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Red Internacional

Tribuna abierta. Peligra el arroyo Raggio por una obra de los gobiernos de CABA y Vicente López

Vecinos de Vicente López denuncian un proyecto dañino, innecesario e inconsulto del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Municipalidad de ese partido bonaerense.

El pasado 27 de septiembre las agrupaciones vecinales socioambientales y otras organizaciones de la sociedad civil que trabajamos juntas en defensa del ambiente en Vicente López nos enteramos de que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) había propuesto un proyecto a la Municipalidad de Vicente López (MVL) para construir un puente para peatones y ciclistas sobre el arroyo Raggio que conecta ambos distritos.

El gobierno porteño pretende construir un puente de hormigón de seis metros de ancho, emplazado sobre pilotes, a escasos metros de la desembocadura del arroyo –la MVL propuso construir uno similar unos metros hacia el oeste, pero que tendría idéntico impacto negativo sobre el lugar–. Desde un comienzo nos opusimos a este proyecto dañino, innecesario e inconsulto.

Render del puente proyectado.

El impacto negativo de semejante obra sobre el ecosistema del arroyo sería enorme. Cabe destacar que se trata de un humedal de aguas cristalinas, sin afluentes cloacales y con una gigantesca abundancia y variedad de flora y fauna. Se pueden encontrar desde juncales, comunidades de talar bonaerense, matorral ribereño y selva en galería hasta numerosas especies de aves, coipos y otros mamíferos, insectos, etc. Las fotos del lugar hablan por sí mismas de su belleza paisajística natural, además de las funciones ecosistémicas cruciales que, como sabemos, cumplen los humedales. Pero parece que, para algunos, los humedales solo sirven para destruirlos y hacer negocios, como varios Diputados vienen demostrando últimamente.

La colocación de pilotes en el cauce o en las márgenes del arroyo podría alterar su flujo natural y producir un proceso de sedimentación que a su vez podría generar la colmatación (secamiento) del curso de agua. Por otra parte, los camalotes pueden engancharse en los pilotes y contribuir a dicho proceso de sedimentación. Eventualmente podría producirse el bloqueo de la salida del agua e incluso inundación.

En tiempos de crisis climática y ecológica las áreas costeras son especialmente sensibles y cualquier ciudad con intenciones de evitar, mitigar o adaptarse a las consecuencias de dicho contexto debería pensar en la protección de las mismas y no en causar su destrucción. Pero el GCBA y la MVL no piensan en el ambiente ni en las poblaciones de los territorios afectados, sino solamente en cementar y seguir haciendo negocios con la ribera.

Es importante señalar que la obra es totalmente innecesaria porque, si lo que se busca es la conexión peatonal y ciclística entre Buenos Aires y Vicente López, ya existe un puente en perfectas condiciones al final del Paseo Costero. Pero las autoridades habitualmente lo mantienen cerrado.

Además, es una obra inconsulta. Se trata de una injerencia del GCBA sobre la política de Vicente López, y una imposición de ambos gobiernos sobre la población y los territorios. Como si fuera poco, los funcionarios del GCBA admitieron no haber hecho ningún estudio del impacto del proyecto sobre la fauna (y muy ligeramente sobre la flora). Las organizaciones creemos que tampoco es bueno fomentar el tránsito intenso de personas en un sitio que debe ser preservado en sus características naturales.

Este proyecto no es casualidad. Se enmarca en uno más amplio del GCBA sobre la costanera porteña que ya todos conocemos. Un proyecto –y un gobierno, por qué no– diseñado a medida de los capitales especulativos inmobiliarios que nos va a despojar a miles de habitantes de nuestro derecho a disfrutar del acceso al río y a un ambiente sano, y que ignoró las históricas Audiencias Públicas de 2020 y 2021 en las que miles de personas le dijeron que no a la privatización de Costa Salguero y Punta Carrasco, de la Costanera Sur, etc.

En cuanto a la MVL también estamos frente a una gota más en el ya colmado y rebalsado vaso que nos sirven a los habitantes de Vicente López. Este proyecto es una muestra más de que mientras Jorge Macri –ahora buscando refugio y proyección para su carrera política en CABA– y su heredera, Soledad Martínez, se llenan la boca destacando la supuesta sustentabilidad del distrito y lo mucho que trabajan para el disfrute de la costa, no son más que pantallas. Constantemente repiten el patrón de hacer obras vistosas e innecesarias en la ribera, colocando caminos o bicisendas donde no son necesarios porque ya existen otros, cementando y cercenando espacios verdes. Si hoy la ribera de Vicente López es en su mayor parte verde, pública y de libre acceso no es gracias a ningún gobierno, sino a que las agrupaciones vecinales la defendimos de proyectos como la “autopista del río” del anterior Intendente García (radical devenido kirchnerista) y de los atropellos del Pro y sus aliados de 2011 hasta hoy.

Pero no es solo la ribera. En Vicente López sufrimos, como en CABA, la destrucción de nuestros espacios verdes y la identidad y patrimonio de nuestros barrios por el crecimiento desmedido, irracional y descontrolado de gigantescas torres destinadas a la especulación inmobiliaria –muchas de ellas tienen un alto porcentaje de departamentos vacíos–, que además nos sacan el sol, el viento, saturan los servicios públicos, expulsan poblaciones y generan una ciudad exclusiva y excluyente para los poquísimos que pueden pagarse un departamento de lujo en esas torres (mientras, miles viven en condiciones habitacionales deplorables, y las autoridades los hostigan y los desalojan como ya sucedió en el barrio Las Flores y que este medio cubrió). A esto se suma la grave contaminación industrial en el oeste del municipio –que jamás es controlada–, el total descuido y falta de planificación en el arbolado público, la tala de más de 700 árboles añosos que servían de protección contra la contaminación a los vecinos de la ex Atanor (Munro), por nombrar solo algunos de los daños ambientales que padecemos.

Las agrupaciones vecinales socioambientales nos oponemos totalmente a este nuevo proyecto dañino, innecesario e inconsulto por parte del GCBA y la MVL. No necesitamos otro puente. Basta dejar abierto el que ya existe y que respeta el humedal, el cual debe ser preservado con toda su belleza y riqueza en flora y fauna.

Frente a esta nueva problemática, y ya habiendo utilizado los canales oficiales, vecinos y vecinas y agrupaciones de Vicente López y de CABA vamos a realizar un abrazo al Arroyo Raggio el próximo lunes 21 de noviembre a las 15hs, para decirles a los gobiernos de CABA y Vicente López: ¡basta de destruir el ambiente para seguir haciendo negocios! ¡Escuchen a las poblaciones, que queremos construir una ciudad que respete el ambiente, igualitaria, justa y verdaderamente democrática!


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