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Red Internacional

Entrevistas.Pablo Vommaro: “El sistema político etiqueta y condiciona a la juventud, pero no la escucha”

Historiador, docente e investigador de la UBA, Conicet y Clacso. Co-coordinador del Grupo de Estudios de Políticas y Juventudes de la UBA.

Martes 31 de agosto | 00:00

¿Cuál es el contexto en el que se darán las próximas PASO?

Las próximas PASO se dan en un contexto muy complicado a nivel político, a nivel social, a nivel económico. Venimos por supuesto de la pandemia, estamos en pandemia y creo que la pandemia si algo ha hecho es acelerar, profundizar, amplificar muchas de las dinámicas sociales pre existentes y creo que la principal dinámica que la pandemia amplifica, intensifica, profundiza, es la de las desigualdades sociales y eso hace que haya un creciente deterioro, una creciente degradación, una creciente precarización de las condiciones de vida de amplios sectores de la población. Una caída del empleo, una caída del poder de compra del salario y también un clima de agotamiento social y de desgaste social muy fuerte que se ve en Argentina y se ve en muchos países. Creo que, en muchos países, tanto de la región como del mundo, se ve por un lado el fuerte impacto de la crisis económica, la agudización o la profundización y la intensificación de las desigualdades sociales en una acepción multidimensional, o sea no solo desigualdades económicas sino desigualdades de género, desigualdades territoriales, desigualdades generacionales, educativas, laborales y eso precarizó mucho las condiciones de vida de amplios sectores de la población.

Entonces creo que es un contexto de crisis económica, política, social muy fuerte y sin políticas que parezcan superadoras de lo que existe. Creo que predomina un clima de gran mediocridad política, un clima de chatura en el debate político muy fuerte, se discuten muy pocas propuestas y más bien es una discusión acusacional que busca el incremento o el aumento de la polarización política y la dicotomización política fuerte, sin propuestas, sin discutir proyectos sino más bien es una discusión que apela a emociones básicas, pero que entonces esa emocionalidad reemplaza la discusión de proyectos, de ideas y propuestas.

En ese marco, ¿cómo pueden leerse las distintas alianzas y listas que finalmente se presentan?

Entonces en este marco de crisis profunda, de agudización de la precarización de las condiciones de vida de amplios sectores de la población y de falta de discusión de propuestas y de proyectos, creo que se fueron conformando diferentes alianzas y diferentes listas que algunas expresan cierto arco político, creo que hay muchas personas que no se sienten todavía representadas por las listas o por las alianzas o por los frentes electorales que se han ido conformando. Creo que esta crisis de representación o de representatividad de las instituciones políticas conocidas viene de antes pero creo que ahora se profundiza también. De hecho, en elecciones provinciales recientes hubo un 12 o un 13% de voto en blanco lo cual es muy alto para la Argentina y un alto porcentaje de ausentismo también. Así que creo que hay un desencanto fuerte y una desilusión, una cierta desazón social y política y en ese marco están las dos alianzas predominantes que son el Frente de Todos –el oficialismo– y la alianza de centro derecha que se llama Juntos Cambiemos, Juntos por el Cambio, se van cambiando el nombre para tratar de ocultar su pasado bastante olvidable y bastante nefasto y un presente que tampoco brinda demasiados elementos superadores. Luego hay otras alianzas por izquierda, por derecha. Aparece este grupo llamado Libertario o autodenominado Libertario, anti-derechos, anti-igualdad, de las nuevas derechas, con Milei, con Espert, que no son nuevos, que expresan un sector existente, solo que ahora con mucha más visibilidad digital, con mucha más visibilidad mediática, con una astucia y con una habilidad para moverse en las redes sociales y con una cobertura amplificada por parte de los medios hegemónicos o los medios dominantes, los medios masivos que aumentan o amplifican su visibilidad. Y, por izquierda, está el Frente de Izquierda Unidad, por supuesto, y algunas otras opciones más de centro izquierda que hay que ver cuál es el peso que pueden llegar a tener. Creo que ahí también va a ser clave este clima de malestar social, cómo se canaliza a partir de las opciones electorales que existen, desde el Frente de Izquierda hasta la ultra derecha o hasta las derechas, pasando por el Frente de Todos, por opciones socialistas y por las diferentes vertientes del espacio de centro derecha de Cambiemos o de Juntos por el Cambio.

¿El clima político regional impacta y cómo en la agenda electoral argentina?

Sí, creo que el clima político regional influye en las elecciones, pero no tan linealmente ni tan directamente. En eso Argentina creo que tiene a veces un desacople con cierta política internacional y regional. No es una sociedad tan informada de la política internacional o donde los cambios regionales repercutan directamente al menos a nivel electoral. Pero sin duda, por un lado, algunos países con alta movilización social y una crisis política fuerte, países donde han triunfado gobiernos de otros signos de los que venían, como en el caso de Castillo en Perú, la constituyente en Chile, la crisis profunda que vive Bolsonaro en Brasil, Bolivia también con el nuevo triunfo del MAS y de Luis Arce pueden ser elementos de otro escenario regional, que al menos den aire a otras posibilidades. Pero también está Uruguay con Lacalle, Colombia con Iván Duque, Ecuador donde ha triunfado lamentablemente Lasso con una opción ultra neoliberal, pero bueno, también más al norte está México con López Obrador. Es decir, es un escenario muy convulsionado el de América Latina, con países con alta movilización social, con rebeliones sociales aún en curso, con expresiones electorales o político partidarias diversas y creo que eso en parte repercute. También es cierto que la derrota de Trump si bien no cambia la política de Estados Unidos hacia la región, o al menos hasta ahora no la cambió, generó cierto cambio discursivo y eso puede oxigenar, dar aire a otro tipo de discursos que pongan el énfasis en la desigualdad, que pongan el énfasis en la discriminación, que pongan el énfasis en la segregación social, en el racismo, en la situación de los migrantes y eso quizá genere otro tipo de posibilidades de instalar agendas públicas. Creo que tiene una repercusión ambivalente, ambigua que no es directa y no es lineal y que habría que ver respecto a cada uno de los países.

Luego de 2001 en nuestro país los jóvenes ganaron protagonismo como un actor de la vida política. Pasaron 20 años de esto, ¿Cómo te parece que viven el presente? ¿Qué esperan del futuro? ¿Cómo se vinculan con el sistema político?

Y sin duda luego del 2001 y, yo diría a partir de la segunda mitad de los noventa fuertemente, las juventudes han ganado protagonismo como sujetos muy activos en la política argentina. No solo en la política del sistema político, en la política de las instituciones reconocidas, legitimadas, consagradas y no solo a nivel de sistema electoral o de práctica electoral, sino a nivel social, a nivel cultural, es decir en las movilizaciones sociales, a nivel territorial, a nivel comunitario, a nivel barrial, a nivel de los centros de estudiantes, a nivel de centros culturales, a nivel de estéticas y estilos. Todo lo que tiene que ver con la renovación de agendas o con agendas emergentes como la del género y las disidencias, como las cuestiones ambientales y ecológicas, toda la discusión territorial, la de la violencia institucional que viene de antes, por supuesto, pero creo que se ha intensificado en los últimos años. Por lo tanto, creo que ahí hay agendas juveniles que se están configurando pero que no son del todo interpretadas o interpeladas por el sistema político.

Las juventudes son uno de los grupos sociales más afectados por la pandemia, tanto a nivel subjetivo, a nivel vincular, a nivel afectivo, a nivel de las emociones, como también fuertemente a nivel material. Por ejemplo, en la precarización laboral, en el aumento del desempleo, en la baja de las horas trabajadas con la consiguiente baja de salarios, en el deterioro de las condiciones laborales. Por ejemplo, empleos que han crecido mucho como los de plataforma, los de reparto, los de delivery, son empleos altamente precarizados.

La cuestión educativa, la imposibilidad del encuentro presencial, no han sido abordadas suficientemente desde la política pública y eso generó una sensación de desazón que es transversal a las clases sociales. La responsabilización que recayó sobre ellos en la ola de contagios del verano, una responsabilización que no se basaba en ninguna base empírica y que es fuertemente injusta. El asedio y el hostigamiento constante que reciben las juventudes de barrios populares o de comunidades o territorios por parte de las fuerzas de seguridad, de la policía. O sea, eso fuertemente también influye en cómo llegan hoy las juventudes a estas elecciones y su vínculo con el sistema político es un poco ambivalente porque creo que están muy interesadas en participar, en votar inclusive, son muy participativas, –vuelvo a decir– a nivel de otras dimensiones sociales. Pero hay cierto desencanto con el sistema político, que no les interpela, no les escucha, hay una frase que decimos los que estudiamos juventudes y los que trabajamos con jóvenes que es que las juventudes son muy habladas y poco escuchadas. Todos hablamos sobre las juventudes y ¿cuáles son los espacios de escucha de las juventudes? ¿cuáles con los espacios en el que son incorporados en el proceso de toma de decisiones? A nivel de política pública, a nivel también de los partidos políticos. Creo que la política está dominada por varones y por adultos, donde las juventudes tienen pocos espacios para expresarse genuinamente y para expresar su potencia, su capacidad, su iniciativa, sin tutela, sin minorizarlas, sino reconociéndolas como activos protagonistas con voz propia. Las juventudes se dan cuenta de eso, lo perciben, sienten que son poco escuchadas, que son poco tomadas en cuenta. Por ejemplo, en el debate sobre educación presencial y virtual ¿cuándo se tomó en cuenta a los estudiantes como una voz priorizada en ese debate? Entonces hay una agenda pública en donde las juventudes son muy miradas, son muy habladas, condicionadas, etiquetadas y nominadas pero poco reconocidas, poco escuchadas o incorporadas a un proceso de decisión activo.

¿Qué esperan las juventudes del futuro? En primer lugar, esperan del presente: esperan ser escuchados, reconocidos, interpelados, incorporados en el presente. Y sin duda poder proyectarse. De una manera distinta a la de la temporalidad anterior, no de una forma lineal, de una forma continua, de una forma sucesiva, sino más bien de una forma más sinuosa, más discontinua, digamos más simultánea, ya no es la temporalidad de sucesiones, sino una temporalidad de simultaneidades. Entonces creo que lo efímero, lo simultáneo, lo instantáneo, el aquí y el ahora, la sinuosidad, la discontinuidad de cursos de vida y la aceleración de los tiempos es lo que signa el pensamiento de las juventudes sobre el futuro. No creo que sea una juventud en un eterno presente, sino que viven de otra manera el futuro, esperarían fuertemente poder ser interpeladas en el presente y poder ser protagonistas del presente para proyectar el futuro desde sus miradas y anhelos.

Hoy la política ¿es un concepto o solo marketing y encuestas?

No, sin duda que la política es mucho más que marketing y es mucho más que encuestas. Ahí creo que es importante diferenciar la política y el sistema político, o sea la política de las instituciones, la política institucionalizada, la política legitimada, de la política general que desborda el sistema político, la política de los barrios, del territorio, de los sindicatos, de los centros de estudiantes, de las comunidades, las políticas de las grupalidades juveniles, es mucho más que marketing y mucho más que encuestas. Inclusive la política del sistema político es mucho más que marketing y mucho más que encuestas. Digamos que si pensamos que la política es solo marketing y solo encuestas, la estamos confundiendo con la administración de lo posible, con la gestión de lo existente, del statu quo, pero no miramos la política como transformación, la política como movimiento. Hay una dimensión estética, expresiva, comunicativa, en la política contemporánea que no puede ser soslayada. Pero esta dimensión estética, expresiva, comunicativa de la política contemporánea no se limita solamente al marketing o solamente a una cuestión de encuestas o de auscultación de la opinión pública existente, sino que también tiene que ver con creación, con innovación, con sustraerse de lo dominante para diferenciarse, para desplazarse.

En este sentido, ¿qué rol están jugando las redes sociales en el desarrollo de esta campaña? ¿Qué peso considerás le están dando los diferentes frentes políticos?

Las redes están cada vez más presentes en la dinámica social general, no solo en la política. Estamos en un mundo fuertemente digital, en un mundo habitado por las redes sociales y un mundo que habita las redes sociales. Creo que la pandemia intensificó y amplificó la importancia del mundo digital y las redes fuertemente, pero también en una forma ambivalente, ambigua, mostró la potencia persistente del encuentro, del abrazo, del estar cara a cara, y de encontrarse con otros en la presencialidad. Las redes creo son un territorio muy importante, habitado por las juventudes, donde se mueven y se encuentran con otros, en general con pares. Esto también desanda el mito de que las redes generan individualismo, apatía o descompromiso entre las juventudes. Las redes sociales también son un territorio de politización fuerte.

Ahora creo que las redes en muchos casos son utilizadas de manera instrumental por los partidos políticos o por los candidatos. O sea, un candidato adulto que filma un Tik Tok piensa que de esa manera llega a las juventudes. Y no es siempre así, creo que hay un habitar las redes sociales, un apropiarse de las redes sociales que excede un uso meramente instrumental o lineal de una red social juvenil.
Hay un territorio o campo para estudiar, explorar, habitar, disputar de una manera productiva, integral al menos sí pensamos que es un territorio de disputa política fuerte también. #Yosoy132 nació como un hashtag de twitter en México en 2012, denunciando la campaña de Enrique Peña Nieto. Aquí se ve cómo hay una apropiación juvenil de una red social como twitter y una politización de esa red social. Es decir, un devenir político del hashtag #Yosoy132 que luego identificó a un movimiento muy potente que aún continúa en México. Esto es muy diferente a una mirada instrumental de las redes sociales por parte de algunos partidos políticos que no las entienden como territorio de disputa sino como una especie de “ir a pescar”. Una impostura. Esa impostación muchas veces se nota y produce rechazo, genera una reacción negativa entre las juventudes.

Frente al agotamiento de experiencias neoliberales, como ocurre en Chile, se está dando la emergencia de referentes independientes, o como en Perú figuras como la de Pedro Castillo. En el país se viene dando cierta continuidad en la expresión electoral de la izquierda radical, identificada con el trotskismo. ¿Cómo ves desde tu perspectiva esta cuestión? ¿Qué revela del actual momento político?

Creo que el agotamiento del modelo neoliberal se está dando en todo el mundo y es fuerte en América Latina. Tres países puestos como emblema del supuesto éxito neoliberal, como Chile, Perú y Colombia están en crisis. En Perú se mostró la crisis con la emergencia de un candidato como Pedro Castillo y las expectativas de sectores excluidos o no incorporados a la discusión política en esta transformación. En Colombia se ve una movilización social creciente y una deslegitimación de los gobiernos autoritarios, represivos y en Chile, como mencionas en la pregunta, también se viene viendo en las últimas décadas una escalada de la movilización social intensificada, que va incorporando más sectores sociales, cuestionando más profundamente el llamado modelo chileno. Son tres ejemplos claros del fracaso del neoliberalismo, de sus limitaciones y las respuestas populares con cauces, con formas singulares pero que tienen un común denominador de expresar justamente esta limitación, este agotamiento del modelo neoliberal.

En Argentina creo que también se vio el agotamiento del neoliberalismo. Primero con el menemismo y luego con el intento de restauración macrista que perdió rápidamente apoyo o legitimidad popular, pero creo que todavía ese agotamiento del neoliberalismo y la acumulación o la potencia de la movilización social no se expresan en una opción política masiva. Sin duda, el Frente de Izquierda es una opción persistente, que fue aumentando su caudal electoral y su posibilidad de canalizar o expresar demandas sociales, anhelos y luchas sociales, pero todavía no es una opción mayoritaria, por lo tanto, creo que ahí hay mucha discusión para dar acerca de cómo se logra una opción mayoritaria que exprese el agotamiento neoliberal y un modelo alternativo. Yo no diría que el Frente de Todos es una opción neoliberal pero tampoco es tan profundamente antineoliberal o al menos no expresa profundamente una alternativa al neoliberalismo. Falta mucho por construir, creo que el movimiento social tiene muchos desafíos por delante en cuanto a construir una opción plural, diversa, superadora del neoliberalismo, pero también del extractivismo. Creo que muchas veces falta paciencia, apostar al mediano y largo plazo, incorporar pluralidades en las opciones políticas, para hacerlas cada vez más masivas, más potentes.

Las redes son un territorio muy importante, habitado por las juventudes, donde se mueven y se encuentran con otros, en general con pares. Esto también desanda el mito de que las redes generan individualismo, apatía o descompromiso entre las juventudes. Las redes sociales también son un territorio de politización fuerte.

Acerca del entrevistado

Pablo Vommaro es historiador, docente e investigador de la UBA, Conicet y Clacso. Co-coordinador del Grupo de Estudios de Políticas y Juventudes de la UBA. Dirige la Colección Las juventudes argentinas hoy, con 39 libros publicados a la fecha. Entre sus libros se destacan: Juventudes y políticas en la Argentina y en América Latina (GEU, 2016); Militancias juveniles en la Argentina democrática. Trayectorias, espacios y figuras de activismo (Imago Mundi, 2017, junto a Blanco, Nuñez y Vázquez); Sobre derechos, políticas públicas, voces y conflictos de niñeces y juventudes en América Latina y el Caribe (CLACSO. CINDE. Universidad de Manizales. EL COLEF. EDUC-PUCSP, 2021, junto a Barcala) y Las adolescencias en la Argentina. Un desafío necesario (GEU, 2021, junto a Perez).




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