guardián histórico del río San Pedro, donde se encuentra su sitio sagrado denominado Muxa Tena, que hoy se encuentra amenazado, en el estado de Sonora, con la construcción de la presa Los Pilares se destruirán sitios sagrados del pueblo Guarijío, en el territorio Yaqui en el estado de Sonora, la ambición sobre el agua del Río Yaqui ha sido motivo de agresiones históricas en contra de la tribu, en la comunidad nahua de Xoxocotla, del Surponiente de Morelos, en zonas aledañas al sitio sagrado denominado Xochicalco es amenazada con la imposición de un proyecto minero, en el estado de Guerrero, en los municipios de Xochistlahuaca, Tlacoachistlahuaca, y Ometepec, cientos de comunidades amuzgas, mixtecas y afromestizas, se ven amenazadas por las obras de entubamiento del río, en la comunidad nahua de San Pedro Tlanixco en el estado de México, ha sido despojada de sus manantiales y aguas del río Texcaltenco mediante concesiones en beneficio de empresas privadas.

“También los casos en el pueblo Tzeltal de Chilón, Chiapas, se ha pretendido la imposición de la construcción de la autopista San Cristóbal-Palenque en territorio de la comunidad así como en el Pueblo Wixárika pese a que se encuentra inmerso entre los límites de los estados de Jalisco, Nayarit y Durango, tiene un territorio continúo y su organización autónoma. El CNI tiene un mapa de resistencias indígenas que documenta las resistencias de por lo menos 29 pueblos indígenas totonacos, nahuas, wixaricas, ikoots, mezcalas, ñatos, chinantecos, purhépechas, mayas, tzotziles contra los megaproyectos pero destacan su oposición el caso de Morelos y del Tren Maya.” (CNI, 2019).


Los límites de la resistencia y la lucha por la autonomía: la necesidad de una estrategia socialista

Los principales puntos de discrepancia del CNI con el nuevo gobierno son los casos de Morelos en Huexca y en el sur con el megaproyecto del Tren Maya. El CNI ha expresado su oposición a estos dos megaproyectos pues “destruyen el medio ambiente y la biodiversidad” y en su mensaje el comandante Moises del EZLN declaró “defenderemos nuestros territorios hasta la muerte”.

El caso de Morelos con la implementación de:

“dos Termoeléctricas en zona de riesgo volcánico que forman parte del Proyecto Integral Morelos, promovidas por la empresa Abengoa y la Comisión Federal de Electricidad, con el apoyo de los tres niveles de gobierno, el Ejército Mexicano y la policía estatal. Asimismo como parte de dicho proyecto se busca construir un acueducto para la extracción del agua del río Cuautla, que afectará a 22 ejidos del municipio de Ayala.” (CNI, 2019).

La oposición a esta instalación fue la causa del asesinato del líder indígena Samir Flores. El otro caso emblemático es el Tren Maya que según los comunicados del EZLN la consideró impuesta por una consulta amañada. El EZLN insistió en que el gobierno de la 4 Transformación es una “bestia capitalista” y AMLO por su lado detalló que al EZLN le falta información. Víctor Toledo detalló en un texto para La Jornada que:

“ese proyecto debe inscribirse en el contexto de un Plan Maya por la Vida para toda la región, que se construya como una modernidad desde abajo y para todos. Ello supone la participación articulada de los gobiernos federal, estatales y municipales, y de éstos con las comunidades, pueblos y ciudades. Dicho plan, que de­be encabezar el nuevo gobierno, debe reconocer este conflicto civilizatorio, ponerse del lado correcto, y realizarse con la colaboración no sólo de los pueblos y organizaciones mayas, sino de los centros académicos, sus investigadores y técnicos, las organizaciones conservacionistas, y las empresas sociales y privadas de la región” (Toledo, 2018).

Victor Toledo, hoy enfrentó al EZLN, llamándolos “piezas fósiles de museo que caen en el ocaso de su historia” y los otroras defensores de la organización armada atacan a los rebeldes chiapanecos por oponerse a los proyectos del presidente de la 4 Transformación. Toledo hoy es un virulento defensor de la 4 Transformación.

El caso de Regino es aún más emblemático. El anterior asesor del EZLN en conferencia de prensa detalló el funcionamiento de la consulta del Tren Maya “84 municipios donde pasará el tren participaron 100 mil 940 personas de dichas demarcaciones; 93 mil 142 votaron por el sí y 7 mil 517 por el no y hubo 281 votos nulos, explicó” Jornada (2020, 1 de junio) y para Aristegui Noticias detalló que por lo menos 30 asambleas aprobaron el Tren Maya.

La política de la 4 Transformación fue de la incorporación de intelectuales importantes del EZLN para con una posición “transformista” evitar resistencias a los planes en materia indígena y ecológica del nuevo gobierno.

Es decir que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador pretendió por medio de la incorporación “descabezar” y conquistar una mayor hegemonía, aprovechando para ello que estos intelectuales carecían de una perspectiva estratégica alternativa. Existen resistencias indígenas al proyecto Integral Morelos y al Tren Maya en el sur del país.

Hoy la lucha de las más de 70 naciones y pueblos indígenas puede lograr sus objetivos de democracia, justicia y respeto territorial, si es que ellos la piden, sólo en una sociedad enteramente nueva, lo cual implica superar, de forma revolucionaria, la actual sociedad capitalista. Es imposible la coexistencia de un proyecto autonómico como el que propugna el EZLN, con un gobierno de tipo capitalista. La estrategia de construir espacios de “autonomía” están muy lejos de poder llevar a cabo las transformaciones que millones de indígenas necesitan. Los socialistas pensamos que la lucha por la autonomía no es suficiente. Para lograr estas demandas, se requiere pelear contra el poder el estado, y -esto no lo plantea el CNI -la necesidad de destruir el estado actual, expropiar a los expropiadores, construir un estado de nuevo tipo y poder nacional (un gobierno) de la clase obrera junto a los campesinos e indígenas pobres.

Para la dirección de la comandancia del EZLN y del CNI la principal hipótesis estratégica para cambiar el mundo es la concepción de la resistencia y de la lucha por la autonomía territorial. Pero la resistencia tiene un límite natural: “resistir” quiere decir que aunque uno impugna, sólo dice “no”, es incapaz de subvertir el modelo imperante de relaciones de explotación. De resistencia está hecha la historia de los pueblos, pero resulta imposible reemplazar el océano de explotación capitalista con pequeñas islas de autonomía, de resistencia y rebeldía. En las ciudades los trabajadores debemos luchar contra la clase capitalista que impone la explotación asalariada, en los sectores del campo donde la propiedad capitalista terrateniente/mega-extractivista ha avanzado inexorablemente. Sólo con la alianza obrero campesina popular e indígena se lograrán resolver las ansias de tierra y de respeto territorial de los más de 70 pueblos indígenas.

Sin duda, los capitalistas van a defender con uñas y dientes sus propiedades y van por más. De ahí que es imposible pensar una sociedad en el que las autonomías puedan sobrevivir en espacios libres de “explotación” ya que las grandes empresas y sus gobiernos buscarán con una encarnizada lucha de clases la supresión de las tierras de los pueblos indígenas, recursos naturales y bienes de la naturaleza tal y como se ve hoy con los proyectos del Tren Maya o la Termoeléctrica en Huexca. Hoy la estrategia de la autonomía muestra un límite histórico pues el gran capital llama a la puerta de los caracoles en grito de guerra: ahora van por el sur del país para la implementación del Tren Maya y así las islas de autonomía serán trastocadas.

Resulta utópica la idea de construir la autonomía, aquí y ahora, espacios libres de explotación, paralelos como islas de contrapoder sin relaciones de dominio en medio de la gran crisis capitalista actual en la que las empresas y sus gobiernos buscarán despojar el territorio y bienes comunes a los más de 70 pueblos indígenas. De igual forma es utópico encerrarse en los tiempos del coronavirus, en lugar de plantear una política para que todos los explotados y oprimidos de México enfrentemos esta situación y levantemos un programa para que esta crisis no la paguemos nosotros. Las islas de autonomía más tarde que temprano serán amenazadas por el gran capital y por ello resulta utópico que la construcción de “resistencia y rebeldía aquí y ahora” pueda ser una estrategia que sustituya la lucha por la destrucción del estado capitalista por medio de la lucha de clases.

El problema de la perspectiva de construir “islas” de resistencia para la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos al paso del caracol “lento” que proponen los dirigentes de la comandancia clandestina del EZLN CNI es que hay una negativa a la lucha por la unidad de los explotados y proletarios de la ciudad para la causa indígena abandonando en los hechos a la clase trabajadora como posible aliado en la construcción de un mundo mejor. Si bien los socialistas defendemos las autonomías indígenas frente al estado capitalista y sus fuerzas represivas, consideramos que la alianza en la lucha de clases de los pueblos indígenas con el proletariado de las ciudades, con la participación de los gremios fundamentales que mueven la economía, será la llave que detenga los avances de los megaproyectos de muerte que impone la 4 Transformación.

Los trabajadores, en las zonas de alto desarrollo industrial, tienen como aliados a los indígenas mixes, zapotecos, shatinos, mixtecos, nahuas y demás pueblos que son parte del CNI. Pero también a wirras, mayas y tarahumaras. Al mismo tiempo que las organizaciones obreras deben retomar la cuestión indígena deben movilizarse en contra del despojo territorial que sufren los pueblos.

Los trabajadores de base de la Unión Nacional de Trabajadores, de la Nueva Central, los de San Quintín, los maquiladores del norte que se enfrentaron a la CTM, los maestros de la CNTE contra la Reforma Educativa tienen como aliados a los pueblos indígenas del país. Al mismo tiempo los diversos pueblos y organizaciones indígenas que resisten en todo el país contra los megaproyectos y el despojo capitalista deben ver como un aliado central, estratégico, para conseguir sus demandas a la clase trabajadora.
Los pueblos indígenas deben llamar a sus aliados de la ciudad, a los trabajadores de los principales gremios, a respaldar la lucha que enfrentan contra el despojo y los megaproyectos. A diferencia de la comandancia del EZLN CNI que no ven a los trabajadores como un aliado y que luchan por una autonomía local, los socialistas opinamos que la unidad de los sindicatos combativos e independientes, junto a los pueblos indígenas es una alianza estratégica junto a los campesinos pobres para conseguir nuestros reclamos y conquistar un gobierno obrero, campesino, indígena y popular. Y es que la conquista de pequeños “poderes” alternos en medio del mar del capitalismo no es una alternativa estratégica para derrotar este sistema de explotación y miseria.

Los socialistas nos sumamos al repudio que enérgicamente expresan los pueblos indígenas en resistencia, en particular con lo que son parte del CNI, contra los planes de la 4T pero consideramos que la forma en la que esas resistencias logren sus objetivos será posible con la unión solidaria, con una alianza revolucionaria, obrero campesina, indígena y popular en las ciudades y los trabajadores del campo.

Creemos que las y los trabajadores debemos sumarnos a las ansias de tierra, respeto territorial, diversidad cultural de los pueblos indígenas para lograr sus objetivos de democracia, justicia y respeto de autonomías. Los socialistas pensamos que la posibilidad de que existan plenamente estos más de 70 pueblos es en una sociedad enteramente nueva, una sociedad socialista que limpie de todo prejuicio racial y permita el desarrollo de todas las diferencias étnicas en un ambiente de respeto y tolerancia.

Fuentes

Atlas de los pueblos indígenas de México (2019). http://atlas.inpi.gob.mx/?page_id=67 Consultado el 18 de enero de 2020.
Batalla, Bonfil, México profundo, ERA, 1987.
Bartra, Armando, Campesindios, aproximaciones a los campesinos de un continente colonizado,
Díaz, Floriberto, Ayuujktsënää yën - ayuujkwënmää ny - ayuujk mëk äjtë, Comunalidad, energía viva del pensamiento. México, UNAM, 2014.
Díaz Polanco, Los dilemas del pluralismo, Siglo XXI, 2005.
Echeverría, Bolíviar, 15 tesis sobre la modernidad,
Gramsci, Antonio, Cuadernos de la Cárcel, ERA, 1998.
Ley de Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, 2019. Consultado http://www.inpi.gob.mx/normateca/dmdocuments/ley-INPI-dof-04-12-2018.pdf
Modonesi, Massimo,
Toledo, Víctor, El Tren Maya, en Jornada, 4 de diciembre de 2018. Consultado en https://www.jornada.com.mx/2018/12/04/opinion/018a2pol

Declaraciones del CNI
Congreso Nacional Indígena, “¿Quienes somos?” Consultado en https://www.congresonacionalindigena.org/que-es-el-cni/
Congreso Nacional Indígena, “Espejos de la resistencia”, Consultado en https://www.congresonacionalindigena.org/espejos/

Periódicos

Regino, Adelfo, No habrá más injusticias contra los pueblos indígenas, disponible en https://oaxacaentrelineas.com/nombran-a-rodolfo-regino-secretario-de-asuntos-indigenas/#.Xi3khIWOn4k
Jornada, edición 1 de diciembre 2018. https://www.jornada.com.mx/ultimas/estados/2020/01/01/ezln-defendera-la-tierra-201chasta-morir-si-es-preciso201d-de-proyectos-de-amlo-3586.html
Jornada, edición 1 de enero de 2020. https://www.jornada.com.mx/ultimas/estados/2020/01/01/ezln-defendera-la-tierra-201chasta-morir-si-es-preciso201d-de-proyectos-de-amlo-3586.html
Aristegui Noticias, 75% de las comunidades indígenas participaron en consulta para Tren Maya: INPI https://aristeguinoticias.com/1612/mexico/75-de-las-comunidades-indigenas-participaron-en-consulta-para-tren-maya-inpi/

Notas de Izquierda Diario

https://www.laizquierdadiario.mx/Floriberto-Diaz-comunalidad-anticapitalismo-y-revolucion

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