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Presupuesto 2021: sin grieta para el ajuste, se votó la media sanción

El Frente de Todos logró aprobar el proyecto de Guzmán. Recorte del 10 % en salud, eliminación del IFE y gastos fabulosos en deuda, son algunas de las claves. El macrismo se abstuvo demagógicamente.

Jueves 29 de octubre | 01:35

Foto // Télam

Después de una sesión maratónica, la Cámara de Diputados le dio media sanción al presupuesto 2021 presentado a mediados de septiembre por Martín Guzmán. Además de la presentación de cada bloque, se anotaron para intervenir 119 diputadas y diputados, en la sesión más concurrida desde el comienzo de la pandemia.

Después de varias semanas de rosca y negociación entre los bloques, finalmente la comisión presidida por Carlos Heller logró el dictamen y consiguió tratar el tema recinto con tiempo suficiente para que sea confirmada en el Senado (donde el Gobierno cuenta con los votos sin ayuda de otros bloques) a mediados de noviembre.

Así esperan llegar habiendo hecho “la tarea” a la negociación con el FMI, que aunque se presente como un organismo renovado e inesperadamente sensible ante la crisis social, viene exigiendo en todos los países donde actúa recetas de ajuste fiscal por distintas vías.

En el caso de Argentina no fue la excepción, y aunque el oficialismo presentó el proyecto como una muestra de “soberanía”, diciendo que fue diseñado por el país sin intervención de ningún organismo, las partidas confirman que seguiremos en el camino del atraso y de la dependencia. Ningún gobierno necesita que le digan cuáles son las recetas del FMI, si puede aplicarlas de antemano.

Basta con ver el recorte del 10 % a las partidas de salud pública, o el hecho de que se elimina el pago del IFE, para ver hacia donde apunta la flecha. El oficialismo intentó presentar la estructura del presupuesto como un cambio radical en la asignación de recursos respecto del gobierno anterior.

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“La partida que cae drásticamente son los servicios de deuda y lo que aumenta son los servicios económicos, sociales, de obra pública, eso es lo que estamos discutiendo hoy”, planteó Itaí Hagman, del Frente de Todos. En el mismo sentido, Fernanda Vallejos aseguró: “Esta es la antítesis de los presupuestos de aquellos cuatro años, donde la regla era el ajuste permanente y la excepción al ajuste era el descomunal incremento de la partida destinada a intereses de la deuda”.

Pero la realidad es que van a pagar unos U$S 6000 millones de dólares de la deuda odiosa de Macri, la cual ni siquiera investigaron. Solo para pagos de intereses al FMI se irán U$S 1.339 millones. Todo esto en medio de una crisis profunda para millones de familias trabajadoras que se quedaron sin nada durante la pandemia. Además representa cuarenta veces lo que van a destinar a construcción de viviendas, que es U$S 150 millones. Una partida marginal para el déficit habitacional que hoy es más evidente que nunca con la lucha de Guernica y tantas otras a lo largo y ancho de todo el país.

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Por su parte, Juntos por el Cambio se calzó la camiseta “anti-ajuste” y salió a la cancha haciendo demagogia con un talento pocas veces visto en la historia reciente. Los mismos que en cuatro años arruinaron al país, impusieron un robo a los jubilados con represión mediante, bajaron el sueldo en dólares abruptamente, hicieron explotar la cotización del dólar por los aires, sacaron un bono a 100 años para favorecerse a ellos mismos y premiaron a las empresas de servicios con unos tarifazos siderales, entre tantas otras cosas, se dedicaron durante toda la jornada a escandalizarse gritando “¡ajuste, ajuste!”. Parece una comedia, pero es un drama. De todas formas, aclararon que no van a votar en contra sino que se van a abstener. Parece que el rechazo al ajuste no les sale ni simulado.

La izquierda fue la única voz disidente con el rumbo del país durante la sesión, rechazando el proyecto y planteando las medidas que son necesarias para que la crisis no la paguen las grandes mayorías sino los grandes empresarios que la generaron. Nicolás del Caño planteó durante su intervención: “Acá todos tienen acuerdo en hacer un ajuste. Están usando la pandemia para hacer una reforma laboral en los hechos, bajar los salarios, aumentar la pobreza y la desocupación. Lo que pide cambiemos es que sea aún mayor, repiten la receta liberal, que fracasó con Macri. Discuten cuotas de ajuste, pero todos sostienen el actual régimen del FMI”.

Además, en medio de una situación cada vez más tensa en Guernica, donde el Gobierno rompió las negociaciones y vuelve con la amenaza de desalojo y represión, el diputado reivindicó la lucha de las familias: “Están mostrando un gran ejemplo de que no se resignan a lo que quieren el FMI y los grandes grupos económicos. Tenemos el orgullo desde el PTS y el Frente de Izquierda de acompañar esa heroica lucha que están dando”.

Por último se refirió a la lucha del pueblo chileno, que este domingo humilló a Piñera en las urnas: “En el 2019 las enormes movilizaciones iniciaron un camino para terminar con toda la herencia pinochetista y de los gobiernos posteriores. Lo que nos están demostrando en Chile es que para dar un vuelco drástico a esta crisis en favor de las grandes mayorías, es necesario una gran movilización de toda la clase trabajadora. Es el único lenguaje que entienden los dueños de todo. Esa movilización tiene que imponer medidas de fondo, deuda, monopolio estatal comercio exterior, renacionalización del sistema energético para acabar con los tarifazos, nacionalización de la banca para evitar fuga de capitales. Un conjunto de medidas para que esta crisis no la paguen los trabajadores y el pueblo y destinar todos los recursos del país a las necesidades sociales”.







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