Cultura

OPINIÓN

Pimpollitos

La violencia física ejercida contra los niños, la más miserable y la más invisible, la más asimétrica y la más impune, no es percibida en general como un hecho delictivo.

Jueves 22 de septiembre de 2016 | Edición del día

No es cualquier jardín: es un jardín maternal. Con todo lo que sugiere y suscita cualquier jardín de esa especie. Su nombre viene a confirmar la presunción de ternura: se llama “Pimpollitos”. Semejante nombre responde a la noción de jardín, no menos que a la de la maternalidad.

Allí, según parece, ocurrió: una maestra jardinera habría atado a dos nenas que tenía a su cargo. ¿Por qué razón? “Porque eran inquietas”. Las habría atado con un pañuelo, como quien ata dos pimpollitos para que crezcan derechitos y quietos; a una consiguió sujetarla, la otra se le escurrió (lo dicho: era inquieta).

El hecho derivó en una denuncia ante la justicia por privación ilegítima de la libertad, dándole intervención a la Secretaría Legal y Técnica de la Municipalidad de Paraná (a cinco cuadras apenas de la municipalidad de Paraná, Entre Ríos, queda el jardín maternal “Pimpollitos”), que a su vez formuló la denuncia ante la Fiscalía de turno.

Hay una denuncia, hay un fiscal, hay una intervención legal y técnica. Y no obstante, la noticia, en el diario Clarín, no aparece en la sección “Policiales”, en las páginas en las que se informan los hechos de violencia que suponen una violación de la ley. Aparece en la sección “Sociedad”, dedicada en este caso a la subsección “Educación”, junto con la noticia de que “se podrá cambiar de carrera sin tener que repetir materias” y junto con la noticia de que “las chicas terminan más la secundaria que los chicos”.

¿Es un error? No es un error, es un indicio. La violencia física ejercida contra los niños, la más miserable y la más invisible, la más asimétrica y la más impune, no es percibida en general como un hecho delictivo: es percibida en general como un hecho familiar (pues es violencia practicada por las mamis y los papis) o como un hecho educativo (pues es violencia practicada por maestras maternales).

Si papi le pega a mami, es un hecho policial: ya se está consiguiendo cambiar toda una concepción social sobre este tema. Pero si papi y mami les pegan a los chicos, si le pegan a “su” nene o le pegan a “su” nena, se lo sigue considerando un asunto doméstico, perteneciente a la esfera privada, asunto de cada cual. En eso no hemos conseguido cambiar las concepciones sociales prácticamente en nada.







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