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Red Internacional

Informe.Principales problemas que enfrentan los comedores y merenderos en la villa 21-24

En base a un informe que se realizó sobre comedores y merenderos de la villa, se reflejó la falta de agua, la comida insuficiente, el elevado costo de las garrafas y la falta de decisión política para hacer las obras necesarias.

Claudia Savo@ClaudiaUrquia1

Lunes 29 de marzo | 12:28

Un informe publicado por la ONG Sumando, hizo un relevamiento sobre los principales problemas a los que se enfrentan las y los trabajadores de comedores y merenderos de la villa 21 24, ubicada en los barrios de Barracas y Nueva Pompeya. Esta situación se puede hacer extensiva al resto de las villas de la CABA. Se trata de la falta de agua; la comida con la que cuentan, en parte proveniente del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), es totalmente insuficiente; el elevado costo de las garrafas, al no contar con gas natural y las obras de infraestructura de la red de agua y otras, brillan por su ausencia.

Los espacios comunitarios de la villa, comedores y merenderos, suman 67. “En promedio, si la actividad principal es merienda o desayuno, los equipos rondan entre 1 persona y 5. Mientras que, en el caso de los almuerzos o cenas, los equipos oscilan entre 5 y 8 personas diarias”, según el informe.

Para aquellos espacios que ofrecen más de un momento de alimentación, por ejemplo, dan almuerzo y merienda o desayuno, almuerzo, merienda; hay equipos rotativos por turno y días, llegando a tener alrededor de 24 personas trabajando sin retribución económica de manera constante en los espacios.

Por otro lado, se destaca que la mayoría casi absoluta, las personas que hacen las tareas de gestión de la alimentación son mujeres. No reciben ninguna retribución por su trabajo, y en los casos de los comedores solo acceden a sus raciones de comida en dichos espacios. Desde el informe se deriva que 177 mujeres, alimentan aproximadamente a 4400 personas, siendo un trabajo no remunerado el que realizan.

El hambre no descansa el fin de semana

Los comedores tienen un funcionamiento anual de lunes a viernes. En las entrevistas realizadas en el informe, “cuentan que los principales problemas que identifican en el espacio son, por ejemplo, que la comida nunca alcanza, siempre hay más gente que necesita, se acercan chicos de la calle o familias no inscriptas”.

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La falta de agua es el problema más comentado ya que impacta en la posibilidad o no de cocinar, como también en el aseo. Luego se identifica como problema el costo de las garrafas, puesto que no hay tendido de gas en la villa, el uso del gas envasado ronda los 30 kilos semanales en un comedor que atiende a 400 personas”.

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En dicho relevamiento se menciona la falta de presupuesto en la infraestructura o servicio que hacen posible cocinar y alimentar a las personas que recurren a los espacios. No solo el alto costo del gas, sino también la falta de presupuesto para reparar dificultades eléctricas, goteras por techos rotos o las instalaciones sanitarias.

Una de las trabajadoras de un comedor contaba que: “A veces no hay agua para cocinar y los vecinos vienen a buscar la comida y no entienden que no se pudo hacer”.

Al consultar de dónde proviene el agua para cocinar, las trabajadoras de algunos espacios contestaron que acceden al agua a través de la red. Dos referentas de los comedores comunicaron que compran agua envasada (bidones), lo que equivale a un costo de $ 120 por día en febrero de 2020, en otras oportunidades reciben sachets de agua de la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS).

Otros espacios afirman acceder al agua utilizada para el comedor gracias a que las y los vecinos se la proveen a través de una manguera por alguna ventana.

El informe dice: “También se les consultó si beben agua directamente de la canilla, el 63% afirmó que sí, mientras que el 37% contestó que no directamente, sino que antes hacen algún tipo de tratamiento: hervirla, tener instalado un purificador en la boca de la canilla, etc. Cada una de las mujeres que trabaja allí se lleva su propia botella de agua y, en otro espacio, compran agua envasada”.

Saneamiento

Otra trabajadora de un comedor decía: “El baño no lo podíamos usar por falta de agua”. Un aspecto clave y relevante que tiene la infraestructura de estos espacios comunitarios.

Varios de los baños no cuentan con bacha de lavado de manos y las descargas de los inodoros deben hacerse tirando baldes de agua. En el contexto de la pandemia, la estructura de funcionamiento de los espacios comunitarios que ofrecen alimentación, sea comedor, merendero o cena, se vio afectado.

El baño, en estos espacios era utilizado por todas las personas que transitaban por el lugar, el cambio de la forma de servir la comida disminuyó el uso a las personas encargadas de la elaboración de la misma. También existe otro grupo de espacios que, contando con baños, su uso se encontraba ya limitado antes de la pandemia, algunos espacios tenían clausurado el baño o limitado su uso por falta de agua y de infraestructura.

Falta de decisión política para hacer las obras necesarias

El informe abordó la responsabilidad que tiene el Gobierno y la empresa AySA: “Se puede apreciar la falta de claridad sobre las responsabilidades de quién o quiénes son los actores clave que deben velar por el cumplimiento del derecho al acceso al agua. Cuando, en los testimonios, se le adjudica la responsabilidad a AySA, se le exige al Gobierno de la Ciudad que interceda, si es que no se le asigna la responsabilidad absoluta de las condiciones”.

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Una de las trabajadoras hace una síntesis y denuncia: “Nos cansamos de hacer reclamos, presentar cartas, ir a AySA, al Gobierno y todo, pero no hay respuestas, siempre dicen lo mismo. Sabemos que hacen falta obras, pero no hay plata”.

Por la falta de agua en las villas, Myriam Bregman, diputada porteña por el FIT/PTS, explicó las responsabilidades compartidas entre Larreta y la prestataria de agua Aysa del Gobierno Nacional: “Claramente el responsable al derecho al agua es el Gobierno de la Ciudad y Aysa es la prestadora… Pero hay actas que demuestran su responsabilidad, la resolución 26/17 del organismo que regula los criterios de intervención de construcción de infraestructura y operación, donde esta agencia de planeamiento le aprobó a Aysa su plan para entregarles agua a los más de 4400 barrios populares en el país. Y esto no sucede, ni sucedió”.




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