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Red Internacional

Hace tres días trabajadores de la cosecha del citrus cortan rutas del interior tucumano por la reapertura de la paritaria.

Miércoles 21 de abril | 12:40

"Con lo que sacamos en un día no nos alcanza ni para un kilo de carne que sale $800", comenta un cosechero en el corte de Taruca Pampa. En reunión en el piquete de Garmendia, "un salario mejor para todos, con el que podamos vivir bien".

Como una chispa que enciende la pradera, los piquetes de los y las trabajadoras del citrus de Tucumán comienzan a cuestionar las terribles condiciones en la que se trabaja en el campo tucumano.

Las y los cosecheros, el grupo que impulsa los piquetes en montones de localidades del interior provincial. Desde Concepción en el sur, pasando por Los Ralos, hasta El Cajón, La Ramada y Piedrabuena en el norte. Grupos de cuadrillas se nuclean y cortan hace tres días la circulación.

Sabor ácido, el trabajo en el citrus

La maleta que cuelga de la espalda de los obreros de cosecha se paga $43,5. Llegan a trabajar 12 o 13 horas seguidas, si el clima y la fruta abunda. Comiendo en el piso, sin sanitarios y a todo ritmo. "Dependiendo del día, llego a hacer 36 maletas", cuenta Victor, obrero de cosecha, y cada maleta son 50 kilos de limón cosechado. Esas 36 maletas entregadas en todo un día valen $1230, es decir menos que el jornal, que por arreglo de la UATRE está en $1350 (calculando descuentos).

El trabajo arranca muy temprano, en colectivos de contratistas las cuadrillas viajan tras un plástico negro. En las fincas se trabaja todo el día, a destajo, para alcanzar el jornal. Pero en el campo todo depende del clima, si llueve no hay trabajo, si la fruta no está bien se trabaja poco. Cada día perdido es igual a $0 en el bolsillo de los trabajadores limoneros.

Tanto en el campo como en los empaques la jornada es a destajo. La diferencia es solo una, la luz. En la cosecha hasta las 18 o 19 horas hay luz como para seguir trabajando. En los empaques se puede estar dentro de los tinglados embalando hasta las 00 o 1 de la madrugada, con jornadas de hasta 15 horas. Eso lleva a que muchos embaladores se rompan el cuerpo días y días para que les quede dinero a fin de la temporada.

Los limones de la fortuna

Los números son obscenos. Las grandes empresas del limón de la provincia como Citrusvil, Citromax o Citrícola San Miguel exportan el limón a todo el mundo. Los valores están en etiqueta 28.080 dólares el palet.

Estas empresas concentran la tierra y la fruta. Por ejemplo, Citromax como vende en su propia página, posee 4.500 hectáreas de limón y 160 hectáreas de arándano. Produce 150.000 toneladas de fruta, con una capacidad de molienda de 200.000 toneladas, 35.000 toneladas de capacidad de embalado de fruta fresca, y en arándanos una producción de 1.5 millones de kilogramos. Solo hay que multiplicar para saber la fortuna que gana esta empresa.

Las familias detrás del negocio redondo de limón como los Lucci, los Monsegur, la propia Citromax; se ufanan de ser emprendedores de buena ley. Cuentan con el apoyo permanente del gobierno de Juan Manzur y del propio Alberto Fernandez que garantiza condiciones de negocio redondo. Millonarios que se encuentran entre las primeras 50 familias más ricas de la Argentina.

Si con lo descrito arriba ya hay una fuerte imagen del desprecio de estas patronales por las condiciones de vida de la familia limonera, ahora han dado un paso más allá. Para asegurar el trabajo de temporada en medio de la segunda ola de coronavirus, Manzur y la Uatre acordaron "probar" en los trabajadores del citrus la Ivermectina, medicamento no aprobado por la OMS (Organización Mundial de la Salud).

La coordinación de autoconvocados y una lucha a profundizar

Son 50 mil trabajadoras y trabajadores relacionados con el citrus en Tucumán. Es hoy por hoy la principal rama productiva de la provincia. Manzur y Jaldo se reúnen semanalmente con los empresarios y con el representante de la UATRE regional, Remache Ferreyra. Por su importancia en la economía provincial, garantizar el control del sector es central para el gobierno.

La rebelión que comienza a surgir, marca un punto muy importante. El centro más combativo y decidido se halla en la zona norte, históricamente más controlado por la burocracia. Cientos de nuevos activistas comienzan a hacer una experiencia y a desafiar el maltrato histórico en el sector.

La pelea por la reapertura de la paritaria, el desafío claro a la burocracia sindical de Remache con coordinación entre las distintas zonas de la provincia marca una cosa nueva en la historia de los limoneros.

Esto nuevo, que empieza a surgir con delegados y delegadas de los piquetes de cada zona, tiene que ser la base para masificar la lucha. "Los cosecheros podemos cortar y también podemos sentarnos a discutir con quien sea". Ese espíritu que surge desde abajo, acompañado por decenas de cosecheros y cosecheras decididos es la clave para sentar también una nueva tradición en el sector.

Coordinar la bronca y la fuerza para conquistar un salario que le permita a los 50 mil trabajadores del citrus "vivir bien", tener obra social y terminar con el trabajo precarizado. Es clave el avance en Asambleas y profundizar el camino de la organización propia, buscando la unidad con los trabajadores del empaque y la industria, junto a quienes se puede paralizar por completo el negocio de estas patronales. Esta sola pelea marca un desafío enorme al pacto de los empresarios, el gobierno y la burocracia. Una lucha que merece el apoyo y el acompañamiento de todos los trabajadores para triunfar.




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