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NEGOCIACIONES DE INVESTIDURA

Podemos insiste en ser el sostén del gobierno de Sánchez

Fuentes de ambas formaciones confirman que Sánchez e Iglesias se han citado para un encuentro “sustancial” en los próximos días.

Ivan Vela

Barcelona | @Ivan_Borvba

Lunes 12 de septiembre de 2016 | Edición del día

Ha sido el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, quien ha confirmado frente a los medios que el líder de la formación morada y Pedro Sánchez se han citado para tener un encuentro “sustancial” para tratar la posibilidad de formar una alternativa de gobierno al Partido Popular.

Sí bien las dificultades de Mariano Rajoy para conseguir los apoyos necesarios han sido una tónica constante también en este segundo proceso de negociaciones, la investidura fallida y el estallido del “caso Soria” han dado energía a Ferraz a lanzarse a tantear el terreno izquierdo del hemiciclo.

El Partido Socialista busca no repetir errores de meses anteriores. Ni circo mediático, ni presiones frente a los micros, ni “sillas” vendidas antes de tiempo. Es por ello que desde fuentes del partido socialista no se apuntó más detalle que la certeza de un encuentro. Ni siquiera está decidido, siempre según fuentes del partido socialista, si dicha reunión se celebrará vía telefónica o será presencial.

Respecto al contenido nada ha cambiado en los últimos meses. Un partido con un currículo como el del Partido Socialista, con fuertes reestructuraciones económicas desde los inicios de este Régimen del 78, con políticas neoliberales y con continuos ataques a los derechos de la clase trabajadora y las clases populares no puede más que aportar vacías consignas buscando rédito electoral.

Desde Ferraz trazan las líneas de conexión con Podemos en la búsqueda de “la justicia social” y en “evitar otra legislatura del Partido Popular y Mariano Rajoy”. No obstante este mensaje lanzado desde una formación que sin reparo pactó un plan de gobernabilidad estable con la derecha cool de Ciudadanos, no parece de por sí un mensaje que atesore mucha confianza.

En términos de batalla interna del PSOE, que si bien ahora se mantiene en una intensidad baja sobre todo provocado por la derrota del partido socialista en el feudo de Susana Díaz en las pasadas elecciones generales, este paso aún tímido a Podemos se enmarca dentro de la correlación de fuerzas entre el sector de Pedro Sánchez y el resto de barones opositores, con la misma Díaz a su cabeza.

Desde el día siguiente de los comicios, el Ejecutivo socialista tan solo mantiene la línea roja de Catalunya, pero los cuestionamientos a la dirección de Sánchez se han minimizado.

Para el otro interlocutor, Podemos, es sin duda una oportunidad de aire mediático y político. La formación neo reformista venía de fracasar de su “asalto a los cielos” y del sorpasso al PSOE. Tras una política y una estrategia que favorece a la ausencia de lucha en las calles, a dejar a las mareas sin músculo y a apostar todo a la vía parlamentaria, los malos resultados electorales le habían dejado con el pie cambiado.

Tras meses de ser una sombra de aquel aparato mediático y político, Podemos se veía incapaz de ejercer ninguna presión ni rol relevante. Este encuentro con Ferraz, que además se produce antes que Sánchez y su equipo negociador hayan contactado con Ciudadanos, es una bocanada de aire fresco.

Echenique repitió ante los medios que las diferencias con el PSOE son “muchas y notorias” pero que la “obligación de evitar otro gobierno del PP” es superior. El discurso busca teñir de responsabilidad la acción de Podemos de apoyar un gobierno de Sánchez con la hipotética abstención de Ciudadanos.

Pero más allá del discurso la formación morada se prepara para jugar un rol en la “regeneración” del Régimen del 78, proceso ya por definición limitadísimo, y más cuando pretende ser comandado por la pata social liberal del régimen post franquista.

El “asalto a los cielos”, el “no nos callarán” y las famosa referencias a la “cal” sirven para acabar siendo el sostén por izquierda del PSOE, en una propuesta política que no cuestionará la monarquía, el senado o que no afrontará de forma democrática el derecho a decidir de las nacionalidades.

En esencia no cuestionará ninguna medida legal ni económica sobre las que se sustentan este Régimen del 78 y los beneficios de la clase burguesa que en él se representan. Sería la cristalización del giro a la derecha de Podemos que desde hace ya varios meses muchos sectores en lucha critican.

La prueba del algodón en la “realpolitik” de que el nuevo reformismo no es una salida a la crisis capitalista que golpea cada vez más duramente a la clase trabajadora, las mujeres, los inmigrantes y la juventud.







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