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Red Internacional

Francia. Ocupación de salas y teatros, trabajadores de la cultura se niegan a pagar la crisis

Hay más de 30 espacios culturales ocupados por sus trabajadores, en contra de la reforma del seguro de desempleo y reclamando su apertura con los protocolos sanitarios.

Jueves 1ro de abril | 12:07

Hace más de un año, producto de la pandemia del covid - 19 que afectó a todo el mundo, la cultura se encuentra en una profunda crisis. Teatros, cines, salas de música y museos fueron cerrados afectando el trabajo de artistas, técnicos y personal de la cultura. Desde principios de mes en Francia, el sector viene organizándose y peleando por sus reclamos.

Como hace más de 50 años en el Mayo Francés, el Teatro Odéon de París fue el puntapié. El pasado 4 de marzo fue el primero en ocuparse por trabajadores y activistas de CGT Spectacle en contra la reforma del seguro de desempleo y esta acción se extendió en más de 30 salas y teatros del país.

El 26 se realizó una de las mayores manifestaciones de la lucha con la Asamblea General de los Teatros, que recibió el apoyo de diversos sectores también afectados por la crisis sanitaria.

Están reclamando recibir ayuda por parte del gobierno francés para paliar la crisis, la prolongación del llamado “año blanco” para todos los contratados, que son los derechos de indemnización al 31 de agosto; el freno a la reforma del seguro de desempleo y la reapertura de los espacios culturales con los protocolos sanitarios correspondientes.

Las y los artistas, tanto como los empleados del sector cultural, necesitan unas 507 horas al año para recibir un seguro de desempleo que complete su sueldo, al inicio de la pandemia el gobierno dió esa ayuda, pero al 1 de abril esto se quiere sacar, dejando a más de 800.000 trabajadores desempleados sin dichos beneficios. Se estima que actualmente, más de la mitad de los y las artistas que se encuentran desempleados y no reciben ningún tipo de indemnización.

“Ocupemos nuestros lugares de trabajo para organizarnos, los lugares de la cultura para converger, los lugares donde nuestras vidas se deciden para reclamar nuestro futuro”.

Las tomas están organizadas. Comisiones de comunicación, logística, suministros, entre otras organizan las reglas de la vida comunitaria y la coordinación con otros sectores. En el Odeón, todos los días a partir de las dos de la tarde se realiza una asamblea de la ocupación donde hay intercambio en la plaza con todos los que se acercan a apoyar, como estudiantes de las escuelas de arte; se difunden los reclamos, y además se expresan otras luchas en un espíritu de gran unidad.

Todos los trabajos precarizados, no sólo artísticos; tienen las mismas características: contratos cortos y precarios, con poca o nula seguridad social, es decir, todos trabajadores “desechables” son quienes están a la cabeza de enfrentar los ataques de empresarios y el gobierno. Uno de los manifestantes Laurent Voiturin, del SFA (Sindicato Francés de Artistas-Intérpretes) de Rennes, dijo a “Rapports de force”: “¿Por qué marchar con los precarios? ¡Pues porque nosotros mismos somos precarios!”.

Las manifestaciones están llenas de arte que inundan las calles de Francia, retomando las tradiciones del revolucionario pasado francés. El Odeón no sólo había sido ocupado en el Mayo del ‘68, sino que más recientemente en la Nuit Débout en el 2016. Se pueden ver pancartas como “Viva la comuna” o “Cultura sacrificada; Libertad a los artistas”, entre otras, como alusiones a la lucha de los chalecos amarillos.

La ocupación de los espacios culturales es todo un símbolo contra las políticas neoliberales de Emmanuel Macron, quien anunció a finales de octubre el segundo confinamiento nacional y desde entonces estos espacios siguen cerrados. También se denuncia a la Ministra de Cultura Roselyne Bachelot, responsable de dichas políticas, que además viene atacando al movimiento calificando de "inútiles" y "peligrosas" las ocupaciones.

Sin embargo, no fueron sólo dichos. La ocupación de la Ópera de Burdeos fue expulsada por la polícia.

Gracias a la visibilización de los reclamos, el pasado 11 de marzo el gobierno anunció nuevas medidas para el sector cultural, desbloqueando veinte millones de euros adicionales y ampliando el acceso de contratados a las bajas por enfermedad y maternidad.

Aún así, la lucha continúa ya que son algunas migajas en una situación de profunda crisis donde las pérdidas para la cultura luego del 2020 ascienden a miles de millones de euros y la mayoría de los puestos de trabajos no se recuperaron. Las medidas anunciadas no se corresponden en absoluto con lo que espera el mundo de la cultura. Es por ello que los ocupantes de los lugares de cultura están exigiendo, verdaderas medidas de emergencia.

El pasado 26 de marzo, fue la primera convocatoria de los "Viernes de la ira", jornadas de movilización contra la reforma del seguro de desempleo. La convocatoria surgió de la organización de las ocupaciones y está dirigida hacia todos los sectores precarizados, para la unidad de las luchas.

Desempleados, contratados de la cultura y se manifestaron por sus derechos frente al Sacré-Coeur, construido después de 1871 por el clero para que "el pueblo expiará los crímenes de la #CommunedeParis"




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