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Piñera toca fondo y le recomiendan vestirse de traje “Aylwinista” ¿Hacia una segunda estafa histórica?

La encuesta CEP esta semana rebeló que el gobierno tiene tan sólo un 6% de aprobación. El presidente más desaprobado de la historia de este país no tiene poder de negociación y se está viendo obligado a dirigir su agenda al centro, pareciéndose a Aylwin, el presidente de la transición que pactó con Pinochet ¿Piñera se vestirá de Aylwin para mantener la herencia de los 30 años de desigualdad y abuso?

Gabriel Muñoz

Licenciado en Historia

Sábado 18 de enero

¿El oficialismo sin capacidad de negociación?

Según sectores de la derecha el gobierno y Chile Vamos a estas alturas cuenta con un escaso poder de negociación. Que el gobierno puede seguir 2 años más pero sin iniciativa. Con la mayoría de la derecha alineada en la esquina más dura de cara al plebiscito del 26 de abril. Este análisis también dice que la administración se desfondó ideológicamente, ya que todo su programa de Gobierno quedó fuera de juego tras la rebelión popular (como la reforma Tributaria para beneficiar a las empresas), el margen de maniobra para el Mandatario se ha visto reducido a su mínima expresión.

El analista político Andrés Duval dice, por ejemplo, que Piñera si quiere sobrevivir debe “resintonizarse con la ciudadanía, ya que, de no hacerlo, es real el riesgo de transformarse en un mero administrador”. Duval advierte que la encuesta CEP también reveló otras luces: que hay un 64% a favor de resolver los conflictos por medio de la democracia representativa y un 67% desea una nueva Constitución.

Hay otros más optimistas y alentadores como Rodrigo Arellano de la Universidad del Desarrollo (abiertamente derechista y Opus Dei), quienes dicen que el gobierno con su agenda social: pensiones y salud, estaría escuchando a la calle y preocupándose de lo que espera la gente.

Que el gobierno tiene una reputación por los suelos es una evidencia objetiva. Muy clara. Pero que este liquidado no es cierto. La figura presidencial fue salvada gracias al pacto de los partidos parlamentarios, donde entró el Frente Amplio y la Concertación. También gracias a la tregua de los principales dirigentes sindicales, estudiantiles y sociales con el gobierno tras la huelga general del 12 de noviembre. Y otro factor que ignoran es la agenda represiva que sí está trayendo resultados al gobierno.

Sí, es cierto que el poder ejecutivo en manos de Piñera renunció a su programa original, pero conservó y a perfeccionado su cara represiva. Su iniciativa legislativa está sometida al pacto y muchos le recomiendan no escuchar más a la derecha. No puede haber gobierno que aplique sólo coerción, se requiere una cuota de consenso.

La posibilidad de que Piñera se vista de Aylwin

Se sabe que sectores liberales de la derecha aconsejan a Piñera que debe aylwinizar su política yéndose hacia el centro y despojándose del enfrentamiento mutuo de la derecha. Que el momento es histórico y él presidente puede transformarse en gestor de una nueva Constitución o caer tras otra alteración grave del orden si llegara a rebrotar la revuelta este 2020. Y no están del todo equivocados. Patricio Aylwin en 1988 fue uno de los principales gestores del pacto entre los partidos de la Concertación y la Dictadura de Augusto Pinochet. Se decidió un plebiscito para evitar el juicio político por violaciones a los derechos humanos y dejar intacta la Constitución neoliberal de 1980. Todos sabemos que el plebiscito fue un total engaño porque igualmente ganó el pinochetismo pues hubo 30 años de barbarie neoliberal, saqueo a las pensiones a los recursos naturales, empleo precario y salarios de hambre.

Piñera podría, si sigue con habilidad, encarnar el mismo el recambio. Una transición que posa de reforma, de renovación y cambio, pero que no es más que un cambio político cosmético ¿Por qué decimos esto? Porque el proceso constitucional estará controlado por la derecha, por medio del veto y la intervención de los partidos neoliberales como la Derecha y la Concertación. Es un acuerdo en donde el pueblo y sus demandas no caben. En donde se puede relegitimar el neoliberalismo.

Es necesario tener una postura independiente al proceso constitucional de Piñera. El Frente Amplio y el PC decidieron el camino de la “incidencia” y participaran del plebiscito mientras tienen suspendidas todas las movilizaciones en los gremios y organizaciones que lideran. Lo mismo que hizo la Concertación y Aylwin en los años ’80. Otra renovación del mismo Estado, instalado en 1980. Sería su segunda sobrevivencia. En 1988 lograron que las revueltas y paros contra la dictadura no barrieran con Pinochet y su modelo capitalista de nuevo tipo, ahora querrán lo mismo con la rebelión popular.

Hay que hacer el camino contrario. Hay que buscar evitar que la derecha lleve la rebelión popular a los márgenes neoliberales del proceso constitucional. Es necesario que el Colegio de Profesores, la CUT, la ANEF, el movimiento No+AFP, el Confech, la ACES y la CONES convoquen paros nacionales por una Asamblea Constituyente verdaderamente soberana y libre. No podemos aceptar una segunda estafa histórica.

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