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Red Internacional

Tras el aumento de casos en las últimas semanas y la apertura, nuevamente de salas covid en el hospital Garrahan, no se respetan los protocolos de aislamiento para las y los trabajadores del mismo.

Cristal ChechelgisEnfermera | Hospital Garrahan

Esteban ArgañarazCamillero y delegado JI ATE Garrahan- Lista Roja

Jueves 6 de enero | 21:47

En consonancia con el aumento de casos en todo el país y a nivel mundial, los niños no fueron la excepción y aumentaron muchísimo también los casos de positividad ante el covid-19 en ellos también. Esto se debe no solo a que falta vacunar o completar el esquema de vacunación, la escolarización y el comienzo de las colonias o el aumento de las reuniones debido a las fiestas, sino además a la falta de acceso a los medios necesarios para evitarlo, la crisis habitacional sumado con los constantes cortes de luz y agua que lo imposibilitan. La falta de inversión y los recorte en estas áreas se expresa en que hoy también los hospitales pediátricos estén colapsando, y el Garrahan no es la excepción.

Mientras miembros del Consejo de Administración del hospital informan por medio de Twitter que se abrieron nuevamente tres salas para pacientes covid, las y los trabajadores del hospital Garrahan nuevamente estamos viviendo una historia repetida de cómo se vulneran nuestros derechos y nuestra salud.

Desde los primeros días que se decretó la pandemia en marzo del 2020 hasta la actualidad, las y los trabajadores del Garrahan venimos dando la pelea por nuestras condiciones de trabajo al ver que no existe una política acorde al cuidado y necesidades del personal. Todo lo contrario, las jefaturas hacen lo que quieren con los protocolos estipulados desde la dirección médica en conjunto al departamento de infectología.

Un ejemplo de esto es que muchas de las jefaturas ante trabajadores de enfermería que dieron positivo, los que estuvieron en contacto estrecho con ellos no se los aisló correctamente o en algunos de los casos, ni siquiera se les informó, para no tener que aislarlos preventivamente y no quedarse sin personal para la atención. Esto se expresó que hasta el 5 de diciembre haya 628 trabajadores aislados, más del 10% de los trabajadores del hospital, contando solo a los de planta, sin tener en cuenta a los tercerizados.

Sin embargo, ante la consulta, el Consejo por un lado reconoce la faltante de personal como de ayudantes de servicio y camilleros, pero niega esta situación diciendo que se aumentó la dotación de enfermería de 800 a 1200 actualmente, pero es evidente que continúa siendo insuficiente. Sino volverían a implementar los cohortes sanitarios, con la implementación del teletrabajo, disminuyendo la exposición al virus y generando grupos de trabajo, y no tener que aislar sectores enteros. Y tampoco estarían evaluando el criminal protocolo de no aislar al personal con contacto estrecho sin síntomas, con el argumento de que, con el esquema completo de vacunación y el uso de barbijo no existe peligro de contagio. Tengamos en cuenta que por más vacunación completa que tengamos, la vacuna no impide que uno se contagie y contagie a otros.

Sumado a esto, en los informes institucionales, hipócritamente recomiendan el distanciamiento, ventilación de los lugares, etc. cuando, como se denuncia hace años, muchos de los lugares de descanso son diminutos y sin ventilación adecuada. Es decir que luego de dos años de pandemia continua sin haber protocolos e infraestructura adecuada para cuidar al personal.

Esto no es un hecho aislado. Ante el silencio y complicidad de todas las centrales sindicales, cualquiera puede ver en los medios la sobrecarga de trabajo y la falta de personal e insumos en todo el país, en los hospitales, instituciones sanitarias, lugares de vacunación y testeo. Sin embargo, a pesar de esta situación y a pedido del FMI, el Gobierno, en el proyecto de presupuesto quiere el recorte en salud en términos reales de un 20,8% para seguir pagando la deuda fraudulenta a los especuladores.

Por este motivo es imprescindible un plan integral para enfrentar la pandemia, no solamente en el hospital Garrahan, sino en todos los centros de salud, la organización de todos los sectores en asambleas/comisiones de seguridad e higiene, de trabajadores y parientes de pacientes, para hacer cumplir los protocolos para el cuidado de las y los trabajadores y también para garantizar los insumos de cuidado personal (EPP). Exigiendo, además, la necesidad de testeos periódicos de todo el personal y la liberación de las patentes para poder vacunar y testear masivamente a toda la población, dejar de poner por delante la ganancia de las farmacéuticas por sobre la salud de las personas. También exigimos a las centrales sindicales que se pongan a la cabeza de todos los reclamos.




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