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Red Internacional

Irán ha estallado por la muerte de una joven bajo custodia policial por llevar el hiyab “inadecuadamente”. En el contexto de una honda crisis económica y política, los iraníes también cuestionan el régimen profundamente impopular y su brutal opresión de las mujeres.

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Martes 20 de septiembre | 21:17

El martes pasado por la noche, Mahsa (Zina) Amini, una joven kurda de 22 años, de la ciudad occidental de Saqez en la provincia de Kurdistán, fue detenida frente a una estación de metro en Teherán por la temible "Policía Moral" de Irán. Fue acusada de llevar indebidamente el hiyab en un país que hace cumplir estrictamente la obligación de cubrir el cabello y el cuerpo de las mujeres. Según testigos, fue golpeada dentro de una camioneta policial que la llevó a un centro de detención. Amini murió el viernes en el hospital después de pasar tres días en coma.

La Policía de Teherán negó de inmediato cualquier responsabilidad por su asesinato y dijo que sufrió una “insuficiencia cardíaca repentina” mientras esperaba con otras mujeres en las instalaciones para recibir “educación”. El arresto y la muerte de Amini desataron rápidamente protestas en todo el país, comenzando inicialmente fuera del hospital donde murió y extendiéndose a otras provincias. En las redes sociales, ya se ha convertido en un símbolo de la lucha contra el hiyab obligatorio y la Policía.

El presidente de Irán, Ebrahim Raisi, llamó a la familia de Amini para expresar sus condolencias, pero en una de las crisis más grandes, por lo menos desde de su primer año en el cargo lidió con ella reprimiendo brutalmente a los iraníes que han tomado las calles. La represión se ha dirigido especialmente a las regiones kurdas que se han declarado en huelga general en protesta por el asesinato de Mahsa. Al menos 10 ciudades importantes han sido cerradas desde el lunes mientras sus habitantes sufrían una intensa represión policial.

Cientos de valientes mujeres kurdas que protestaban por el hiyab obligatorio se lo quitaron durante el funeral de Amini y las agitaron en el aire mientras coreaban consignas en kurdo y farsi: “¡Muerte al dictador!”, “Matar por el hiyab, ¿cuánto durará?” y “Mujer, Vida, Libertad”. Posteriormente, las fuerzas de seguridad dispararon a algunos de los manifestantes y atacaron a muchos con gases lacrimógenos, hiriendo al menos a 30.

Mahsa Amini, de 22 años, quien murió bajo la custodia de la policía de moralidad de Irán por las reglas forzadas del hiyab, fue enterrada hoy en su ciudad natal de Saqqez, provincia de Kurdistán. Su funeral se convirtió en un escenario de grandes protestas, confrontadas violentamente por las fuerzas de seguridad.

En otras partes de Irán, las fuerzas de seguridad han cortado el acceso a Internet y han atacado y arrestado a manifestantes, golpeando indiscriminadamente a personas en las calles y atacando a activistas del movimiento de mujeres. Al igual que en luchas anteriores, el movimiento estudiantil ha estado a la vanguardia de la organización de movilizaciones, con grandes protestas en los campus de todo el país a pesar de la presencia de fuerzas represivas y las consecuencias potencialmente graves para los estudiantes.

20 de septiembre - Tabriz, NO #Iran
Universidad de Ciencias Médicas de Tabriz. los estudiantes corearon: "¡Desde Tabriz a Kurdistán, nuestra paciencia se acabó!" y "¡Pobreza, corrupción y tiranía! ¡Maldita sea esta injusticia!" Estallaron protestas por el asesinato de #MahsaAmini a manos de la policía moral del régimen.

En una declaración conjunta, catorce organizaciones estudiantiles de centros de estudio como la Universidad Amirkabir, la Universidad Tarbiat Modares y la Universidad Allameh Tabataba’i pidieron la “disolución de la Patrulla de Orientación y la Policía de la Moralidad como una de las instituciones más importantes de represión posterior a la revolución” en Irán.

Las protestas no solo han llevado a un fuerte cuestionamiento de la Policía, sino también a un cuestionamiento más profundo del régimen entre sectores más amplios de la sociedad. En las protestas, los manifestantes usan lemas contra el régimen como "¡Muerte al dictador!" (en referencia al líder supremo del régimen Ali Khamenei) y “¡Sin miedo! ¡Estamos todos juntos!” Es importante destacar que algunos manifestantes condenan el brutal gobierno autoritario del régimen del Shah respaldado por Estados Unidos, que duró desde 1941 hasta la revolución de 1979 y también el régimen islámico actual contra la perspectiva de un sector de iraníes que abogan por el regreso a la monarquía de Irán a través del hijo del difunto último Shah, Mohammad Reza Pahlavi.

Uno de los cánticos más comunes ha sido: Zan, Zendegy, Azadi (Mujer, Vida, Libertad)
Señalando el lugar central de las mujeres en la causa y las propias manifestaciones.

La diáspora iraní, que se estima que incluye al menos seis millones de iraníes en todo el mundo, también ha participado activamente en la organización de protestas contra el atroz asesinato de Amini, particularmente en Europa, Toronto y Nueva York.

Las líneas de falla cada vez más profundas de Irán

El impactante asesinato de Mahsa Amini y el malestar social resultante están creando un contexto político difícil para Raisi, quien hablará en la asamblea general de la ONU en Nueva York el miércoles.

Raisi enfrenta una erosión de la legitimidad del régimen de Irán, que tiene fuertes rasgos teocráticos. Esta crisis política también está marcada por una ampliación de la brecha entre las dos alas que han llegado a dominar la política iraní: los "reformistas" y los "intransigentes", más conservadores. Hasta ahora, figuras a favor de la reforma como el ex presidente Mohammad Khatami han cuestionado la respuesta del régimen a la muerte de Amini. El exlegislador Ali Motahari también escribió que temía que el incidente pudiera retratar al gobierno iraní internacionalmente como una entidad similar a los talibanes en Afganistán.

Otros reformistas han ido más allá al publicar declaraciones contra el hiyab obligatorio y la Policía de la moralidad. La legisladora reformista Parvaneh Salahshouri, líder de la Facción de Mujeres en el Parlamento, escribió en contra del hiyab obligatorio en 2018 y, el último 2 de agosto, 21 reformistas prominentes también habían denunciado las leyes sobre el hiyab.

Informes recientes sobre la frágil salud del ayatolá Ali Khamenei, también han abierto interrogantes sobre la incierta situación política y divisiones aún más profundas entre las facciones, ya que la muerte de Khamenei abriría una lucha de poder sobre su sucesor.

La profundización de la crisis del régimen iraní no se puede ver por fuera de la ruptura del acuerdo nuclear con el país persa (a instancias de Trump). Ese acuerdo había proporcionado un alivio temporal de algunas sanciones, un objetivo estratégico de ambas alas del régimen.

La imposición de las sanciones de “máxima presión” impuestas por Trump, que continúa Biden, han sumido al país en una crisis económica sin precedentes, afectando principalmente a los trabajadores y sectores más pobres de la sociedad, quienes expresaron su rabia por la situación económica durante dos importantes oleadas de protestas en 2018 y 2019.

Desde entonces, el régimen ha respondido a la inestabilidad de la situación expresando sus rasgos más bonapartistas y apoyándose en gran medida en su aparato represivo para reprimir cualquier descontento. Además del aumento de la represión, las elecciones presidenciales del año pasado subrayaron los aspectos antidemocráticos de la “república” iraní en la que el Consejo de Guardianes de 12 personas, responsable de aprobar candidatos para las elecciones, bloqueó la nominación de cualquiera que pudiera desafiar a Raisi como una forma de asegurar efectivamente la elección de la línea dura.

Estas tendencias hacia el bonapartismo están sin duda vinculadas a la creciente influencia política del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), una poderosa fuerza de seguridad y policía interna que controla dos tercios del PIB de Irán y compite cada vez más con el clero por el poder. Su papel histórico se remonta a ayudar a consolidar el régimen islámico durante la contrarrevolución iraní y el funcionamiento del IRGC se expandió enormemente en la crisis política desencadenada por las secuelas de las elecciones de 2009 en las que jugaron un papel importante en la represión.

En los últimos meses, el aumento de la persecución de destacados activistas políticos en Irán, especialmente mujeres como Leila Hosseinzadeh y Sepideh Rashno, ha puesto de relieve la rígida disciplina del régimen reaccionario que, más allá de la opresión de las mujeres y el brutal castigo de la comunidad queer, como muestran las recientes sentencias de muerte de activistas queer, Zahra Seddiqi Hamedani y Elham Choubdar, también se extiende a la negación de derechos democráticos básicos como el reconocimiento de sindicatos independientes.

Tendencias en desarrollo de la crisis y la lucha de clases

Desde principios de 2022, el ambiente social en el país también ha estado marcado por oleadas de protestas y huelgas, principalmente por la escasez de agua y la creciente crisis del costo de vida exacerbada por la guerra en Ucrania. Según las cifras del Centro Estadístico de Irán, la inflación anual se ubica en 41,5%. El precio de los alimentos aumentó un 90,2% y los gastos de los hogares se han triplicado, mientras que los salarios reales siguen cayendo.

Los efectos de las sanciones de "máxima presión", junto con el aparentemente comatoso acuerdo nuclear, han llevado al régimen a imponer la austeridad como una forma de hacer que los trabajadores paguen por la crisis que los está aplastando. Raisi ya ha introducido una gran cantidad de medidas como recortes a los subsidios al trigo y la eliminación de los subsidios farmacéuticos. Como resultado, se ha multiplicado por trece el precio del pan, y rápidamente surgieron disturbios en la provincia sureña de Juzestán, hogar de una gran minoría árabe y frecuente punto álgido de lucha debido a problemas ambientales en la región. Allí es donde se encuentran trabajadores de la caña de azúcar, activistas del sindicato Haft Tappeh.

Dentro del movimiento de trabajadores, los docentes también han liderado luchas relacionadas con la crisis del costo de vida y han encabezado una serie de huelgas, actos y ocupaciones a nivel nacional, incluidas grandes manifestaciones en todo el país el 1° de Mayo del año pasado como parte de la Coordinación del Consejo de Sindicatos de Profesores.

A nivel político, nuevas organizaciones que se reivindican marxistas (en su mayoría operando clandestinamente) como el “Comité de Acción Laboral Organizada” (LOAC, por sus siglas en inglés) están surgiendo entre los movimientos estudiantiles y obreros, entre la vanguardia iraní que ha estado involucrada en la recientes oleadas de luchas desde el levantamiento de masas en 2019 hasta la huelga de los trabajadores petroleros en 2021.

De la furia a la libertad

Las explosiones sociales que emergen en Irán pueden tener el potencial de construir hilos de continuidad con la lucha histórica de las masas iraníes contra sus regímenes opresores y la amenaza del imperialismo. Para que las movilizaciones que están surgiendo contra la opresión de las mujeres avancen de una manera que responda a los intereses de los oprimidos y explotados en Irán, es importante vincular la lucha contra el régimen particularmente antidemocrático y patriarcal de Irán con una lucha contra el sistema capitalista que sostiene a los mulás (clérigos chiitas) burgueses.

En ese sentido, la convergencia del floreciente movimiento de mujeres con la clase obrera combativa de Irán que ha emergido como un actor importante en las luchas recientes puede desempeñar un papel importante para impulsarlas. No olvidemos que la revolución iraní fue desencadenada por la represión violenta de las protestas que ejerció el gobierno autoritario del Sha. Fue la huelga de los trabajadores petroleros en respuesta a esta represión la que desencadenó una huelga general, que después devino en un proceso revolucionario que derrotó al régimen del Shah. Los trabajadores del petróleo en Irán tienen el potencial para ejercer su poder estratégico de manera similar.

La revolución iraní no fue solo una revolución contra el régimen del Sha, sino también contra las fuerzas imperialistas que se beneficiaron de su gobierno. Estas lecciones son importantes hoy en día, ya que países imperialistas como Estados Unidos y Francia denuncian el asesinato de Mahsa Amini como una forma de ocultar sus propios intereses.

Estos son los llamados países “democráticos” cuya Policía también asesina brutalmente a las mujeres, cuyos regímenes niegan el derecho al aborto o imponen prohibiciones racistas del hiyab que limitan la autonomía de la mujer desde otro ángulo. Estos son los países que imponen sanciones que terminan en el sufrimiento de trabajadores y trabajadoras iraníes todos los días.

Contra la clase dominante iraní y las potencias extranjeras, es la clase obrera junto con las mujeres y demás sectores pobres y oprimidos los únicos que pueden dar una salida -en su propio beneficio- a la crisis económica y contra el régimen opresivo.

Además, hay un dato histórico que no debería olvidarse: fueron las mujeres marxistas las que organizaron las primeras protestas masivas contra el velo obligatorio durante el Día Internacional de la Mujer en 1979.




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