Política México

MILITARIZACIÓN

Polémica medida: Militares pueden usar toletes y gas contra manifestantes

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) autoriza el uso de herramientas represivas, incluyendo videograbaciones, para “contener a las multitudes”. El gobierno de López Obrador da un paso más en fortalecer a la institución responsable de masacres como la de Tlatelolco y desapariciones forzadas como las de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Martes 17 de septiembre | 20:34

Luego de la Ley Garrote de Tabasco –creada para impedir manifestaciones contra la construcción de la refinería de Dos Bocas- y de la autorización a la “legítima defensa”, llega esta nueva entrega del gobierno que llegó al poder diciendo “abrazos no balazos” y ahora establece vías “legales” para la represión. Toda una ofensiva preventiva contra la protesta social.

Desde la Sedena se dio a conocer a los uniformados que se reforzará el entrenamiento para el uso de tolete, gas lacrimógeno y videograbaciones para contener disturbios. Eso sí, golpearán pero “con apego a derechos humanos”.

La excusa gubernamental para esta medida, que complementa el derecho a “actuar en legítima defensa” serían las “agresiones” realizadas contra soldados cuando intentan “tomar el control en situaciones críticas”. Claro que el criterio para definir “agresión” y “legítima defensa” es tan amplio como los militares lo requieran.

Según reza el documento firmado por el titular Crescencio Sandoval, los uniformados deberán registrar en videograbaciones todos los incidentes:

“Durante las acciones que se deriven con motivo de una agresión se deberá hacer un empleo intensivo de las cámaras fotográficas Garmin (cuya tecnología permite estabilizar la grabación a pesar de movimientos bruscos) y GoPro (cámaras de acción). En caso de no tener, se ordena utilizar las cámaras de los teléfonos celulares“.

Recientemente, militares atacaron a pobladores en Acajete, Puebla, y los vecinos denunciaron que Luis Enrique N., de 22 años, falleció en el episodio. Como siempre, la Sedena aseguró que no tenían registro de ninguna persona lesionada. Miente, miente, que algo quedará, sobre todo en una institución cuyo principal propósito es sofocar el descontento social. Y que, como agravante, mantiene intrincados nexos con el crimen organizado.

Dar más poder e instrumentos legales a las fuerzas represivas es la tónica del gobierno de López Obrador. Creó la Guardia Nacional para perseguir a los migrantes y hacerle el trabajo sucio a su jefe Donald Trump. La justificación para mantener la militarización –con otro nombre- es combatir la violencia que reina en México.

Pero esta receta ya se probó y sólo conduce en una dirección: más ejecuciones sumarias (como las recientes en Nuevo Laredo), más tortura, más desplazamientos y desapariciones forzadas y más violencia hacia las mujeres.

Basta de que el pueblo ponga los muertos. Es necesario que las organizaciones sindicales, de derechos humanos, de mujeres, las comunidades y pueblos indígenas impulsen un amplio movimiento contra la militarización y por el inmediato regreso de los uniformados a los cuarteles.







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