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Red Internacional

El Gobierno publicó en el Boletín Oficial el decreto que había anunciado en febrero. Es para quienes perciban hasta $ 30.857,16 mensuales. Será solo para los dos próximos meses. Se consuma la pérdida de ingresos de millones de adultos mayores frente a la inflación.

Viernes 26 de marzo | 09:34
Foto San Juan al Día

El Gobierno oficializó este viernes el otorgamiento de un subsidio “extraordinario” de $ 1.500 para jubiladas y jubilados que perciban haberes por hasta $ 30.857,16, a abonar en abril y mayo.

El universo de quienes recibirán el subsidio se compone de jubilados, pensionados, beneficiarios de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y de pensiones no contributivas por vejez, invalidez, madres de siete hijos o más y demás pensiones no contributivas y graciables cuyo pago se encuentra a cargo de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

EL Gobierno publicó en el Boletín Oficial de este viernes el Decreto 218/2021 publicado hoy en el Boletín Oficial. Además de quienes perciben hasta $ 30.857,16, habrá un subsidio menor para quienes perciban un importe superior a ese monto, hasta alcanzar un ingreso (en abril y mayor) de $32.357,16.

Por suerte, el decreto establece que los subsidios extraordinarios “no serán susceptibles de descuento alguno” ni computables para ningún otro concepto. Faltaba nomás que encima en la ventanilla en lugar de los $ 1.500 recibieran menos plata.

Podrían hacerse muchas comparaciones sobre a qué equivalen hoy $ 1.500. Y seguramente las y los jubilados no usarán ese monto en abril y mayo para darse ningún “lujo” sino para pagar la luz, el gas o bien saldar deudas. Pero suponiendo que quisieran comprar un poco de carne (hoy un verdadero “lujo”), el subsidio les permitiría comprar, por ejemplo, dos kilos de cuadril o capaz tres de carnaza.

Eso si no eligen las superofertas obtenidas por el Gobierno con su “Acuerdo de precios para la carne”. Si así fuera, entonces podrían comprar tres kilos de vacío o cuatro de roastbeef. Una ganga.

En diciembre, en una maratónica sesión, la Cámara de Diputados aprobó una nueva ley de movilidad jubilatoria que, como denunció constantemente La Izquierda Diario, significó un (nuevo) ajuste sobre los haberes.

En aquel momento el diputado Nicolás del Caño (PTS-Frente de Izquierda) pidió que se modificara el artículo 1° del proyecto que se estaba por votar para que quedara garantizado que jubilaciones y pensiones no perderían frente al proceso inflacionario. Pero el oficialismo, con Sergio Massa a la cabeza, se negó con argumentos infundados acerca de hipotéticas “mejoras” futuras en la economía.

Las jubiladas y los jubilados perdieron ingresos en 2020, luego de la suspensión de la fórmula de movilidad por parte del Gobierno y la aplicación de subas por decreto. Esos aumentos acumularon entre 24,3% y 35,3 % en el año (dependiendo el rango de haber), es decir entre 7 y 18 puntos por debajo del 42,1 % que hubiese correspondido si se aplicaba la movilidad suspendida.

En 2021, tal como lo dictan los designios del FMI y las necesidades oficiales de ajustar los bolsillos del pueblo trabajador para “honrar” la deuda, nada hace pensar que las jubiladas y los jubilados vayan a recuperar lo perdido en 2020. Ni siquiera que le vayan a ganar a la inflación de este año.




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