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OPINIÓN

Obama, "el presidente negro que iba a cambiar el mundo"

Expectativas y realidad. Aunque tenga un presidente afroamericano, la discriminación, el racismo y los asesinatos de la población negra son moneda corriente en el EEUU de Obama.

Martes 12 de julio de 2016 | Edición del día

“No hay país en la historia mundial en el que el racismo haya tenido un papel tan importante y durante tanto tiempo como en los Estados Unidos” dice el historiador y dramaturgo Howard Zinn en su libro “La otra historia de los EEUU”. A los negros “Los amontonaban en los barcos negreros, en espacios que casi no superaban las dimensiones de un ataúd. Se les encadenaba en los fondos oscuros y asquerosos de los barcos, y se ahogaban en la peste de sus propios excrementos. Los esclavos a menudo saltaban por la borda para ahogarse antes que seguir sufriendo. La cubierta de una bodega de un barco negrero estaba "tan cubierta de sangre y mucosa que parecía un matadero".

Tal vez mucho de ese dolor que aún perdura agitaba los corazones de los afroamericanos el 5 de Noviembre del 2008 cuando Barack Obama, del Partido Demócrata, le ganaba al republicano John McCain la presidencia de los EEUU. Muchas personas blancas que no podían ser consolados más que pensando que era un sueño, al ver la realidad manifiesta, maldecían al negro que iba dirigir el país más poderoso del mundo.

"Quien iba a pensar que un negro iba a ser presidente" se escuchaba en los comedores de las fábricas de Argentina.

Obama sonreía, y su rostro estaba tan alejado del rasgo tozudo de los afroamericanos que cotidianamente mueven la maquinaria yanqui, así como los latinos, pero luego de un lunático y desquiciado petrolero republicano, el millonario cowboy George Bush, quien impulsó la lucha contra el terrorismo a bombazos limpios buscando moldear un nuevo siglo americano y que perdiera en el pantano de sangre que abrió en Irak y Afganistán, representaba una alternativa. “El cambio y la esperanza” que prometía despertaba enormes simpatías, al fin, era un demócrata, un negro en la casa de los blancos.

Hubo analistas que buscaban la falta de pureza negra planteando que Obama era mestizo de padre negro proveniente de Kenia y de una madre blanca de Kansas, Estados Unidos. Todo eso demostraba y demuestra aún el alto nivel de racismo que hay en un país donde la propaganda efectiva contra la comunidad negra la muestran los índices.

“Del total de detenidos en 2012 en EE UU, un 28,1% eran de color, más del doble de su proporción demográfica (13,1%)-, según las cifras del FBI. Por ende un hombre de raza negra tiene seis veces más posibilidades de ser encarcelado que uno blanco, y 2,5 veces más que uno latino, según los últimos datos oficiales recopilados por The Sentencing Project, una organización civil con sede en Washington.

Son tasas incluso peores que en los años de segregación racial. Todo ello tiene una traslación directa en la composición de las cárceles: en 2012 un 36,5% de los reclusos eran negros -casi tres veces más que su peso en el conjunto de la población del país ese año- un 33,1% eran blancos -casi la mitad de su proporción del 63% en el censo- y un 22% eran latinos -el 16,9% de la población-. Dicho de otro modo, un 3,1% de los negros están presos; un 1,3% de los latinos; y un 0,5% de los blancos”. (Diario elpais.com)

Estos datos, a cuatro años de asumir como presidente, tiraban abajo también toda esa mística que creo la victoria de Obama que se daba 45 años después del apogeo del movimiento por los derechos civiles liderado por Martin Luther King. Quien el 30 de marzo de 1968, fue a Memphis para apoyar a los empleados negros de obras públicas sanitarias, que habían estado en huelga desde el 12 de Marzo para pedir salarios más altos y mejor tratamiento. El 3 de Abril, volvió a Memphis y se dirigió a una reunión. Su vuelo a Memphis había sido retrasado por una amenaza de bomba. El 4 de Abril, era asesinado, por James Earl Ray que le disparó mientras este se encontraba en el balcón.

¿La venganza negra en el corazón del Imperio?, pero no, los empresarios, los financistas y todo aquel que vive de la explotación cotidiana de los trabajadores no tiene pruritos de colores a la hora de mantener los negocios. La degradación de los afroamericanos y latinos les sirve para mantenerlos con sueldos de miseria y mantenerlos en ghetos totalmente militarizados. A los empresarios, el racismo les sirve como sucede en Argentina donde los bolivianos junto a sus pares paraguayos son los que suelen trabajar en la construcción con sueldos miserables y una precariedad sin control, viviendo en condiciones totalmente diferente a los countries o grandes edificios que edifican, cargando el lastre del sentido común de que le roban trabajo a los argentinos.

La militarización y sus consecuencias también la conocemos por estos pagos. Por "portación de cara" (nada casual le cabe el mote a los jóvenes morochos del conurbano en su mayoría de veces. No olvidar el "callate, negro de mierda" que tanto usa la bonaerense) podés ser detenido por algunas horas o terminar muerto en algún calabozo o ser parte de la nada feliz lista de los muertos por el gatillo fácil. La juventud precarizada del mundo, para los que los números de la economía no le guardan flores que recoger del capitalismo son los más afectados. Porque el racismo y el ataque a los afroamericanos en EEUU está ligado a esto.

Volvamos al sueño. Hace poco más de un año, hubo una oleada de violencia callejera en Baltimore que copó portadas de diarios y noticieros de todo el mundo. Fue por las violentas protestas tras la muerte del joven afroamericano Freddie Gray mientras estaba bajo custodia policial. No es casualidad el accionar indiscriminado de estas fuerzas ya que desde que Obama asumió en la casa de los blancos, esa ciudad, la principal de Maryland perdió 80% de sus empleos industriales y se recargó de homeless y una pobreza aguda que se encarna precisamente en estas minorías. La bronca se contiene con plomo.

En las recientes protestas en ciudades como Nueva York, Los Ángeles y San Francisco que derivaron en enfrentamientos con la policía mientras los manifestantes alzaban sus voces y hacían proclamas contra el abuso policial y llamados a respetar la vida de quienes no son de piel blanca, fueron detenidos más de 200 manifestantes.

El presidente negro que iba a cambiar el mundo, ¡¡premio Nobel de la Paz!, sólo atinó a llamar a la tranquilidad y la calma, mientras la tensión crece, y los que son víctimas de los efectos de la desocupación y la persecución siguen siendo asesinados, literalmente como perros.

Tuvieron que pasar unas horas para que Obama demostrara de qué lado está, no tuvo mucho reparo en hacerlo.

"Mi deseo es que todo el mundo involucrado en Black Lives Matter o en otras organizaciones de derechos humanos mantenga un tono respetuoso", dijo, y agregó "las acciones de unos pocos no pueden definirnos a todos". Podría haber dicho también, "si te pegan en una mejilla, puedes poner la otra".

Pero para los policías hay mucho más consuelo que la vida de un negro pobre, de cientos de ellos que son muertos por el gatillo fácil.

"Fue un ataque despreciable. Dejemos claro que no hay justificación posible para estos ataques" dijo al referirse a la muerte de cinco policías luego de que en un enfrentamiento con un ex soldado del ejército norteamericano que de forma individual descargó su bronca ante la creciente ola de ataque a las comunidades negras. No faltó tampoco la declaración de Donald Trump, candidato republicano, "nuestro país se dividió demasiado. Este no es el sueño americano que queríamos para nuestros hijos", el sueño americano para los hijos blancos, le faltó agregar al derechista empresario. Hillary Clinton, candidata demócrata, señaló: "estoy de luto por los oficiales tiroteados en el ejercicio de su sagrado deber", el deber de mantener el orden de un sistema capitalista que no hace más que hacer crecer el índice de pobreza en el país más rico del mundo.

El presidente negro que iba a cambiar al mundo fue producto de la audacia de los empresarios por cambiar a un lunático degradado como Bush. En definitiva la policía y sus insignias, el ejército y su ciencia y el FBI con sus trajes y su diálogo de academia cargan las armas que defienden a los EEUU, o más concretamente las ganancias de los empresarios al margen de que eso signifique pobreza, para eso el racismo, y por eso las balas y ante la duda la pena de muerte. Algunos dirán que no es el color, sino las clases sociales, pero en EEUU, “en el corredor de la muerte, la proporción de reclusos negros (del 41,7%) también triplica su peso en la población estadounidense; mientras la de los blancos (43,1%) y latinos (12,6%) se sitúa por debajo, según el Centro de Información de la Pena de Muerte”. (Diario elpais.com)







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