Política

ABUSOS EN LA IGLESIA E IMPUNIDAD

Nuevo apriete del cura abusador Eduardo Lorenzo para que no hablen de él en la Legislatura

El excapellán penitenciario y confesor de Julio Grassi quiere frenar una conferencia de prensa que darán este jueves los querellantes en el parlamento provincial, donde contarán las novedades de la causa donde está imputado.

Daniel Satur

@saturnetroc

Miércoles 5 de junio | 11:55

Foto Gabriela Hernández | AGLP | La Pulseada

Juan Pablo Gallego, abogado de uno de los denunciantes del presbítero Eduardo Lorenzo por el delito de abuso sexual, convocó a una conferencia de prensa para este jueves a las 14:30 en el Anexo de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires (53 entre 8 y 9 de La Plata). El evento se organizará en común con la banca del Frente de Izquierda a cargo del diputado del Partido Obrero Guillermo Kane.

Allí la querella de Lorenzo dará detalles de la causa judicial que este año, luego de una década de estar archivada, finalmente se reabrió y ahora se está llenando de nuevas pruebas y pedidos de pericias.

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Parece que el mero hecho de esta conferencia de prensa en un ámbito público puso muy nervioso a Lorenzo, al punto que este marte le cursó una nota a Marisol Merquel, vicepresidenta de la Cámara Baja bonaerense (actualmente a cargo de la presidencia) solicitándole (no explícitamente sino con eufemismos) que dicha conferencia de prensa no se realice.

En el texto Lorenzo dice, entre otras cosas, que tiene “temor personal” por el hecho de que “desde un ámbito en el que se dictan las normas reglamentarias” del Estado provincial se esté habilitando un espacio institucional para que puedan “calumniarlo”, “mancillarlo” y “difamarlo” con motivo de “hechos falsos”.

Además de algunas loas a su propia personalidad, Lorenzo dice ser víctima de una “campaña de desprestigio” a través de una “denuncia falsa” sobre “acciones personales” que “de manera alguna afecta los intereses públicos del Estado”.

A su vez, intentando una autodefensa poco sustentable, el excapellán del Servicio Penitenciario Bonaerense afirma que en la causa nunca fue “procesado ni acusado”. Procesado no, pero acusado sí. El testimonio de León, patrocinado por el abogado Gallego, es contundente en la acusación y ya fue volcado en el expediente tanto en 2008 (cuando se inició la causa) como hace poco más de un mes, cuando la causa se desarchivó.

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“Soy inocente”, le dice Lorenzo a la vicepresidenta de la Cámara de Diputados, como si fuera la fiscal o la jueza de la causa. Curiosamente, en el expediente judicial nunca se presentó a ofrecer su testimonio y a someterse a las pericias pertinentes para en todo caso demostrar que no miente.

“Todo lo denunciado es falso, los hechos nunca existieron y los impulsores prosiguen con esa tozuda falsedad”, afirma, “a pesar de saber perfectamente que nunca cometí ningún delito ni cometería aberración alguna como la que se dice sucedida”.

Una defensa poco feliz, toda vez que él sabe a la perfección que el perfil de los abusadores con poder (y vaya si él tiene poder desde hace más de dos décadas) es el de personas totalmente “normales” sobre las que el entorno casi nunca sospecha nada.

Lorenzo termina su nota amenazando con accionar judicialmente “contra todos aquellos que han participado de esta oprobiosa campaña de desprestigio”. El método es recurrente. Parece que no escarmienta. Eso mismo ya lo hizo hace diez años, iniciando una causa tan ridícula como insostenible contra Alejandro Disalvo y María Roxana Vega, a quienes en 2009 y mediante un fiscal amigo logró que se les secuestre la computadora personal (aún no devuelta desde entonces) donde supuestamente había “amenazas” contra él. Disalvo y Vega tenían a sus tres hijos en el Colegio Concilio Vaticano II cuando en 2008 Lorenzo fue denunciado y cometieron el “delito” de preguntar qué pasaba con el cura que tenía a su cargo la “atención espiritual” del alumnado.

La lógica patotera de Lorenzo llegó al extremo de mandar a borrar (apenas fue pintado) un mural contra la pedofilia eclesiástica en pleno centro platense que lo tenía como protagonista. Se ve que está en todos los detalles.

El sacerdote denunciado finaliza su misiva a la diputada Merquel solicitando “que se arbitren los medios” para ampararlo “como ciudadano y no permitir que, tergiversando la verdadera razón de la existencia de los fueros parlamentarios” (en referencia al diputado Kane) se lo afecte en su “intimidad, honra, honor y honorabiliada”. En otras palabras, le pide casi desesperado que la conferencia de prensa no se haga. Ridículo.

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Lorenzo quiere transmitir la idea de que en su contra, además de los querellantes, estaría una parte de “la política”. Más ridículo aún, viniendo nada menos de quien lleva años codeándose diariamente con las altas esferas del poder político provincial (desde las épocas de Duhalde, pasando por Ruckauf, Solá, Scioli y Vidal), del poder judicial y también del poder económico de la región. De hecho, según fuentes del caso, si bien tras reabrirse la causa judicial en su contra decidió renunciar al cargo de capellán general del SPB sigue cobrando un suculento sueldo por su cargo que ronda los $ 100 mil mensuales.

Para no hablar de la banca total que tiene el cura acusado desde el Arzobispado de La Plata, a cargo del ladero de Jorge Bergoglio, Víctor "Tucho" Fernández.

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Mañana, en la conferencia de prensa en el Anexo de Diputados de La Plata, los querellante darán detalles de la causa. Entre otras cosas confirmarán que León, una de las víctimas de Lorenzo, ya fue aceptado por la Fiscalía como particular damnificado (hasta ahora solo figuraban como denunciantes formales sus padrinos Julio Frutos y Adriana Lara). Otra mala noticia para Lorenzo, y van...

La carta de Lorenzo a Merquel







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