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Red Internacional

Ante los sucesivos ataques contra la educación pública de Soledad Acuña y Rodriguez Larreta, ¿qué hacer para frenar esta avanzada contra históricos derechos conquistados por la docencia? ¿por qué la conducción de la UTE no se juega a detenerla? ¿podríamos construir un plan de lucha contundente en unidad con familias y estudiantes que también se organizan por sus demandas en este contexto de ajuste a nivel nacional? Fuerzas hay. En esta nota, un debate por la necesidad de unirlas.

El paro del jueves 22 fue masivo y contundente: la adhesión superó el 90%. Se trata del tercer paro masivo en la Ciudad de Buenos Aires en lo que va del año, si contamos el realizado contra la reforma del estatuto el 12 de mayo, que terminó con represión en la puerta de la Legislatura, y el paro nacional del 8 de octubre junto a más de diez provincias en conflicto. Es evidente, por donde se mire, que la docencia de la Ciudad viene acumulando bronca por las precarias condiciones de trabajo, los ataques a nuestros derechos conquistados, los bajos salarios y la imposición de una ideología meritocrática y de ataque constante a la docencia de la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, que ya no se soporta, pues, entre otras cosas, evidencia el enorme grado de ignorancia y desprecio por lo que ocurre en las escuelas día a día.

Sin embargo, estos paros masivos se convocaron de manera aislada, sin un plan que proponga a la docencia cómo continuar para organizar tanta bronca, que crece aún más con los posteriores descuentos en los recibos de sueldo. Y en esto, la conducción (lista celeste) del sindicato docente mayoritario de la Ciudad de Buenos Aires, UTE (Unión de Trabajadores de la Educación) tiene una evidente responsabilidad. Esta burocracia sindical, de Angélica Graciano y Eduardo López, convive alegremente con el gobierno de Larreta y Acuña: en todos estos años no sólo no encararon una lucha con seriedad sino que tampoco han conseguido una victoria, ya que en los conflictos donde sí logramos que no pasen los ataques (como el intento de cierre de las escuelas nocturnas hace unos años) fue gracias a la organización de los propios docentes y estudiantes que salieron a pelear.

Una conclusión: hay fuerzas enormes en las escuelas para enfrentar estas políticas. En este último paro no sólo acompañaron las medidas de fuerza los equipos de conducción de las escuelas sino que también nos apoyan los y las estudiantes quienes actualmente, en el nivel medio, están peleando por viandas, mayor presupuesto educativo, entre otras demandas, tomando sus escuelas y movilizándose. Pero eso no es todo. Tenemos, también, el visto bueno de las familias de nuestras escuelas, quienes económicamente la están pasando muy mal por el ajuste del Gobierno nacional de Alberto, Massa y Cristina. La precariedad laboral, los tarifazos y la inflación insoportable lleva a las familias de nuestros y nuestras estudiantes a pelearla cotidianamente por llevar un plato de comida para sus hijos e hijas.

Una necesidad. Construir fuerzas desde abajo a partir de asambleas distritales y por escuela, donde nos organicemos en forma democrática, con mandatos de base que se expresen en una asamblea general, de toda la docencia, en la que participen todos los sindicatos y votemos un plan de lucha escalonado, masivo, que inunde las calles, los medios de comunicación y las redes sociales.

¿Cómo construimos esta fuerza?

En primer lugar, creemos que tenemos que apoyarnos en las “trincheras” ya conquistadas como el sindicato Ademys, que es una referencia para los luchadores y luchadoras, no tranza con ningún gobierno y es independiente de los partidos patronales. Para este último paro, Ademys organizó asambleas en las cuales se votó, con mandatos de base, un plan de lucha. Por el contrario, la conducción celeste de UTE, sin ninguna otra iniciativa y como ya se está haciendo costumbre, compartió flyers por redes y WhatsApp convocando a plenarios divididos y tardíos, plegandose al día de paro propuesto y votado en Ademys, dada la presión y la bronca que se evidencia por abajo: quieren descomprimir, no quieren luchar.

En segundo lugar, insistimos en que es fundamental construir una alianza de clase con las familias y nuestros/as estudiantes (quienes padecen las mismas o peores consecuencias de esta crisis que nosotros/as) y levantar un programa que parta de defender nuestro salario y las condiciones de trabajo (que, en nuestro caso, se trata de condiciones de enseñanza y aprendizaje) y que tome todas las demandas de la comunidad educativa, empezando por el no al ajuste en discapacidad y salud, por viviendas de calidad, la construcción de escuelas y la exigencia de trabajo con derechos para todos y todas. Es clave la unidad y la coordinación de estas peleas, tomando las calles. El paro del jueves 22, hemos dado una muestra muy importante de esta solidaridad marchando desde Callao y Corrientes hasta el acampe de los trabajadores del neumático que están luchando por un aumento salarial. Una unidad de clase que se debe forjar en la lucha.

En tercer lugar, quienes militamos en el PTS en el Frente de Izquierda, estamos construyendo a nivel nacional la agrupación docente 9 de Abril (“la marrón” por nuestro color de lista en el gremio) junto a la agrupación de mujeres Pan y Rosas para forjar, desde las escuelas, una corriente clasista en cada uno de los sindicatos para recuperarlos y ponerlos en manos de las y los trabajadores, volviéndose nuevamente herramientas de lucha.

Somos parte de la Comisión Directiva de Ademys, mediante la Secretaría de Cultura, y una de las principales corrientes en el sindicato. También, tenemos delegados y delegadas de base de UTE quienes, desde la oposición, damos pelea en todas las escuelas y en los “plenarios” de delegados y delegadas que convoca la burocracia. Militamos por construir un sindicato único de toda la docencia con libertad de organización, opinión y prensa, para golpear más fuerte al gobierno. Para este fin no estamos solos, apelamos a la fuerza de la autoorganización y desde abajo de las y los trabajadores, para poner en pie asambleas por escuela junto a las familias y decidir juntos todas las medidas a seguir para fortalecer la organización de las y los trabajadores.

En nuestro gremio el 80% de la fuerza de trabajo está representada por compañeras mujeres. El ajuste recae centralmente sobre ellas, tiene rostro de mujer, ya que son ellas quienes sostienen los hogares. Por eso, también estamos impulsando ir con toda la fuerza al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias este 7, 8 y 9 de Octubre en San Luis, junto a Myriam Bregman y Pan y Rosas. Esta pelea, para no invisibilizar a quienes desde las escuelas y junto a las familias estamos saliendo a pelear a lo largo y ancho del país, forma parte de la construcción de nuestras fuerzas para que la crisis no la paguen las familias trabajadoras.

Es con esta perspectiva que también nos solidarizamos con otros sectores de trabajadores que están peleando: son las familias de nuestros y nuestras estudiantes. Apoyamos la movilización de residentes y concurrentes de la salud pública, la pelea que están dando los trabajadores del neumático contra la campaña de hostigamiento del gobierno nacional y los grandes medios de comunicación, el reclamo de las y los trabajadores del subte por la presencia de asbesto, entre otros. Mientras tanto, La CGT y la CTA vienen dejando pasar el ajuste y se juntan a comer asado con Alberto. Con la solidaridad hacia el SUTNA, y todos los conflictos, tenemos que juntar fuerzas para imponer y exigirles a las centrales sindicales un paro y plan de lucha nacional, coordinando todos los conflictos en curso para que éstos triunfen.

¡Sumáte a las asambleas del PTS!

¿Vamos a dejar que la bronca que crece contra el gobierno la aprovechen la derecha de Macri y Larreta, o los liberfachos de Milei que su propuesta de “libertad” es un plan económico como el de la dictadura? ¿Se puede enfrentar a la derecha con un gobierno que prometió revertir el desastre macrista y ahora le copia el plan de ajuste? Si para vos la respuesta es NO, te hacemos una propuesta.

La izquierda en la Ciudad es una fuerza enorme. En las últimas elecciones hemos sacado más de 140.000 votos y hemos conquistado tener diputados nacionales y legisladores de la Ciudad. Tenemos presencia en centenares de lugares de trabajo y estudio. Desde el PTS nos proponemos organizar a todos aquellos compañeros y compañeras que simpaticen con nuestras ideas o que ya no confían en este gobierno ajustador y ven a la izquierda como una alternativa política y de lucha. Para debatir sobre esto, la situación que atraviesa el país y nuestras ideas y perspectivas socialistas y revolucionarias, estamos impulsando asambleas abiertas del PTS en los centros culturales obreros y socialistas en diferentes barrios.

Los y las docentes, familias y estudiantes nos juntamos en los barrios de Barracas, Pompeya, Villa 31, Microcentro, Bajo Flores, Flores, Villa Crespo, Villa Ortuzar, Lugano y realizamos las asambleas junto a trabajadoras y trabajadores telefónicos, textiles, estatales, aeronáuticos, gráficos, de la salud de hospitales porteños, del subte, de cooperativas y con jóvenes trabajadores, universitarios, secundarios y terciarios de la Juventud del PTS. En estas asambleas debatimos y votamos democráticamente campañas en cada lugar de trabajo y en el barrio, impulsando el suplemento mensual de La Izquierda Diario. También impulsamos Escuelas de Oficio, centros culturales, Asambleas Permanentes como la de Guernica y la toma de fuerza de mujeres en la 31. También comenzamos un ciclo de cátedras marxistas sobre educación llamada “Lev Vigotsky” en los profesorados Alicia Moreau de Justo, Joaquín V Gonzalez, Normal 1, 3, 5, 8 y 11 junto a nuestros futuros docentes y compañeros terciarios, ya que mientras luchamos por otra sociedad para otra escuela, luchamos por otra escuela hacia la conquista de otra sociedad.

Tenemos grandes desafíos y una enorme fuerza por construir. Basta de que siempre ganen los mismos. Las y los trabajadores tenemos que tomar el control. Es el momento de construir un gran partido socialista de las y los trabajadores, revolucionario y desde abajo que se proponga unir a la clase trabajadora y a la juventud, y luche para que sean las grandes mayorías las que decidan y planifiquen democráticamente los recursos de la economía y que estos estén al servicio de las necesidades sociales y no de un puñado de capitalistas y sus ganancias.


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