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Red Internacional

Faltante de Vacunas.Pfizer: cruces entre Gobierno y oposición, pero sin grietas en los negocios con los laboratorios

Este miércoles, el director para América Latina del mecanismo Covax, Santiago Cornejo, en una charla afirmó que Argentina había rechazado recibir vacunas provenientes de Pfizer. Desde el Ministerio de Salud desmintieron sus dichos con un comunicado y posteriormente Cornejo se desdijo en una carta enviada a Vizzotti. Demagogia de la oposición de derecha en el marco del faltante de vacunas y la negativa del gobierno a tomar medidas para garantizarlas en gran escala.

Miércoles 2 de junio | 11:21

En otro capítulo de la polémica alrededor de las negociaciones del Gobierno con el laboratorio Pfizer, alentada sostenidamente por la oposición de derecha y por los medios afines a esa coalición, las acusaciones, desmentidas y “aclaraciones” volvieron a hacerse presentes.

Este martes, durante una sesión académica del Consejo Argentino de Relaciones Internacionles (CARI), el director del mecanismo Covax para América Latina, Santiago Cornejo, al ser consultado por la diputada nacional por Mendoza Claudia Najul de Juntos por el Cambio, sobre el vínculo de la Argentina con el mecanismo Covax, éste contó que había existido un rechazo por parte del gobierno argentino sobre el envío de las dosis del proveedor Pfizer.

Textualmente indicó que el acuerdo de “Argentina es opcional”, “entonces antes de hacer cada acuerdo le preguntamos a Argentina y a los países opcionales si quieren acceder a esa vacuna. Y en el caso de Pfizer nos han dicho que no”. Unos minutos después, la diputada de Juntos por el Cambio publicó una serie de mensajes donde lo calificó como “un escándalo con todas las letras” y denunció que desde el Gobierno nacional “pudieron salvar vidas y eligieron no hacerlo”.

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Acto seguido el Gobierno desmintió los dichos de Cornejo a través de un comunicado del Ministerio de Salud: “Nuestro país no solo no se excluyó en ninguna de las dos ventanas de compra, sino que fue Covax el que excluyó a la Argentina, ya que, pese a varias negociaciones, el mecanismo no consiguió condiciones de compra legalmente viables para nuestro país”. Y agregó que "Los motivos por los cuales no se alcanzó un acuerdo con Pfizer en el marco del mecanismo son los mismos que explican la imposibilidad de alcanzar un acuerdo bilateral directo en relación a las exigencias del proveedor vinculadas con el supuesto de negligencia como excepción a la indemnidad".

Vale tener en cuenta que esos motivos que se señalan en el comunicado del Ministerio son los que se refieren a los términos legales en que Argentina negoció con Pfizer. A iniciativa del Gobierno nacional, el Congreso votó un marco legal hecho a la medida de las exigencias de Pfizer, para que éste aceptara venderle sus vacunas. Pero la transacción terminó frustrada porque a pesar que desde el gobierno se incluyó en la ley la inmunidad judicial que pidió Pfizer, desde el laboratorio no aceptaron que se incluyera la palabra negligencia como excepción a esa inmunidad.

La polémica desatada por los dichos de Cornejo, “Legal Manager” en laboratorios Bagó, ocupó rápidamente las portadas de los diarios, sobre todo de los afines a la oposición de derecha, en los que el tema Pfizer y la defensa de sus negocios es para estos medios una cuestión prioritaria. Viendo la repercusión de sus declaraciones, el director de Covax para la región, decidió enviar una carta a Carla Vizzotti “aclarando” sus dichos. En la carta se desdijo a sí mismo: “Estamos subiendo un comunicado en nuestra página web aclarando que la Argentina tenía interés de recibir la vacuna de Pfizer a través del mecanismo COVAX, pero como no acordó con los términos de indemnización y responsabilidad del fabricante, no pudo continuar con la ventana de COVAX”.

Posteriormente, Vizzotti daría una conferencia de prensa por la mañana de este miércoles en la que mostró la carta enviada por el titular de Covax. A fin de cuentas se trató de un episodio similar al de Patricia Bullrich una semana atrás, quien acusó al ex ministro de Salud, Ginés (quien tuvo que renunciar por el escándalo del vacunatorio vip), de exigirle a Pfizer un “retorno” a cambio de la firma del contrato. Horas más tarde la ex ministra de seguridad durante el gobierno de Macri, retrocedería en sus dichos.

Lo cierto es que la oposición de derecha aprovecha la crisis sanitaria y el faltante de vacunas, no para pedir medidas de fondo que las garanticen a gran escala, sino para hacer demagogia en el marco de las elecciones de este año. Es la cara de la otra moneda de como utiliza también el gobierno nacional el faltante de vacunas para hacer campaña electoral, mostrando la llegada de los cargamentos de dosis a cuenta gotas como éxitos y triunfos, en una situación con tasas de contagios entre las primeras del mundo y con tan solo algo más del 5% de la población inoculada con dos dosis de vacunas contra el coronavirus.

Una situación social acompañada por una tasa de pobreza del 42 %, desempleo, precarización y recortes en los gastos sociales, en el marco de un presupuesto de ajuste votado por el gobierno y la oposición, en el que se eliminaron los "gastos Covid". Esa realidad mientras tanto es acompañada por un discurso gubernamental que apunta a la responsabilidad individual por los contagios, mientras millones se ven obligados a concurrir a sus trabajo, exponiéndose al contagio y viajando en pésimas condiciones en el transporte público.

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Tanto la oposición de Juntos por el Cambio como el Gobierno nacional están en contra de afectar los intereses empresariales de los laboratorios con el fin de avanzar en la producción de las vacunas contra el coronavirus, como propone un proyecto del Frente de Izquierda Unidad presentado en el Congreso nacional.

El caso del laboratorio de mAbxience de Hugo Sigman, con capacidad para producir el principio activo de la vacuna, es un ejemplo de la decisión del gobierno en garantizar los negocios del magnate por sobre la salud de millones de personas. A pesar de que el Gobierno ya pagó 54 millones de dólares por 22 millones de dosis de la vacuna producida con el principio activo de ese laboratorio, recién comenzaron a llegar unas cantidad ínfima de ellas. En el medio se podrían haber salvado miles de vidas y contagios.

A eso se suma que junto con la no declaración de utilidad pública de una industria indispensable para el contexto de pandemia como son los laboratorios, ni la liberación de las patentes, para que puedan ser producida en gran escala por todos los establecimientos que tengan la capacidad, desde el gobierno nacional y en el resto del mundo los Estados firman con los laboratorios los contratos bajo un estricto secretismo. Las cantidades, los precios, información científica sobre las vacunas y otros pormenores son ocultados a la población de los países. En el caso de pfizer se llega al punto de exigir cláusulas de inmunidad para vender sus vacunas.

Se trata de un ejemplo más de la irracionalidad capitalista y de cómo los Estados en el mundo están más tensionados en garantizar las ganancias millonarias de un puñado de laboratorios que en poner en primera jerarquía la salud de miles de millones de personas.




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