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Olimpíadas y terrorismo: ¿Temer adoptará un curso represivo?

La detención de sospechosos acusados de planear atentados terroristas abre interrogantes. ¿Representan un peligro real? ¿Qué papel juegan los medios? ¿Podría Temer adoptar un curso represivo?

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Viernes 22 de julio de 2016 | Edición del día

La detención de los sospechosos acusados de planear atentados terroristas suscita algunas cuestiones más allá de que los medios y el gobierno golpista declaren que supuestamente serían simpatizantes del Estado Islámico y sus métodos reaccionarios. ¿Representan un peligro real? ¿Son creaciones del gobierno golpista? ¿Qué tiene que ver la campaña mediática y el gobierno de Temer con los gastos en “seguridad” en Río y el monitoreo de 500 mil personas llevado adelante junto a los servicios de inteligencia de varios imperialismos? ¿Puede Temer adoptar un curso más abiertamente represivo?

Inmediatamente luego de la detención comenzaron a circular en las redes sociales hipótesis sobre el tema. No nos detendremos en los méritos de estas hipótesis sino que analizaremos los mecanismos que Temer tiene a su disposición para dar un giro represivo, cuáles son las contradicciones que enfrenta y qué beneficios obtendría dando publicidad al caso.

Un poder judicial arbitrario genera dudas sobre las reales amenazas

En primer lugar antes de pasar revista de las hipótesis conspirativas que coparon las redes, vale resaltar que ganan mayor resonancia cuando el juez, que ordenó la prisión de los sospechosos, desmintió al Ministro de Justicia Alexandre de Moraes quien habría afirmado que un operador de telemarketing de Curitiba sería el líder de la potencial célula. El juez afirmó que no tendría pruebas sobre ese liderazgo y si realmente constituyeron una célula, pues tendrían contacto solo por redes sociales. El juez informó que los arrestos se debieron a la necesidad de realizar averiguaciones.

En el país de la Operación Lava Jato donde las reglas se hacen o deshacen según el gusto político del “partido judicial”, vaya a saber qué dicen y lo que saben, cuál es el nivel de información que tendría el ministro y el mismo juez. Pero volvamos al tema de este artículo: de qué dispone Temer para un guiño represivo, qué contradicciones encontraría en ese camino y que podría ganar en este rumbo.

Olimpíadas, medidas represivas y la herencia de Dilma

Los sospechosos fueron detenidos en base a la Ley Antiterrorista aprobada bajo el gobierno de Dilma Rousseff, una ley que permite, con la amplitud de sus interpretaciones, atacar a los movimientos sociales y a trabajadores de servicios estratégicos, por más que el PT había jurado que no la aprobaría.

Esta ley es parte de la herencia pesada y de espionaje (espías, agentes infiltrados, etc.) que Temer recibe del gobierno de Dilma. En base a la misma ley, en función de todos los acuerdos de “cooperación internacional” de la diplomacia “sur-sur” heredada, el gobierno de Temer está monitoreando a 500 mil personas junto a los servicios de inteligencia americano, francés, israelí, saudita, entre otros. Eso mismo, 500 mil y vaya a saber cuántos miembros de sindicatos, movimientos sociales, grupos de izquierda aparecen en la lista. Tenemos un “Big Brother” en funcionamiento. Y no es creación de los golpistas.

Esta operación encuentra el mismo tipo de justificativo de “seguridad” con el cual Dilma había despachado a la Fuerza de Seguridad Nacional en cada ciudad involucrada en la Copa del Mundo, y Lula militarizado Rio de Janeiro frente a cada pedido del gobernador del estado en ese momento, Sergio Cabral (PMDB). Con esta misma lógica, Temer otorga R$2,9 mil millones al actual gobernador interino Dornelles para pagar los salarios de los policías mientras todos los trabajadores públicos del estado carioca sufren retrasos salariales y amenazas de despido.

Habrá que ver si Temer aprovecha el clima que quiere instalar junto a los medios: “prevenir” para que todo funcione bien en las Olimpíadas y avanzar en un giro represivo. Un cambio en relación al gobierno de Dilma ya fue realizado, si consideramos que el jefe de Seguridad Institucional Sérgio Etchegoyen es un general represor de una familia de larga tradición derechista e integra el gabinete golpista.

¿Puede Temer dar un salto represivo?

Temer tendría como base para este giro las medidas aprobadas bajo el gobierno de Dilma y todos los mecanismos heredados del régimen militar, desde el mantenimiento de los servicios de infiltración de las policías militares y civiles (las llamadas P2) a la propia existencia de la Agencia Brasilera de Inteligencia (ABIN), uno de los principales mecanismos de represión de los militares que la Constitución de 1988 mantuvo en pie, alterando como mucho su nombre.

Temer puede gobernar por vía de medidas provisorias (decretos), incluso acaba de ser divulgado un estudio realizado por el diario Folha que indica que Temer batió record en el uso de este tipo de medida autoritaria, que prescinde de la aprobación parlamentaria. Podría utilizar como base para este giro la actual coyuntura internacional, marcada por los sangrientos atentados que ocurren a diario en Oriente Medio, convulsionada por las intervenciones imperialistas y el reciente atentado de Niza, en Francia.

Mostrando su disposición de “combate al terror”, Temer podría obtener el apoyo internacional que aun no logró en forma entusiasta. Este juego puede ser uno de sus principales cálculos al emprender la militarización de Río de Janeiro y las mediáticas detenciones de jóvenes operadores de telemarketing. De aquí a la represión de los movimientos sociales hay un camino. ¿Puede iniciarse este rumbo? Para tener apoyo popular a la represión "preventiva" es necesario que se instaure un clima de pánico que difícilmente se puede lograr sin que al menos ocurra algún atentado real y no un supuesto grupo de whatsapp sobre la sharia (ley islámica).

Hacer lo que hacen los policías de norte a sur del país; incentivar o dejar desarrollar el tráfico y la violencia que lo acompaña para entonces ofrecerse como sus combatientes. El problema, en caso de que Temer y sus espías resuelvan adoptar un camino como ese para justificar el aumento de la represión a los movimientos sociales, es que más de la mitad de la población se opone a las Olimpíadas, como lo reflejaron varias encuestas; cualquier acción que se pase de la relación de fuerzas en la represión, o una gran propaganda de represión para garantizar los Juegos Olímpicos, puede significar un tiro por la culata. ¿Podría darse lo que se ocurrió con el PP español? Este partido era un gran entusiasta de la operación militar en Irak y lideraba las encuestas electorales hasta que se produjeron los atentados de Atocha, con la muerte de centenares, generando una revuelta electoral. Frente a unas Olimpíadas que la mayoría no quiere, posibles atentados no necesariamente darían la bienvenida a un giro represivo.

Como en otros temas, Temer debe moverse al filo de la navaja. Midiendo la correlación de fuerzas nacional e internacional. Una apuesta donde puede ganar aunque muchos son los riesgos para un giro represivo.

Traducción Liliana O. Calo

Versión original: Olímpiadas e terrorismo: o golpista Temer tomará um curso repressor?







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