Juventud

CÓRDOBA / GATILLO FÁCIL

Represión y balas policiales para los pibes: ¿cuánto más?

Franco Amaya, 18 años. Asesinado. En la madrugada del miércoles nos arrancaron un pibe, uno más, para engrosar esa maldita lista de jóvenes asesinados a manos de la Policía.

Juan Pablo Aguilar

Integrante del CeProDH y de la Juventud del PTS

Miércoles 22 de febrero de 2017 | Edición del día

Franco volvía a su casa para buscar una camisa e irse al baile de Ulises Bueno, pero en un control policial se encontró a la muerte, con gorra y vestida de azul.

Franco, Güere y todos los pibes que nos faltan

El caso de Franco Amaya con el que amanecimos el día de hoy nos trajo a la memoria un caso testigo del gatillo fácil en Córdoba: el de Güere Pellico. Al igual que Franco, iba en su moto y fue baleado por la Policía provocando su muerte. Otra coincidencia es que el caso pudo salir a la luz porque hubo un acompañante que vivió para contar como habían sido los hechos. La policía alegó lo mismo en ambos casos: existía un control en el cual los jóvenes no quisieron frenar y un agente efectuó los disparos.

Quizás no sea necesario señalar esto, pero no sólo la versión de la policía esta manchada de dudas por ser los autores del asesinato, sino que ademas no existe en nuestro país, ni en ninguno, la pena de muerte por "no detenerse en un control". Ambos fueron asesinatos a sangre fría. En el caso de Güere Pellico, recientemente se condenó a los policías Ruben Leiva y Lucas Chaves a cadena perpetua por homicidio calificado luego de dos años y medio donde su familia y las organizaciones que históricamente denunciamos la represión policial no bajamos los brazos. Y eso que hubo que superar obstáculos.

La familia de Güere denunció desde un primer momento que la policía intento desviar la causa. Incluso el periodista Dante Leguizamón fue amenazado por el entonces Jefe de Policía, Julio César Suárez, por haber demostrado que la policía había intentado plantarle un arma al joven. Además, desde un primer momento muchos medios pusieron en cuestión si había existido o no un caso de Gatillo Fácil intentando cubrir a la Policía de Córdoba de su responsabilidad. No pudieron y hoy Chaves y Leiva cumplen perpetua.

Estos casos son solo algunos. En el 2014, a raíz del asesinato de Güere, muchos otros familiares decidieron dar a conocer que habían vivido situaciones similares y perdido familiares a manos de la Policía de Córdoba. Es así como siguen sin respuesta aún los familiares de Exequiel Barraza, Cristian Guevara, Lautaro Torres, Miguel Angel Torres, Vanesa Castaño, Brian Guaiman, Juan Carlos Alarcon, Jorge Romero, Rodrigo Sanchez, Mariano Zárate y una larga y dolorosa lista de nombres. Todos y cada uno de ellos siguen estando presentes en nuestra lucha.

En todos los casos existe un patrón común donde la policía es juez y parte en el mismo instante donde asesina a los jóvenes, decidiendo cuando deben ejecutarlos y cuando no. Siempre se escuchan una serie de justificaciones que cuentan con la más amplia complicidad judicial para cajonear las causas, desde intentos de robos que nunca se prueban hasta "tiroteos" que no son tales, plantando armas (como intentaron hacer con Güere) o simulando disparos. Cuando se reabren debates sobre la necesidad de aumento de penas, baja de edad de imputabilidad, o mayores herramientas de control sobre los jóvenes habría que detenerse a pensar que para ciertos jóvenes ya existe de hecho la mayor pena: la muerte. Y no discrimina en edades.

La represión diaria a la juventud

Los casos de Franco y los jóvenes asesinados a manos de la policía son el punto final de una represión constante que sufren los jóvenes de los barrios trabajadores en Córdoba. En los últimos días muchos medios se hicieron eco de los dichos de Andrea Bonvillani, psicóloga de la UNC que viene trabajando hace mas de 20 años sobre la situación de los jóvenes en la provincia. En dichas declaraciones la psicóloga afirma que el nuevo Código de Convivencia (Código que fue presentado por el oficialismo cordobés como un intento de lavar la cara del Código de Faltas), no frenó la cantidad de detenciones arbitrarias hacia los jóvenes. Estos dichos fueron realizados en el marco de una audiencia sobre un pedido de habeas corpus colectivo y preventivo a raíz de operativos de detenciones masivas o "razzias" acaecidas en la ciudad de Córdoba en el año 2015.

Bonvillani señala acertadamente que los jóvenes cordobeses viven una situación de estigmatizacion y persecución constante a manos de la policía y que el cambio de la figura de "merodeo" a "actitud sospechosa" fue un mero cambio de nombre. Ademas desnuda una realidad que desde el PTS y el Frente de Izquierda venimos denunciando desde hace años: no existen cifras sobre la cual se pueda medir la situación de los jóvenes y la cantidad de detenciones arbitrarias.

El Estado las esconde y tan es así que hay que remontarse hasta el año 2011 donde hubo 73.000 detenciones ilegales para poder hablar con números concretos. Esta proyección ha ido aumentando y de esto dan cuenta la cifras elaboradas por organizaciones que trabajan la problemática, pero ya de por si los números oficiales de 2011 son terribles: hablan de casi 9 detenciones por hora de jóvenes en nuestra provincia. Si este numero no ha ido en decrecimiento ha sido por que la policía sigue teniendo a su disposición las herramientas que le permiten detener a los jóvenes.

Por eso, no es menor el debate que hemos sostenido históricamente sobre la necesidad de una anulación total del Código. Algunos sectores políticos entre ellos legisladores del kirchnerismo cordobés aprobaron el nuevo Código planteado que tenia aspectos progresivos, cuando en la realidad no ha cambiado en nada la situación de los jóvenes que día a día son detenidos. La línea de que el Código de Convivencia venía a poner un freno parcial a la policía es un rotundo fracaso. No es una discusión sobre una policía o un Código con más o menos control, sino que existe una linea institucional de detener, cercar, estigmatizar, perseguir y asesinar a los jóvenes de los barrios populares. No es un policía, es la institución.

La Juventud en las Calles junto a los Familiares

La Policía de Córdoba viene de escándalo en escándalo, mostrando su participación en todo tipo de delitos: desde el robo, inteligencia ilegal, tortura, violaciones hasta el asesinato de jóvenes como es el caso de Franco, de Güere, o de los cientos de jóvenes cuyas causas de asesinato siguen cajoneadas en Tribunales. Si el oficialismo cordobés tuvo que cambiar el nombre del Código de Faltas e intentar simular algunas clausulas democráticas, fue por las contundentes movilizaciones que se realizan año tras año en Córdoba contra la Policía y sus practicas. Esta fuerza tiene que tener como norte luchar decididamente por la derogación del Código de Convivencia y por juicio y castigo para todos los responsables de los casos de gatillo fácil.

En el día de hoy se realizo una masiva movilización para repudiar el asesinato de Franco, con más de 500 personas y mucha bronca por el reciente asesinato. Es un gran punto de apoyo para lograr que la condena de los policías imputados sean efectivas. Los asesinos ue Güere, Chaves y Leiva, están presos, pero hay muchos más sueltos y a donde vayan los iremos a buscar. ¡Franco Amaya presente!







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