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Red Internacional

Un repaso por los conflictos de los últimos días. Los nuevos fenómenos de autoconvocados, los pasos en la unidad, la emergencia de los precarios y otras novedades importantes. La cita del 24 de marzo y el rol de la izquierda.

Lucho Aguilar@lukoaguilar

Viernes 19 de marzo | 21:59

¿Qué pasó esta semana?

El lunes ya arrancó agitado. Trabajadores del Correo Argentino realizaban “ruidazos” en sucursales porteñas y el resto del país en defensa de los puestos de trabajo. Echaron 80 y corren riesgo 1000 más. Ese día también se hacía sentir uno de los conflictos que hay que seguir de cerca: ferroviarios de la tercerizada MCM (FFCC Roca) iban a un paro de tres horas y concentraban en el hall de Constitución. Denuncian persecuciones y quieren el pase a planta permanente. En Neuquén, otro conflicto clave: la cuarta asamblea interhospitalaria de la salud, autoconvocada, votaba medidas para continuar la pelea por salario. En La Matanza se movilizaban municipales precarizados de varios hospitales: cobran 9200 pesos. En Mendoza, tras una semana de asambleas, la docencia comenzaba otra semana de paros y caravanazos “por salarios dignos, escuelas seguras, más presupuesto”. El mismo reclamo se expresaba en distintas provincias con marchas y otras medidas.

Pero la acción que tuvo más impacto ese lunes fue en la reinauguración del Aeroparque porteño. “Queremos trabajar” cantaban más de 300 aeronáuticas y aeronáuticos de Latam. Desde hace 11 meses vienen peleando por la continuidad laboral. La repercusión de la acción deslució el acto oficial y dio nuevo aire a la lucha.

El martes la temperatura siguió subiendo. La lucha del frigorífico Arrebeef no afloja. Quieren mejores salarios y condiciones de trabajo, pero también que se vayan los dirigentes traidores. “El sindicato es de los trabajadores” pintaron en la sede. La policía disparó. Para qué. La represión de la Bonaerense a días del aniversario del Golpe desataron una pueblada con las familias al frente. “16/3 Ni olvido Ni Perdón” decían las pancartas. El excelente relato de nuestros cronistas obreros te hace sentir ahí. Es un conflicto testigo: el desafío no es solo la represión, también las maniobras para dividirlos.

Las noticias de otros corresponsales llegaban hora a hora. En Jujuy los choferes de Unión Bus volvían a la calle por salario. En Santa Cruz el plenario de Adosac votaba un paro docente de 48 horas. Igual que el Sindicato de Municipales de Santa Fe. En Tucumán, donde se vive otro proceso de autoconvocados, trabajadores de la salud realizaban una nueva jornada de cortes por un 50 % de aumento salarial, contra la precarización y las persecuciones. Un abrazo solidario al Hospital Larcade (San Miguel) denunciaba condiciones laborales y estructurales. En Mendoza se realizaba la segunda jornada de caravanazos, panfleteadas y carpas docentes. En Neuquén la asamblea docente de ATEN Capital rechazaba el acuerdo de la conducción con el Gobierno.

El martes cerraba con otra acción de los tercerizados ferroviarios. Paro y acto. Se acercaban otros tercerizados: Comahue (FFCC San Martin), Líderes (FFCC Mitre), pero también de otros servicios estratégicos, GPS (Aerolíneas Argentinas) y EMA (Edesur).

En la madrugada del miércoles vivíamos otra escena de esas que quedan grabadas: municipales de Centenario y enfermeras autoconvocadas se juntaban a las 4 de la mañana para pisar juntos el asfalto. Los piquetes cortaban la estratégica “ruta del petróleo” contra el pacto salarial de ATE, UPCN y el MPN. Es uno de esos “nuevos vientos” en los que después nos vamos a detener.

También ese día comenzaba el paro de 72 horas en los hospitales de Chubut contra las deudas salariales. Junto a las docentes también en huelga confluían en caravanas y movilizaciones. En las puertas de la Clínica Constituyentes (Morón) protestaban porque les deben enero y febrero. En Santa Fe, por la visita del gobernador Perotti, la policía desalojaba el piquete frente a la empresa Buyatti donde los aceiteros reclaman contra el cierre y los despidos. El gremio tuvo que convocar una huelga regional. Por la noche comenzaba un paro total por tiempo indeterminado en Massalin Salta. Obreros temporarios del tabaco reclaman 42 % de aumento.

Pero ese día volvían a irrumpir los reclamos de otro sector de la clase trabajadora: las y los desocupados y cooperativistas. Denunciaban que cobran 10.000 pesos por mes, que en los barrios el hambre pega cada vez más. Ese día hubo ollas populares con la consigna “la canasta nos aplasta”. En Salta, municipales denunciaban que les pagan 10 mil pesos por 6 horas de trabajo. El jueves se hacía una importante jornada de lucha de las organizaciones piqueteras independientes del Gobierno. Lamentablemente no proponían sumarse a la convocatoria a los trabajadores ocupados que están luchando.

Los días seguían corriendo. La bronca también. El jueves en Tucumán varias líneas de colectivos iban al paro por deudas salariales y falta de protocolos de higiene. Una asamblea de la línea B de Subte votaba una campaña para frenar el ataque de Metrovías tras el paro en defensa de la salud: “que termine la persecución y la judicialización de los conflictos” dicen. El “ruidazo” de los postales del Correo Argentino llegaba a Santa Cruz. Volvía a las calles otro reclamo que hay que seguir: vitivinícolas autoconvocados de Mendoza y Salta. Le exigen un verdadero aumento salarial a los bodegueros que la levantan en pala.

Y la semana terminaba como empezó. El viernes las 8 de la mañana comenzaba el corte en el Obelisco por la Clínica San Andrés (Tres de Febrero). En defensa de 144 puestos de trabajo, reclaman a Axel Kicillof su estatización para enfrentar la pandemia. En Coca-Cola el activismo lograba que la empresa cumpla con la cuarta reincorporación en lo que va del año. En Neuquén se confirmaba que estamos ante un proceso de luchas profundo. Trabajadores de salud comenzaban una permanencia en Casa de Gobierno de Neuquén para que reciban a los y las referentes de los autoconvocados. Luego confluían con la movilización ceramista contra el remate de Cerámica Neuquén: una orden judicial solicita “policías, bomberos y ambulancias” para avanzar con el remate.

Una buena noticia cierra la semana: con un abrazo solidario, comienza a trabajar RecTuel, la cooperativa de les trabajadores de Hey Latam en Rosario. De 8 a 15hs inscriben al Progresar a jóvenes de 18 barrios populares de las ciudades de Rosario y Pérez.

¿Qué hizo la CGT el lunes? Nada ¿Y el viernes? Menos. Eso también lo contamos.

Esa realidad desde abajo solo la puede mostrar La Izquierda Diario y nuestra red de corresponsales en 200 ciudades y más de 60 gremios. Por eso la semana que viene lanzamos con todo la Red de noticias desde abajo, con un observatorio y un mapa para tener una mirada profunda de lo que pasa.

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¿Qué fenómenos empezamos a ver?

Estas luchas que contamos nos ayudan a seguir discutiendo algunas conclusiones sobre lo que está pasando en la clase trabajadora.

Primero, confirma que estamos ante la presencia de una nueva oleada de luchas que se inició durante el gobierno del Frente de Todos y en marzo ganó nuevo impulso. Por salario y condiciones de trabajo, contra cierres y despidos, en defensa de la salud obrera. Los motores siguen encendidos porque lejos de resolverlos el Gobierno y los empresarios les echan nafta. Además, como marcábamos hace poco, muchas de las que se destacan ocurren en el "interior" del país.

Segundo, seguimos viendo métodos más duros y decididos de lucha. Ya hablamos de la seguidilla de ocupaciones y bloqueos. Esta semana la pueblada contra la represión en Arrebeef y los cortes en la ruta del petróleo, así como paros y acciones callejeras, mostraron que ante los ataques hay también respuestas contundentes.

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Tercero, la persistencia de sectores que llevan varias semanas de lucha (como Arrebeef, Hey Latam, Clínica San Andrés, Ternium Canning, autoconvocados de distintos gremios), o ya varios meses (como Latam y GPS). Siguen resistiendo a pesar de las maniobras y ataques. Una “vanguardia” que está haciendo una experiencia riquísima en la misma lucha, en la que la izquierda se juega a influir.

Cuarto, una nueva emergencia de sectores precarizados. Ven que la crisis empuja y, si retroceden, atrás tienen la desocupación y la miseria. Entonces pelean más duro y se organizan. “No somos trabajadores de tercera” se escuchaba en el hall de Constitución. Es el caso reciente de los tercerizados ferroviarios (MCM), apps (PedidosYa), aeronáuticos (GPS, Securitas), salud (Residentes, Mendoza, La Matanza) y docentes (en Buenos Aires y otras provincias). Los eléctricos de Ema (Edesur) frenaron a la empresa y ahora van por conquistar delegados propios. También los movimientos sociales y familias sin techo que siguen de pie, desde Guernica a Jujuy y Neuquén.

Quinto: se mantienen y extienden los procesos de autorganización. La interhospitalaria de Neuquén nuclea 20 hospitales y desafía a la burocracia. En Tucumán pasa algo similar. Ya vimos los procesos de autoconvocados en seccionales de la UTA, call centers, rurales, docentes, salud, apps, vitivinícolas, para nombrar algunos.

Hay además ejemplos de unidad y coordinación incipientes pero muy valiosos. En Neuquén ya contamos el “compañerismo” de municipales y enfermeras en la ruta, que se suma a las masivas marchas unitarias de ceramistas, salud, docentes, judiciales, desocupados. En Santa Cruz las huelgas en docentes y salud. En Zona Norte, MadyGraf “no pierde las mañas”: fue a la Línea 60 a solidarizarse con la campaña por un salario de 100.000 pesos que recorre las grandes estaciones metropolitanas. E imprimió afiches y cuadernos para apoyar los docentes. La asamblea del SUTEBA Escobar llamó a la coordinación de las luchas de la zona y las docentes de Tigre organizaron más de 20 comités de seguridad e higiene con los padres por escuelas seguras. Los efectivos de Fate se acercaron a su seccional a pedir por los puestos de los tercerizados, algo que ya habíamos visto en Mondelez Victoria con les pibes “prestados” por Mc Donald’s y Burguer. En la Zona Sur vimos la unidad de tercerizados del FFCC y contratistas de Edesur protestando en común, o las reuniones de coordinación que se realizan hace varios meses.

Son cosas que “no salen en la tele”, pero van forjando la unidad que necesitamos.

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El 24M y el rol de la izquierda en las luchas

Como siempre decimos: se trata de procesos iniciales. Habrá avances y retrocesos. El gobierno y los empresarios intentarán dividirlos y contenerlos. O atacarlos como ya vemos con represiones o despidos de activistas. Pero también depende de nosotros. Por eso desde el Movimiento de Agrupaciones Clasistas venimos participando de todos eso conflictos, junto a Nicolás del Caño, Myriam Bregman y todas las bancas del PTS-FITU. Pero vamos con propuestas para que peleen lo mejor posible, para que esos luchadores avancen. Por ejemplo poniendo en pie organismos democráticos de lucha, buscando la coordinación, teniendo iniciativas para la base de sus gremios. Cada paso en ese camino será, además, una oportunidad para que la izquierda clasista multiplique su influencia.

En ese camino, este 24 de marzo, a 45 años del golpe cívico militar, tenemos una oportunidad. Para repudiar nuevamente a la dictadura. Para denunciar su herencia que vive en la pobreza, la precarización, la entrega del país. Y también para fortalecer las demandas de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud.

Por eso, como ya empezamos a proponer en muchos lugares de trabajo: tenemos que organizar grandes columnas que muestren unidas a estas peleas que te contamos. Para que se conozcan, para que se unan y fortalezcan entre sí.

Para prepararse para que otra vez la crisis no la paguemos los trabajadores.

Te dejamos el resumen semanal de noticias, con Javier Hermosilla.




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