Cultura

EL PRAVDA DE LENIN

Pravda, un periódico para la conquista del poder (II): la Revolución y su legado

Una reflexión acerca de cómo el periódico obrero Pravda se convirtió en un factor esencial para el triunfo y desarrollo de la Revolución Rusa. Su legado, sigue siendo una tarea para los marxistas revolucionarios.

Claudia Ferri

@clau.ferriok

Domingo 8 de mayo de 2016 | Edición del día

Como ya hemos dicho en la primera parte de esta nota, el periódico obrero Pravda se convirtió en el organizador colectivo de los bolcheviques en los años previos a la insurrección de Octubre y a la toma del poder. Lenin debió dar numerosas luchas políticas, tanto al interior del POSDR como dentro de la propia fracción bolchevique, para combatir el conservadurismo y recuperar la dinámica política. Consideraba que era fundamental aprovechar el nuevo período de ascenso revolucionario - producto de la crisis interna del zarismo que ya comenzaba a perfilarse desde 1916 - y la fuerte oposición que se estaba construyendo en el frente ruso de la Primera Guerra Mundial. Pero ¿Cómo logró el periódico, con toda su red de colaboradores y su capacidad de llegar y movilizar a las masas, convertirse en un factor esencial para el triunfo de la Revolución?

Luego de casi dos años de censura, el Pravda comenzó a publicarse nuevamente el 5 de marzo de 1917 con la Revolución de Febrero y el derrocamiento del Zar Nicolás II. El régimen de gobierno fue reemplazado por un Gobierno Provisional, conformado por una coalición de representantes de la burguesía parlamentaria y apoyada por los mencheviques. Una semana después, tres dirigentes bolcheviques volvieron del exilio siberiano para ocuparse de la dirección del periódico conformando una junta editorial, ellos eran Kamenev, Muranov y Stalin. El primer número fue distribuido en forma gratuita y, al día siguiente, se vendieron más de 100.000 copias del segundo número.

La revolución de febrero sorprendió a los bolcheviques en una etapa de reconstrucción de sus filas. La posición adoptada por el partido frente al nuevo gobierno fue conciliadora y así lo reflejó el Pravda en sus páginas. El comité editorial planteaba apoyar al Gobierno Provisional “mientras sus actos correspondan a los intereses del proletariado y de las amplias masas democráticas del pueblo”. Mientras tanto las corresponsalías seguían nutriendo el periódico con miles de denuncias semanales. La información proveniente de los soviets, órganos de democracia directa, llegaba desde toda Rusia demostrando en los hechos el doble poder que comenzaba a perfilarse como una perspectiva real.

Con respecto a la Primera Guerra Mundial, el diario adoptó una postura marcadamente internacionalista reflejando las novedades del frente pero también exigiendo que se entablen “negociaciones con los proletarios de los países extranjeros para poner fin a la matanza”. La liviandad de las críticas (propias de la indecisión política de la dirección bolchevique que se encontraba en Rusia en ese momento) se expresaba sobre todo en el creciente control de Stalin sobre el Pravda. Esto va a quedar demostrado en la adopción de la tesis menchevique que planteaba la necesidad de continuar la guerra para defender las conquistas democráticas frente al imperialismo alemán.

El giro de la prensa (y del partido) en abril y el triunfo de Octubre

Lenin decidió volver a Rusia el 3 de abril, luego de su exilio en Zurich, para convencer personalmente a sus compañeros de que el horizonte de los bolcheviques debía ser: condenar al Gobierno Provisional y a la guerra, por un lado, y explicar pacientemente a las masas que el soviet de diputados era la única forma posible que puede tener un verdadero gobierno revolucionario. Hasta el momento de su llegada, el ala izquierda del partido estaba representado por los obreros de los barrios populares de Petrogrado.

El 7 de abril, el Pravda (N° 26) publicó “De las tareas del proletario en la presente revolución” más conocida como las Tesis de Abril, en las criticaba públicamente tanto la visión etapista, defendida por los mencheviques, como la vieja formulación bolchevique de una dictadura democrática de obreros y campesinos. En esencia, su posición, era la misma que Trotsky había desarrollado hacía ya varios años, en 1905 en Resultados y perspectivas. En sus Tesis, Lenin también condenaba la postura de la dirección del Pravda planteando ningún apoyo al Gobierno Provisional. Se debía “desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria ‘exigencia’ de que deje de ser imperialista”. A partir de ese momento, el Congreso del partido adoptó por mayoría las “Tesis de Abril” a pesar de que la mitad de los miembros del Comité Central estaban en su contra.

Desde su llegada a Petrogrado, Lenin se convirtió en el director del Pravda hasta el 23 de julio, cuando tuvo que pasar a la clandestinidad ante la orden de detención del gobierno. Sin embargo, en tan sólo tres meses logró imprimirle un nuevo carácter al Pravda. Por un lado, la editorial comenzó a plantear abiertamente que el Gobierno Provisional era un gobierno “contra-revolucionario” y, por otro lado, que el objetivo de los bolcheviques era luchar para construir una república de Soviets de obreros y de campesinos pobres en todo el país, desenmascarando las direcciones reformistas que hasta ese momento eran mayoría en los Soviets. Esta nueva impronta se va a expresar en la identificación absoluta del periódico con las estrategias del partido y en la capacidad de llegada que van a tener en las masas a través de su extensa red de colaboradores.

Las elecciones parlamentarias de la Asamblea General Constituyente de septiembre del ´17 fue un tema de debate al interior del periódico desde meses antes. Frente a la oposición de algunos bolcheviques, para Lenin, el Pravda debía reflejar las elecciones desde el punto de vista marxista y de la causa de la clase trabajadora, desenmascarando los verdaderos intereses de la burguesía. Un ejemplo claro del triunfo de su posición es que el 10 de junio salieron publicados tres artículos que terminaban llamando a votar a los bolcheviques ya que “nuestros diputados deben distinguirse proponiendo medidas a favor de la clase trabajadora, sin abandonar la lucha extraparlamentaria, que educa efectivamente a la población, ni la movilización que es dónde reside nuestra fuerza real”. Así, la prensa obrera se convirtió en la herramienta del partido que permitió reflejar las elecciones y la visión que tenían los comunistas de las tribunas parlamentarias, a la manera revolucionaria.

Las numerosas denuncias de los corresponsales seguían llegando por miles a las redacciones y se publicaban diariamente, pero los bolcheviques habían dado un giro muy importante a partir de la vuelta de Lenin, por eso comenzaron a explicar con claridad, sencillez y en forma concisa (estilo periodístico de Lenin) el programa del partido. Incluso cuando en las Jornadas de Julio se desarrollaron manifestaciones armadas prematuras el Pravda explicaba pacientemente que aún no estaban dadas las condiciones para tomar el poder. El gobierno actuó golpeando a los bolcheviques: clausuraron sus prensas, incendiaron locales y detuvieron a sus dirigentes. Lenin nuevamente debió permanecer clandestino hasta octubre. Por un corto período el Pravda desapareció y fue sustituido por una gran cantidad de hojas clandestinas y luego por un nuevo periódico “legal” con distinto nombre.

En agosto se vuelve a acelerar el proceso y los bolcheviques ganaban las mayorías en los soviets. Lenin, junto con Trotsky, insistía en pasar a la ofensiva y preparar la insurrección a pesar de la negativa de dirigentes como Zinoviev y Kamenev. El 10 de Octubre finalmente se votó a favor de la toma del poder y, a pesar de la censura gubernamental, el Pravda vuelve a publicarse a partir del 24 de octubre, anunciando al día siguiente el triunfo de la insurrección. Había cumplido su rol de organizador colectivo: pasó de ser un simple medio de agitación para convertirse en una herramienta fundamental para la estrategia revolucionaria en Rusia.

Muchos se preguntaran ¿Cómo es posible que, en un país como Rusia que tenía más de un 70 % de población analfabeta, un diario obrero haya logrado alcanzar tal influencia en las masas? Trotsky respondió en “Historia de la Revolución Rusa”: “los periódicos bolchevistas se leían en voz alta, pasaban de mano a mano, los artículos principales se aprendían de memoria, se trasmitían de boca en boca, se copiaban, y allí donde era posible, se reimprimían”. (Trotsky 1985 II 213)

Las tareas de la revolución y el novedoso rol de la prensa obrera

El horizonte posrevolucionario estaba plagado de nuevas tareas, sobre todo vinculadas a la reconstrucción de la economía. El Pravda fue un eslabón fundamental en esta época adoptando un nuevo rol: el de educador de las masas. La ruina económica, los avances y retrocesos en la firma de paz con Alemania y el desarrollo de la guerra civil eran algunos de los aspectos más complejos que el nuevo gobierno debía enfrentar. Los obreros y campesinos debían tener muy en claro cuál era la situación que atravesaba Rusia, no sólo para ser conscientes de las dificultades sino también para convertirse en sujetos reales del proceso. Se publicaban informes de fábricas enviados por los corresponsales, estadísticas y suplementos económicos; se encargó de organizar la producción y distribución; se reconocieron los fracasos y se emularon los triunfos. Además, las novedades del frente y el avance del Ejército Rojo estaban a la orden del día. Un hombre de la economía, como Nicolás Bujarin, se encargaría de dirigir el Pravda por los siguientes doce años.

El Pravda se mantuvo como publicación oficial del Partido Comunista de la Unión Soviética hasta 1991 pero la burocratización del estalinismo degeneró por completo su rol revolucionario. Ya desde finales de 1923 Trotsky advirtió en la prensa los peligros de la burocratización. Con la muerte de Lenin el proceso se aceleró; los debates políticos y económicos dejaron de aparecer en el diario y comenzaron a salir como “hojas de discusión internas” para terminar con los debates en las filas del partido. El espíritu de la crítica leninista había sido traicionado.

La prensa leninista y su legado actual

El objetivo que tiene la prensa leninista es completamente diferente al que tiene la prensa burguesa, tanto en aquella época como en la actualidad. Incluso los avances en los medios de comunicación, y la renovación de sus soportes, ha permitido acelerar los ritmos de la información y expresar más fácilmente la visión de las clases dominantes.

Frente a esto, tanto desde La izquierda Diario como desde su versión impresa, buscamos recuperar el legado de Lenin, acercando al lector una visión marxista de la realidad social pero también proponiendo diferentes instancias de organización.

En definitiva, no pensamos la prensa como simple transmisora de información sino como organizador colectivo que desarrolle las mejores condiciones para la difusión de las ideas revolucionarias, para la organización de las bases en las fábricas, para tener más herramientas para combatir a la burocracia y, sobre todo, para la construcción de un partido revolucionario, recuperando el legado que Lenin y Trotsky nos dejaron.







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