Política

PRESUPUESTO 2019

Presupuesto 2019: ¿qué es esta democracia que solo funciona vallada y a palazo limpio?

Una nueva jornada signada por la represión en torno a una votación en el Congreso, da qué pensar sobre el "funcionamiento de las instituciones" que tanto defiende Cambiemos.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Jueves 25 de octubre de 2018 | Edición del día

“Son los mismos grupos de siempre, que después no se hacen cargo y dicen que no son violentos, son los que intentan perturbar la democracia y al Gobierno y parar el Congreso”, dijo la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, a Clarín.

Su interpretación de los hechos de este miércoles se corresponde con una denuncia que había hecho previamente. Según publicó la ministra en Twitter, un grupo de “anarquistas” había amenazado con “dinamitar” el Congreso. Su denuncia, más las piedras que oportunamente y como por arte de magia aparecieron en diversos puntos de plaza Congreso, ya anticipaban cuál sería la actitud del Gobierno ante la movilización que se esperaba para la jornada: pura represión.

Según informó el mismo diario Clarín, luego de la represión desatada por la Policía de la Ciudad de Larreta, contra la manifestación que rodeaba el Congreso, Macri se comunicó con Bullrich. La clave de su conversación habría sido la necesidad de ‘mantener la calma y garantizar que el Congreso funcione’.

¿Democracia dijo?

En el discurso oficial, la preocupación sería el funcionamiento de las instituciones. “Intentan perturbar la democracia” y “parar al Congreso”. Contra este discurso falsamente republicano y democrático hay varios aspectos que señalar.

  •  Manifestarse libremente es un derecho democrático elemental, garantizado por la propia Constitución. El Gobierno, fundamentalmente a través de Patricia Bullrich, intenta permanentemente impedir el ejercicio de este derecho. Las represiones salvajes ante cada manifestación importante, responden a la búsqueda de Cambiemos de desalentar la movilización. Quieren meter miedo a quienes muestran disposición a salir a las calles.

    Esto no solo se expresa en el actuar represivo en sí mismo, sino en el ensañamiento contra los y las manifestantes. Dan cuenta de esto las infiltraciones de efectivos policiales de civil que “cazan” gente al voleo, incluidos periodistas, y las persecuciones y detenciones arbitrarias, que en esta oportunidad tuvieron lugar incluso hasta en la zona de Constitución, un lugar bastante alejado del Congreso.

    Si hay que hacer una lista más extensa, las amenazas recibidas por Nicolás del Caño y Myriam Bregman, que nadie en el Gobierno parece investigar o intentar esclarecer, son otra muestra del clima de amedrentamiento y del intento de desacreditar la movilización social y a quienes luchan contra el ajuste, instigado por el propio oficialismo.

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  •  ¿Qué clase de democracia es esta, que solo puede funcionar vallada y a palazo limpio? Las instituciones cuyo funcionamiento quiere defender Cambiemos, le dan la espalda al pueblo trabajador y a los sectores que pelean por sus derechos. No hay ejemplo más claro que la experiencia de la marea verde que luchó por el derecho al aborto y se topó con el oscurantismo del Senado y la iglesia.

    La represión del 18 de diciembre y este nuevo episodio de la historia represiva de Cambiemos, dan cuenta de algo muy evidente: para aprobar las leyes más impopulares, el Gobierno necesita de la represión, además del apoyo del peronismo. El rechazo que generó el robo a los jubilados en diciembre y el presupuesto de ajuste y entrega ahora, fue acallado con balas de goma, hidrantes, gases y palazos.

    Increíblemente, en la concepción de Cambiemos y la oposición peronista que le da quórum y votos, que el Congreso sesione rodeado de represión y manifestaciones en contra de lo que se vota, es “garantizar el funcionamiento de la democracia”. Este miércoles la sesión pasó a un cuarto intermedio en el momento que se desató la represión, pero fue retomada después mientras las organizaciones sociales y políticas denunciaban detenciones y desconocían el paradero de algunos detenidos. Diputados y diputadas que intentaron interceder entre las fuerzas policiales y las columnas que llegaron hasta la plaza, también recibieron golpes y gases de la Policía Federal, que les impidió acercarse al lugar donde se estaban produciendo los hechos. No parece muy democrático que efectivos policiales les hayan impedido el paso, pero más grave es incluso, que los efectivos seguían órdenes precisas del poder político.

  •  Lo que sucedió dentro del Congreso este miércoles no tiene nada que ver con los intereses de la clase trabajadora y los sectores populares, la gran mayoría en la Argentina. El presupuesto que se trató fue diseñado en beneficio de los grandes especuladores financieros y para cumplir con los designios del FMI. ¿Acaso dijeron los funcionarios de Cambiemos en la campaña electoral, que someterían todo su plan de gobierno a las órdenes de Christine Lagarde? ¿Acaso dijeron que les iban a sacar el pan de la boca a los jubilados y que iban a pulverizar los salarios, para pagar la deuda y garantizar la bicicleta financiera?

    La gran estafa

  •  La votación de la contrarreforma previsional en diciembre fue un ejemplo muy palpable de la gran estafa que significó la campaña electoral de Cambiemos. Los afiches y spots de campaña de Carrió la mostraban abrazada a jubilados y jubiladas. Dijeron explícitamente que no iban a hacer ninguna reforma en el sistema de pensiones y jubilaciones. Poco menos de dos meses después, estaban en el Congreso haciendo todo lo contrario, con la complicidad del peronismo que jugó entonces el mismo rol que ahora con el presupuesto.

  •  La misma estafa al electorado corre por cuenta de los falsos opositores del PJ que se sentaron en el recinto y votaron. Como bien denunció la diputada porteña por el PTS-FIT, Myriam Bregman, en las últimas elecciones “no se hicieron elegir para acompañar al Gobierno, para pagar la deuda”. "Antidemocrático es hacerse elegir diciendo que vas en una lista de oposición y después le aprobás todo a Macri", disparó. El proyecto de presupuesto se hubiera caído si la oposición trucha no se hubiera sentado a votar. La responsabilidad del peronismo de los gobernadores en el Congreso es insoslayable e indisimulable.

    Qué decir de la CGT que se borró como en diciembre y colaboró con su pasividad para que Cambiemos pueda votar su plan de ajuste y entrega al imperialismo. Nada puede esperarse ya de la burocracia sindical que no cesa en su tregua con el Gobierno y llama a medidas aisladas y a destiempo, solo para descomprimir la bronca obrera y popular. Mientras, juega para el armado de ese mismo peronismo que le vota todo a Cambiemos, en la carrera hacia el 2019.

    Podés leer: Bregman: “Macri no está condenado al éxito, tiene cómplices dentro y fuera del Congreso”

  •  ¿Qué pasa con el kirchnerismo y sus aliados en los sindicatos que dicen que "al ajuste hay que enfrentarlo”? Ponen en el centro de su discurso las esperanzas en el funcionamiento de esta misma democracia absolutamente limitada y degradada. El kirchnerismo agita dentro del recinto contra el presupuesto de ajuste y protagoniza episodios de “rabiosa” oposición. Este miércoles Daniel Filmus casi se va a las manos con Nicolás Massot. Ponen el grito en el cielo contra la política económica del Gobierno, pero esto se parece bastante a un acting. Mientras los despidos y el hambre avanzan, sostienen que lo único que se puede hacer es esperar al 2019 para derrotar a Macri en las urnas.

    Leé también: Del Caño: “Los sindicatos pusieron más fuerza en ir a Luján que en garantizar a cientos de miles para frenar el Presupuesto”

    El pasado sábado 20 de octubre, el Frente Sindical de Moyano, Pignanelli y Palazzo, movilizó a decenas de miles para rezar en Luján de la mano de la iglesia. La jornada contó con la participación de referentes de distintos sectores del peronismo, principalmente del kirchnerismo. Toda esa fuerza podría haber sido puesta en marcha en la jornada contra el presupuesto, pero no. En la CGT no paró nadie, y el Frente Sindical movilizó una escuálida columna este miércoles. La CTERA paró pero no impulsó la movilización y a pesar de representar a un millón de docentes su columna fue pobre. Parece que se quedaron conformes con las plegarias al pie de la virgen. Desalentar la movilización y apostar al 2019, equivale a dejar pasar lo más duro del ajuste, que es lo que está por venir con el presupuesto que se trató en la Cámara de Diputados, redactado por el FMI en Washington.

    ¿Vos qué querés hacer?

    El PTS en el Frente de Izquierda, que pelea por un gobierno de los trabajadores, hoy hace esta propuesta de emergencia: Una Asamblea Constituyente, la instancia más democrática que permite la Constitución en la amañada democracia actual.

    Ante los pactos a espaldas del pueblo sellados en el Congreso, una Asamblea Constituyente libre y soberana, con representantes votados cada 20 mil habitantes, con la potestad de definir qué hacer con los grandes problemas que atraviesan al país. Sería un mecanismo mucho más democrático que permitiría poner en discusión todo, sin que ninguna otra institución pueda vetar sus decisiones.

    En una instancia así, se podría pelear por una serie de medidas para que a la crisis no la pague la clase trabajadora, sino quienes la generaron: los grandes especuladores, los bancos y el arco de funcionarios que gobiernan para ellos.

    Más información: Presupuesto: el sindicalismo combativo y la izquierda se movilizarán y exigen paro nacional

    El Congreso vallado y militarizado es la imagen de los límites de esta democracia al servicio del gran empresariado. Una democracia cuyo objetivo fundamental es defender el interés de ese pequeño grupo de la sociedad que vive de explotar el trabajo ajeno. El Presupuesto discutido en la Cámara de Diputados muestra cómo las instituciones se subordinan a esos intereses. La izquierda anticapitalista plantea la necesidad de pelear por un cambio revolucionario, por imponer un gobierno de los trabajadores y trabajadoras, que sería un régimen político inmensamente más democrático que la democracia capitalista.

    El Movimiento de Agrupaciones Clasistas impulsado por el PTS en el FIT y trabajadores independientes en más de 60 gremios, se jugó con todo a movilizar frente al Congreso y exigió a las centrales sindicales que llamaran a un paro nacional activo. Entre otras cosas, el sindicalismo combativo exige asambleas en todos los lugares de trabajo, para debatir desde abajo, de manera verdaderamente democrática, cómo enfrentar el ajuste. Las conducciones sindicales desoyen escandalosamente la bronca obrera. La CGT no discute con nadie qué medidas convocar, ni cuándo, ni con qué carácter. De la misma manera, el Frente Sindical no discutió en ningún lugar si había que concentrar las fuerzas frente a una basílica el 20 o frente al Congreso el 24.

    Se puede derrotar el ajuste del Cambiemos, los gobernadores y el FMI. No hay nada que esperar, porque las consecuencias del ajuste recaen sobre los sectores más vulnerables que no tienen para comer y lo que perdamos hoy no se recupera más. El saqueo es ahora y se profundizará con el presupuesto. La lucha también.







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