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BRASIL // DESPIDOS GENERAL MOTORS

Organizar una fuerte lucha contra los despidos en General Motors

El país vive una inflexión inédita en su historia reciente. Por un lado, se profundiza la crisis política, centrada en el desgaste del gobierno de Dilma y el PT. La crisis económica está golpeando las condiciones de vida de los trabajadores, en especial los de la industria. Fueron miles los despidos en las principales capitales de todo el país. Sumado a los ajustes entre los trabajadores estatales y en la educación.

Simone Ishibashi

San Pablo

Sábado 31 de octubre de 2015 | Edición del día

Frente a este cuadro se hace cada vez más urgente una salida que enfrente tanto la crisis política como la crisis económica, a partir de los intereses de los trabajadores y la juventud. Una salida de ese tipo debe apuntar a una clara alternativa de izquierda, que ligue la necesidad de construcción de esa alternativa política de los trabajadores con la lucha de clases. Que muestre que los trabajadores son los que pueden enfrentar la crisis política y económica dando una respuesta progresista.

Una de las principales montadora del país, General Motors (GM) de São José dos Campos, es dirigida por el partido PSTU desde hace muchos años. A diferencia de la política de la burocracia de la CUT, la Central Sindical Popular (CSP-Conlutas), también hegemonizada por el PSTU, se ubica como una organización sindical opositora al gobierno y declara estar a favor de una política de independencia de clase frente a la crisis política y económica. Pero es necesario pasar de las palabras a la acción. Mientras, el reloj sigue corriendo.

El acuerdo de lay off (suspensión temporaria de contratos de trabajo) que pesa sobre 798 trabajadores, acordado entre el Sindicato de los Metalúrgicos de São José dos Campos y el TRT (Tribunal Regional de Trabajo) después del inicio de la huelga a comienzo año está llegando a su fin. Firmado el 8 de agosto, tiene vigencia por cinco meses, concluyendo entre fines del 2015 y comienzos de 2016. La cuestión urgente es: ¿qué harán el Sindicato de los Metalúrgicos de São José dos Campos, la CSP-Conlutas y el PSTU?

Si reproducen la política que tuvieron en el pasado, como en 2013 de organizar actos de poco impacto, sin preparar una gran lucha en defensa de los empleos, limitándose a exigir que Dilma aplicara una medida para impedir los despidos, la respuesta es clara: habrá una nueva derrota. La GM no pierde el tiempo y está preparando su plan de guerra. Y una derrota sin batalla, son siempre las peores. Por eso es necesario cambiar el rumbo inmediatamente.

Pero si la GM fuera transformada en una trinchera de todos los trabajadores contra los ajustes, no solo se podría vencer –algo que sin combate no existe- sino que además podría ser un gran aliento, transformándose en un ejemplo de cómo terminar con los despidos, señalando el camino de cómo luchar contra los ajustes y sería de un valor inestimable.

En este caso particularmente, un ejemplo así en la GM de São José abriría un espacio inédito entre los trabajadores de las grandes montadoras del ABC, principal base de la CUT y bastión estratégico de la clase obrera brasilera. Estaríamos en otra situación para convencerlos de la necesidad de enfrentar a su dirección tradicional y buscar una alternativa de izquierda, clasista e independiente.

Una lucha seria, preparada desde ahora, que se base en la más amplia democracia de los trabajadores para su organización, que debata con la población y la juventud de la región la necesidad de una fuerte campaña que ligue la lucha de los trabajadores de la GM a todos los sectores atacados por los ajustes, podría ser ejemplar y transformarse en una referencia nacional.

Es necesario poner en claro la tarea lograr el apoyo a los obreros de GM. Todos los miles que se manifestaron el pasado 18 de setiembre en São Paulo deben ser convocados a la puerta de GM. Un acto de miles en la puerta de la fábrica, sumando a otros métodos de lucha como paros parciales y los preparativos necesarios para una huelga radicalizada en caso de que la patronal insista en los despidos, podrían transformar a GM de São José en la gran referencia nacional para todos los trabajadores que buscan una salida a los brutales ataques patronales. La reunión de coordinación nacional de Conlutas, convocada para el 6 de noviembre, debe poner como primer punto esta tarea.

Para eso es necesario que no se reproduzca el error de sembrar ilusiones en que Dilma o cualquier otro sector del gobierno podrían tomar medidas para defender los empleos, cuando todos sabemos claramente que es el gobierno de Dilma y del PT quién está atacando. Al contrario, hay que votar un verdadero plan de lucha. Hay que decir claramente que el plan de la patronal es despedir y que el gobierno lo avala.

A partir de la reunión de la CSP en São Paulo el próximo día 6-11, que debería poner el conflicto de la General Motors como tema clave, hay que hacer un llamado para que las oposiciones que actúan junto a Conlutas en los sindicatos de la CUT, como APOES (profesores), bancarios, además del SINTUSP (trabajadores de la universidad de San Pablo) como sindicato combativo, trabajadores del subterráneo de San Pablo, tomen en sus manos esa lucha. Las acciones deben ser preparadas desde la fábrica para que los trabajadores sepan quiénes son sus aliados. Hay que exigir la apertura de los libros de contabilidad de la empresa, para demostrar que la GM mantiene altas ganancias, incluso en medio de la crisis.

Una iniciativa de ese tipo podría transformarse en un ejemplo de lucha contra los ajustes y abrir camino para una salida hecho por y para los trabajadores y la juventud a la crisis política que asola el país. Sin dar ejemplos prácticos en la lucha de clases, de cómo combatir los ajustes todas las palabras sobre el tercer campo no pasarán de ser meros discursos. La situación exige otra actuación.







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