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Red Internacional

¿Cómo repercuten en las condiciones de vida de las y los trabajadores precarizados en El Valle como consecuencia de la pandemia y la crisis económica?. La solución: organización y ataque a la ganancia capitalista.

Ulices CandiaEstudiante de Sociología de la Universidad Nacional del Comahue

Miércoles 29 de abril de 2020 | 15:29

La pandemia del coronavirus, con sus consecuencias en la economía global, expusieron las profundas desigualdades del sistema capitalista. En las últimas semanas las principales empresas de Argentina, mayormente de capital extranjero (Techint, McDonnald´s, etc.), y también nacionales (Vía Bariloche, Beto´s, etc.), comenzaron a despedir, suspender, o rebajarle el salario a sus empleados, justificándose en los problemas económicos que les trae la cuarentena. Como siempre, sus ganancias antes que la vida de los trabajadores.

En un contexto de incertidumbre, mientras los empresarios más ricos de país y del mundo hacen cuarentena en mansiones rodeados de lujos y comodidades, millones de trabajadores se exponen cotidianamente, no sólo al virus, sino también a la precarización laboral o la posibilidad de que los despidan. En estas líneas trataremos de mostrar cómo esta realidad mundial se expresa en la provincia.

El trabajo precario y sus particularidades en Río Negro

En gran medida la posibilidad de avasallar los derechos laborales en esta etapa reside en la situación de precariedad de gran parte de la clase trabajadora: informalidad, contratos temporarios, flexibilidad laboral, relaciones de dependencia disfrazadas de trabajo independiente, tercerización, etc. etc. Se trata de una de las transformaciones más importantes del capitalismo en las últimas décadas, amparadas en las reformas de las leyes laborales realizadas durante los ´90 y mantenidas por todos los Gobiernos. En tiempos normales la precarización ha servido para expandir las ganancias patronales, y ahora en tiempos de pandemia y crisis sirve para descargar los costos de la crisis sobre los trabajadores.

Río Negro en comparación a provincias como Buenos Aires, Córdoba o Mendoza tiene un bajo de urbanización. Expresión de esto es la casi nula presencia de shoppings, cadenas de fastfood como McDonnald´s o Burger´s King, ni de apps como Rappi o Glovo, generalmente las grandes fuentes de contratación precaria. Pero en la provincia la precarización abunda, y se da bajo otras formas y modalidades relacionadas a las principales actividades económicas de la provincia.

La estructura socio-económica de Río Negro es heterogénea: se compone de la explotación frutícola, el turismo y recientemente la explotación extractiva (petróleo en el Alto Valle y proyectos de megaminería en Zona Sur). Todas actividades bajo el mando de grandes monopolios y multinacionales en las que prima la contratación de grandes sumas de mano de obra temporal o tercerizada, con malas condiciones laborales, pésimos salarios (especialmente en la fruticultura y el turismo), y un gran desprecio por la vida de sus trabajadores.

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Todas estas modalidades de precarización suelen implicar trabajo intensivo. De hecho los datos más recientes de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), del cuarto trimestre de 2019, estiman que de la población económicamente activa de Río Negro, un 30,4% son sobreocupados (trabajan más de 45hs semanales). Notablemente mayor a la nacional del 26,9%. Significa que aproximadamente un tercio de los trabajadores sufren largas jornadas superexplotación (porque en sus trabajos los exponen a esta situación o porque no les alcanza con un sólo empleo para llegar a fin de mes).

Además, se suman otras modalidades informales: la venta ambulante, el trabajo doméstico y las empresas que contratan en negro, etc. Hasta antes de la pandemia, del total de los económicamente activos de la provincia, un 9,6% eran ocupados que buscaban más trabajo porque sus salarios no alcanzaban.

Pero todos estos datos no ofrecen suficiente información sobre las condiciones laborales en la provincia ya que representan solo la población de Viedma, que es el 11% del total, como tampoco ofrecen datos sobre el acceso de los trabajadores a elementos de higiene y salud, en épocas de pandemia. Es por ello que la Izquierda Diario está comenzando a levantar una encuesta sobre estos indicadores en Río Negro, en función de recopilar los datos que los organismos estatales no muestran.

Medidas del gobierno y la postura de los sindicatos

Dictado el Aislamiento Social Obligatorio por el Presidente Alberto Fernández (con un gran despliegue de policía, gendarmería, etc., pero sin un plan sanitario claro), inmediatamente después se empezaron a ver las dificultades de la cuarentena. Con la mayoría de las empresas paradas, las patronales comenzaron a despedir para no perder ganancias y millones de personas que sobreviven cotidianamente de changas quedaron sin ingresos. Para dar respuesta el gobierno lanzó el decreto antidespidos y suspensiones por 60 días, y el Ingreso Familiar de Emergencia de $10.000 para los sectores más carenciados.

Sin embargo, en los hechos, el decreto fue totalmente ignorado por las patronales. Continuaron los despidos y se aprovechan de la situación de crisis social para imponer condiciones laborales más precarias que se mantengan de forma permanente. Y el gobierno en lugar de hace cumplir sus propias leyes, quiere premiar a las empresas privadas pagando el 50% de los salarios con fondos de Anses hasta Octubresin ningún tipo de distinción de si son Pymes o multinacionales. Respecto al IFE, más de 7 millones de personas se anotaron esperando recibirlo, de los cuales 4 millones quedaron afuera. Incluso, más allá de esto, es evidente que $10.000 por única vez, es un monto insignificante teniendo en cuenta que según INDEC la línea de pobreza para una “familia tipo” es de $40.373.

La política del gobierno de Alberto Fernández y sus prioridades son claras: plata para las empresas y hambre para las grandes mayorías. De hecho se resume muy bien en la brutalidad y la estrechez de sus propios dichos: “prefiero tener 10% más de pobres y no 100 mil muertos en la Argentina por coronavirus”. Pero, nos preguntamos, ¿por qué los empresarios no pueden ser 10% menos ricos? ¿y los sindicatos? En la provincia, la Federación Sindical Argentina del Petróleo y el Sindicato de la Fruta llegaron a acuerdos con las cámaras empresariales, entre amagues y pedidos a contramano, dejaron pasar despidos y rebajas salariales. No es nuevo, de ésta forma se han manejado históricamente. Su rol es el de defender las conquistas de la clase trabajadora, pero en manos de las cúpulas sindicales terminan siendo apéndices del control y el disciplinamiento patronal

En esta crisis sanitaria y económica los/las más afectadas/os son los y las trabajadoras. Como ocurre en todas las crisis, las burocracias sindicales les dejan desamparadas/os y los gobiernos les ignoran. La única solución es su propia fuerza organizada.

Una salida de y para los trabajadores

Así como empezaron los despidos y las rebajas salariales en todo el país, también comenzaron las luchas contra los ataques patronales. La juventud precarizada viene siendo la protagonista: a partir de los hashtags#MacEstafa y #PandemiaSonLosEmpresarios, expusieron las condiciones insalubres y los recortes salariales, y se comenzaron a unir a través de redes sociales, luego se realizó el primer paro de repartidores de las apps. Importantes ejemplos de organización y creatividad para pelear contra las consecuencias de la pandemia y los ataques empresariales. Hace falta la organización independiente: agruparse para defender su salario, sus puestos de trabajo y sus condiciones de higiene y salud.

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores viene planteando una serie de medidas para esta situación: de lo que se trata es de atacar la ganancia capitalista para garantizar la salud y el bienestar de los trabajadores. Por supuesto, empresarios y funcionarios del gobierno dirán que no hay recursos para realizar estas medidas, porque no están dispuestos a enfrentar a los empresarios. Pero con la organización, la unidad de precarizados y estables, que empuje a los sindicatos a actuar, así como una unidad más amplia entre trabajadores y sectores populares (que en Río Negro van desde desocupados hasta pequeños productores y comerciantes arruinados) es se puede lograr imponer una salida para que esta vez la crisis la paguen los capitalistas.




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