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DECLARACIÓN DEL FRENTE DE IZQUIERDA UNIDAD - PTS SANTA FE

Paro de la UTA Rosario: defensa incondicional de los colectiveros en lucha por sus salarios

Con asambleas se puede impulsar un gran paro provincial. La unidad en las calles de los aceiteros, maestras, los pibes de las apps y de los comercios que cierran, es la fuerza que puede frenar a la derecha y a los empresarios.

Lunes 20 de julio | 21:30

Entrada la segunda quincena del mes de julio, el gobierno aún no garantiza el 50% del salario de junio. Por eso el paro en Rosario sigue hasta el miércoles 22 en defensa de su salario atacado por empresas y gobiernos que desde que comenzó la pandemia paga parcialmente los salarios y en cuotas. El paro también impacta en Córdoba y otras ciudades. Desde UTA Nacional amenazan con un paro nacional pero es convocada por el gobierno y queda en suspenso.

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Si la medida se mantiene hasta el próximo miércoles, en los últimos 3 meses la ciudad y la región acumularán 49 días sin transporte debido a la medida de fuerza. El paro de colectiveros es histórico. Ni hablar de la enorme movilización del 28 de mayo pasado por las calles de Rosario. ¡Los y las choferes tienen que ganar porque con ellos y ellas ganamos todos! ¡La fuerza de los y las laburantes está y de sobra!

La UTA podría garantizar asambleas y espacios democráticos para que los y las choferes puedan discutir la continuidad de las medidas de fuerza a mano alzada. En espacios así se podrían votar conferencias de prensa, volanteadas para explicar a los vecinos los motivos del paro u otras modalidades de lucha, como no cobrar boleto. Medidas así, combinadas con el paro, podrían fortalecer la medida y ganar la simpatía del pueblo trabajador, sobre todo de “los esenciales” que por la irresponsabilidad de empresarios y gobiernos, no pueden viajar a sus trabajos.

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Es un conflicto de envergadura nacional y es necesario profundizar las medidas de fuerza y la solidaridad para que la lucha por el salario triunfe y discutir una salida de fondo a la crisis del transporte público. Ni los ATP ni los subsidios son suficientes para los empresarios que amasan fortunas en base a las necesidades de los trabajadores y usuarios. Encima cobran el pasaje más caro del país y brindan un servicio deplorable incumpliendo con todas las obligaciones que supuestamente imponen sus contratos: frecuencias pésimas que empeoran más aún a la noche; coches en mal estado; sin adecuación para personas con problemas de movilidad y muchos sin acondicionamiento climático.

El transporte público como negociado privado

Una de las empresas emblemáticas del transporte público es Rosario Bus, fundada por el ya fallecido Agustín Bermúdez, conocido como “el Zar del Transporte”. En plena dictadura militar trasladó sus negocios a Rosario, en 1979, de la mano del intendente de facto Augusto Félix Cristiani con quien tenía una relación cercana y fuera responsable de encarar la privatización de los trolebuses. La estocada final al transporte eléctrico la logró junto a Usandizaga en los 80.

A inicios de la década del 90 el menemismo decía que las empresas de servicios eran una pérdida para el Estado. De esta manera las terminó regalando a precios bajísimos a los mismos empresarios que presionaban para que se privaticen. Hoy ganan fortunas en base a subsidios y aumentos del boleto, sin dar una prestación digna.

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Así, el sistema de transporte público de pasajeros tiene dos vías de financiación al día de hoy. Por un lado, subsidios de los tres niveles del estado donde la Municipalidad aporta 64 millones, la Provincia 56 millones y la Nación 105 millones mensuales, 2.700 millones al año solo en Rosario. La otra parte, depende de lo que aporta cada usuario pagando uno de los boletos más caros del país.

Los diversos empresarios sean Rosario Bus y el Cacique, y en Movi que tiene participación privada y de la Municipalidad de Rosario, siempre recurren al argumento de que sin subir el precio del boleto no es un negocio rentable.

En 2015, un salario mínimo vital y móvil podía comprar 887 pasajes al mes. En 2020, solo puede pagar 519. Durante la gestión de Mónica Fein y el Frente Progresista en la ciudad no dudaron en aumentar un 500% el boleto para sostener las ganancias de los empresarios. Lo que olvidan, es que el transporte no debería ser un negocio, sino un servicio esencial.

Ahora, ante la caída del uso del transporte por la cuarentena obligatoria, los empresarios recurren nuevamente al argumento de que no llegan a “cubrir el costo”.

Desde el Frente de Izquierda, mientras apoyamos a los y las choferes en su pelea por cobrar hasta el último centavo que se les debe, creemos que es urgente que estos empresarios que viven del estado hagan públicos sus registros contables para que toda la sociedad conozca qué hicieron con los millones que todos los trabajadores y trabajadoras le hemos subsidiado.

Unir a los trabajadores, ocupar la calle

Desde el comienzo del aislamiento social y obligatorios son más de 5 millones a nivel nacional los afectados por despidos, suspensiones y ataques al salario, lo que se destaca es la tregua de las centrales sindicales como la CGT y la CTA.

Probablemente el paro histórico de choferes en Rosario, que también se da en otras ciudades importantes del interior, sea un punto de inflexión en esta realidad que decimos. Y no solo por la importancia esencial del transporte, sino porque entre los empresarios que viven de los subsidios y los tres niveles de gobierno, se pasan la pelota sin garantizar un servicio decente y accesible junto al salario de los trabajadores. Juegan con los derechos del pueblo trabajador, mientras se niegan a tocar la plata de los que más tienen.

El conflicto de los colectivos, además, es la primera gran expresión de una crisis fiscal en los estados y muestra la falta de respuesta de los gobiernos a la hora de garantizar los salarios de miles de trabajadores y trabajadoras. Es lo mismo que vemos cuando Perotti y los gobernadores congelan los sueldos y pagan aguinaldos en cuotas. ¿Dónde fue a parar el proyecto que anunció el gobierno de un impuesto a las grandes fortunas para que la crisis no afecte a los laburantes?

La pelea de las y los trabajadores de la UTA en este paro histórico puede ser el comienzo para poner en pie la coordinación con docentes, trabajadores y trabajadoras de la salud, aceiteros, repartidores, jóvenes trabajadores y trabajadoras precarizadas y desocupados para tener más fuerza y enfrentar los ataques salariales, suspensiones y despidos con un paro provincial.

La CGT y sus sindicatos, así como los distintos espacios santafesinos y rosarinos, deberían romper la pasividad y convocar a medidas de fuerza y a un paro regional en defensa de los colectiveros, para que triunfen, y del salario de todos los trabajadores. Sindicatos que están en la calle, como Amsafe, Aceiteros, Ate o Siprus, podrían “picar en punta”, lanzando un paro de esos sectores para lograr que el resto de los sindicatos se pongan en acción. Hoy, todos somos los choferes. En la unidad de los trabajadores está la posibilidad de triunfo: eso es lo que necesitamos para que la crisis actual no la paguemos los trabajadores.

¿Es posible un transporte público, bueno, barato y ecológico?

Desde el Frente de Izquierda creemos que sí, que para que la historia no se repita, la alternativa está en recuperar el transporte público, estatizándolo sin pago y bajo administración de los trabajadores y el control de los usuarios.

De este modo, se podrían buscar alternativas donde el transporte público se planifique de manera conjunta con el crecimiento de la ciudad que hoy se encuentra fragmentada de manera discriminativa, con mayores criterios de sustentabilidad económica, social, y también ambiental con una reconversión que abandone el uso de combustibles fósiles y utilice el sistema eléctrico.

Para garantizar que el servicio funcione bien y mejor en interés de usuarios y trabajadores, la única garantía es que lo administren ellos. ¿Quién mejor que un chofer para saber los problemas de horarios, de circuitos, de frecuencias?

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Nos dicen que es muy difícil, pero en realidad quienes lo han administrado hasta ahora nunca se subieron a un colectivo, no dependen del transporte para ir al trabajo, no conocen la tensión de manejar un colectivo en la hora pico en pleno centro. Por el contrario, retiran coches de las líneas menos rentables, no invierten, meten presión para cumplir horarios inhumanos y obligan al hacinamiento en unidades que no dan abasto.

Los distintos gobiernos, peronistas o “socialistas”, siempre nos dicen que esto no es posible, porque el sistema no es rentable y nos preguntan de dónde saldría el dinero necesario.

Entonces es necesario contestar a esto claramente. En primer lugar que, no siendo rentable, que esté en manos privadas no le está generando ningún beneficio al estado que sigue poniendo millones para enriquecer a los empresarios. Y, en segundo lugar, que el dinero para un transporte público con un boleto económico debe ser financiado en base a impuestos a las grandes cerealeras, bancos y empresarios que desde hace décadas se la llevan en pala, como Vicentin o como Rosario Bus por poner sólo dos ejemplos del empresariado santafesino.







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