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Red Internacional

El Gobierno hizo otro anuncio "toyotista" de campaña. Fue en la UOCRA, con la presencia de Martínez, Manzur, Guzmán y otros ministros. Es uno de los promocionados planes de “transición al empleo” para desocupados. La realidad detrás del anuncio.

Martes 5 de octubre | 09:51

En su carrera contrareloj hacia el 14 de noviembre, el gabinete tuvo otro día de anuncios. Fue en la sede de la UOCRA. Se trata del "Construir Trabajo e Igualdad", uno de los programas con los que se promociona la “transición al trabajo genuino” para quienes tienen planes sociales y/o están desocupados.

Según concluye el acta, el objetivo es “el desarrollo de actividades formativas, de certificación de competencias laborales y de inserción laboral con el foco puesto especialmente en la inclusión de trabajadoras desocupadas”.

El principal protagonista del acto fue otra vez el jefe de Gabinete, Juan Manzur, acompañado por los ministros Guzmán (Economía), Zabaleta (Desarrollo Social), Moroni (Trabajo), así como directivos de la Cámara Argentina de Construcción y la UOCRA.

Pero, ¿cuál es la realidad del programa?

La moda "toyotista": los mitos y subsidios de siempre

El primer paso del programa es la capacitación de beneficiarios de planes sociales para la inserción laboral. Según el ministro Zabaleta, el objetivo es que "que trabajadores y trabajadoras de la economía popular se puedan insertar en el empleo genuino" y puso como ejemplo “lo que hicimos con el trabajo rural temporario”.

La Fundación Uocra para la Educación de los Trabajadores Constructores (Fuocra) será la encargada de esa etapa, lo que le dejará sus beneficios.

Pero la realidad es que el principal problema del empleo en la construcción no es la “falta de formación”. Desde la pandemia, pasando por el “rebote” económico en algunos sectores, han quedado decenas de miles de albañiles desocupados que sobreviven con changas o planes de 14 mil pesos. Si algo tienen es formación, oficio. Son los mismos que sobreviven en Guernica o la Villa 31 y son desalojados por las topadoras sin grieta.

Los problemas son otros: la crisis económica, la falta de obras públicas que necesita la población y la precariedad del sector. La mitad ni siquiera pudo gozar del “fondo de cese laboral” que promociona la oposición de derecha. Y si lo tuvo, le duró poco.

El propio Gerardo Martínez (UOCRA-CGT) sostuvo que "este acto es un paso adelante hacia el trabajo formal, decente y digno, en recrear la cultura del trabajo". Como si la falta de empleo y el trabajo no registrado de quienes levantan edificios lujosos o mansiones ajenas fuera un problema de “recrear la cultura del trabajo” y no de cómo funciona históricamente la industria de la construcción.

Lo cierto es que el gobierno ensaya una respuesta similar a la que hace dos meses tuvo en Toyota: la empresa se quejó de la falta de calificación (falso) y recibió el auxilio del Estado para ofrecerle mano de obra barata, subsidiada con programas oficiales.

Lo mismo sucederá con “A Construir”. Parte del programa incluye que la asistencia del Estado sea utilizada como parte del salario que debe pagar la empresa. Un subsidio para la patria contratista que ya gana millones con sus negociados siempre en cuestión.

Recordemos que hace poco Zabaleta anunció que las y los trabajadores rurales temporarios podrán cobrar el plan social mientras trabajan en la cosecha. Como el programa presentado en la UOCRA, no resuelven el problema de la falta de trabajo estable y con derechos, sino que perpetúa las condiciones precarias y con más beneficios para los empresarios.

Por eso uno de los que aplaudió el anuncio fue Iván Szczech, presidente de la Cámara de la Construcción, quien destacó “la recuperación de puestos de trabajo y el crecimiento del sector”.

Plata para el FMI y la Patria contratista

El ministro Martín Guzmán coincidió con el empresario en que “el sector hoy está creciendo y se está recuperando”. La realidad es que en agosto se terminaron de recuperar los puestos registrados perdidos en pandemia, pero la actividad está 100 mil puestos debajo de los existentes en 2018.

Uno de los principales motivos es la falta de inversión en obras que necesita la población, que tiene a “manos de tijera” Guzmán como uno de sus responsables. Hasta lo reconocen en su demagogia de campaña otros integrantes del Gobierno: cada dólar para el FMI es menos plata para educación, salud y vivienda.

Un plan de obras públicas que atienda los dramáticos problemas de viviendas y servicios que afectan a millones de familias, financiado con impuestos a las grandes empresas y el no pago de la deuda, administrado por los propios trabajadores y organizaciones sociales, es la única una medida capaz para atacar los problemas sociales y de empleo.

No son medidas que estén en los planes del gobierno, es cierto. Tampoco de la oposición. Por eso Manzur, Guzmán y Larreta participarán este martes de la Convención Anual 2021 de Cámara Argentina de la Construcción. Lejos de los anuncios para la foto de ayer, ahí se negocian los verdaderos intereses de la Patria Contratista.




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