Política

Ocho años sin Julio López, ocho años de impunidad y encubrimiento

Un año más sin Julio López y la investigación judicial para saber qué pasó con el testigo cuyo testimonio fue clave para condenar a Etchecolatz, mano derecha de Camps, es un rotundo fracaso. Julio López, desaparecido un día antes de la sentencia que hizo historia porque se condenó “en el marco de un genocidio”.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Jueves 18 de septiembre de 2014 | Edición del día

Fotografía: Enfoque Rojo

Cada vez que se acerca un 18 de septiembre, día en que desaparece Julio López en el año 2006, algunos movimientos circulares dan la falsa idea de que la causa no está paralizada. Así sucedió estos días: la fiscalía quiere volver sobre pistas que se descartaron en el inicio de la investigación y que incriminan al entorno cercano a López; tan burdo es que Rubén, uno de los hijos de Julio señaló que tiene bronca porque la supuesta pista, de un testigo de identidad reservada, pretende incriminarlo a él y a un íntimo amigo, que serían quienes habrían matado y enterrado a López en un campo cercano. Algo absurdo, que ya se había descartado al inicio de la investigación y es sin dudas una más de las tantas pistas falsas que la Policía Bonaerense “planta” para alejar de la investigación a los máximos sospechados de estar vinculados al secuestro y desaparición. Porque esta causa si algo tiene son pistas, lo ausente por completo es la voluntad política de ir hacia donde conducen: justamente, a la Bonaerense y sus relaciones con retirados de esa fuerza implicados en el testimonio de Julio. Por eso a ocho años de la desaparición de López no hay un solo imputado.

El secuestro de Julio López fue un intento de tomar represalias contra quien denunció con valentía a los autores de los crímenes más atroces de la dictadura. Contra él y contra todos los testigos y sobrevivientes, contra los organismos de derechos humanos que siguen denunciando.

Monumento a la impunidad

Así se refería a la causa Adriana Calvo, primera testigo del Juicio a la Juntas en 1985 y quien, como miembro de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, luchó hasta el final de sus días por la aparición con vida de Julio.

Los integrantes del colectivo Justicia Ya! (1), querellantes en el juicio a Etchecolatz a las dos horas de la desaparición ya tenían una hipótesis y señalaban a la Bonaerense. Pero lo que siguió fue una burla: se buscó con perros, y cuando no encontraron nada se les echó la culpa diciendo que no estaban preparados; se siguió el dato de una supuesta vidente que vio a López convertido en pájaro.

Se pueden poner algunos ejemplos que hacen honor a este “monumento a la impunidad”, empezando por declaraciones de funcionarios como Aníbal Fernández, por entonces ministro del Interior del gobierno de Néstor Kirchner, que ensayó un ofensivo “debe estar en la casa de la tía”, luego de haber dicho que no descartaba ninguna hipótesis, eufemismo para hablar de la hipótesis que lleva a las fuerzas de seguridad.

En el penal de Marcos Paz, donde se alojan muchos represores, se realizó una inspección de la que los integrantes de la querella se enteraron por un cable de Télam. El operativo debía ser secreto. Había algo que olía a complicidad y encubrimiento

Myriam Bregman, integrante de la querella de Justicia Ya!, una de las abogadas de López y miembro del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, relata que “El Caso López puso en evidencia un modus operandi de las fuerzas represivas del Estado. Las que, por supuesto, pueden quedar impunes ya que desde el poder político, tanto de Scioli como de la Presidenta, existe la decisión de seguir protegiendo a esa fuerza.” Y agrega: “Paradoja de la historia si las hay, Jorge Julio López fue secuestrado y está desaparecido bajo un gobierno que en la última década construyó su ’relato’ en una pretendida defensa de los derechos humanos. En la causa en la que debería investigarse su desaparición forzada no hay presos, ni siquiera un solo imputado. La causa está prácticamente paralizada. El nuevo secuestro y desaparición de López es todo un símbolo del encubrimiento estatal. De un Estado comandado desde hace más de diez años por el mismo elenco gubernamental. Lo poco que se hizo, se hizo tarde y mal.”

Tarde y mal se apartó a la Bonaerense de la causa, y luego a la Federal. Qué esperar más que encubrimiento, si en el curso de la investigación funcionarios del gobierno reconocieron que en se momento había más de nueve mil policías bonaerenses en funciones desde la dictadura.

Silencio

Cristina Fernández jamás mencionó públicamente a López. “Encubrimiento”, denuncia Myriam Bregman,“Peor aún, cuando Scioli asumió como gobernador nombró a muchos de esos policías que provienen de la dictadura, que estaban en funciones cuando Julio López fue secuestrado por primera vez, como máximos funcionarios de la Bonaerense. Nosotros se lo dijimos en persona y nos prometió una respuesta en cuarenta y ocho horas. Lo único que recibimos, a los pocos días, fue la utilización de la Bonaerense en el desalojo de los trabajadores de la fábrica textil Mafissa de La Plata. Y tiempo después, en 2009, en la represión a los obreros de Kraft”.

Marchamos

Hoy habrá movilizaciones en La Plata y Capital y actividades en distintos puntos del país. La exigencia de aparición con vida y castigo a los culpables suena en las calles otra vez, como hace 38 años. Así, dicen los integrantes del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, será hasta que los responsables políticos y materiales de este caso sean enjuiciados, y exigen que este caso no quede impune.

Aparece también la mención a Milani y a Berni. Es que a ocho años de la desaparición de López, en las manifestaciones, como las de los obreros de Lear, prácticas ilegales por parte de las fuerzas de seguridad, como la Gendarmería, no se han acabado: infiltrados como el coronel Galeano se mezclan entre los manifestantes, gendarmes caranchos se arrojan sobre los autos y se arman causas penales para incriminar luchadores.

“Vamos a seguir luchando por la aparición con vida de Jorge Julio López, contra el silencio oficial, el encubrimiento y la impunidad, por el castigo a todos los responsables de su desaparición y a todos los encubridores. Julio López, ¡presente!”, nos dice Myriam Bregman quien hoy estará en las calles junto a sus compañeros del CeProDH, el PTS y el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.







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