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Red Internacional

A dos años de la creación de la Coordinadora independiente que nuclea a organizaciones, activistas y asambleas socioambientales y a los partidos políticos de izquierda, salimos a las calles en La Plata al grito de ¡Ley de Humedales ya! Basta de ajuste, saqueo y contaminación. Algunas reflexiones sobre cómo fortalecer nuestra defensa del planeta.

Antonella GonzalezEstudiante Psicología UNLP militante de Tesis XI en el FilPsi

Sábado 27 de agosto | 21:03

La convocatoria en La Plata, en el marco de una movilización nacional, se realizó en Plaza Moreno donde más de 200 personas nos encontramos y marchamos por el centro de la ciudad hasta Plaza San Martín.

A medida que llegaban las distintas organizaciones, partidos y asambleas autoconvocadas, se retrataban las distintas problemáticas y demandas locales y nacionales:

Salvemos el Parque Pereyra, donde se quiere talar un parque con carátula de Reserva Natural, la cual peligra si es atacado.

No a la Ley de Semillas, mientras el agropower y el agronegocio de la mano de las transnacionales quieren privatizar las semillas para sus beneficios y ganancias.

Copetro Contamina, una empresa heredada de la última dictadura y con Videla a la cabeza, desecha hollín y llena de carbón los pulmones de los vecinos y vecinas de Ensenada.

¡Ley de Humedales YA!, que el Frente de Todos viene cajoneando el proyecto de ley presentado por el Frente de Izquierda y los Trabajadores Unidad (FITU), en discusión con más de 200 organizaciones socioambientales. Incluso prometieron, y no cumplieron, en campaña electoral, su propia ley, que permite la explotación de los humedales, con grandes beneficios a las empresas. Todo esto cuando hace más de diez años que venimos peleando por la protección de los humedales.

Queman humedales en la cara de la gente

Terminando la movilización, se realizó una radio abierta para que se puedan expresar las voces de los participantes y había claras denuncias a los gobiernos municipales de Secco y Garro, al gobierno de Mauricio Macri y de Alberto, Massa y Cristina Fernandez.

Desde el movimiento socioambiental vemos que no hay grietas entre el gobierno y su oposición de derecha en cuanto a la destrucción ambiental.

Todos los gobiernos tienen sus negociados con las grandes mineras y petroleras.

Sin ir más lejos, Massa, el nuevo súper ministro del Frente de Todos, ya planificó un viaje en septiembre para sentarse a negociar con Total, Shell, Chevron, Volkswagen, Rio Tinto y Livent más saqueos de nuestros recursos naturales. Tienen la mirada fija puesta en el litio, el mineral que se consigue destruyendo humedales. Este extractivismo es el que queremos enfrentar.

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Dicen que "El eje central del viaje será la atracción de inversiones en sectores de la economía real, con el propósito de generar puestos de trabajo e ingresos fiscales." Pero nosotros sabemos qué significa eso, aún más cuando en estos días, las quemas del delta del Paraná están tapando con humo ciudades enteras.

Vemos que las consecuencias de los incendios forestales provocados en beneficio del sector ganadero, agrícola e inmobiliario, y del extractivismo para aumentar las ganancias de los grandes empresarios son ataques a las grandes mayorías: estamos asfixiados por el humo de los humedales que arden, envenenados por las fumigaciones con agrotóxicos, y mientras aumentan las riquezas de los empresarios, 17 millones de personas viven bajo la línea de pobreza en el país gobernado por el Frente de Todos que nos ata al FMI.

Las intervenciones de las distintas asambleas recorrieron las denuncias, la concientización de la destrucción ambiental y el llamado a seguir en la lucha.

Desde Alerta Roja planteamos que la lucha comienza en la calles y con estos espacios de organización, con la coordinación de las diferentes luchas ambientales y el movimiento de desocupados, los trabajadores y los estudiantes. Así conquistaremos la Ley de Humedales.

Siguiendo los ejemplos de Mendoza y Mar del Plata donde la movilización del pueblo frenó la contaminación del agua y la exploración de hidrocarburos en la costa argentina.

Pero sobre todo, el ejemplo del Chubutaguazo que con masivas movilizaciones le frenó la mano a Arcioni y Fernández, y fue clave el momento en que la clase trabajadora entró en escena: mientras el pueblo se movilizaba, los portuarios, marítimos y navales hicieron un gran paro, que obligó a dar marcha atrás con la ley de zonificación minera porque les estaban bloqueando sus ganancias.

Celebramos los dos años de la BFS porque es un enorme primer paso para enfrentar la contaminación, la fumigación y el extractivismo, pero también planteamos una salida de fondo.

A grandes problemas, grandes desafíos

Desde aquella lucha contra las granjas porcinas hasta hoy, la crisis climática no dejó de crecer y entendemos que lejos de ser un problema general de “la humanidad que no cuida el planeta”, el creciente sobrecalentamiento global se da por el modo de producción capitalista, basado en la ganancia y competencia de los dueños de las empresas que a diario hacen negocios con nuestras vidas y bienes comunes.

Las promesas de ambientalismo popular o greenwashing se esfuman si se baja a la realidad de una Argentina atada a la deuda odiosa con el FMI que contrajo Macri y que el actual gobierno cumple a rajatabla para pagarla.

Es contrario al interés de las mayorías que nos preocupamos por el paulatino daño ambiental y a las condiciones de vida.

Así cómo ellos están unidos para seguir destruyendo el planeta y atacar nuestros derechos y condiciones de vida, nosotros necesitamos la unidad del movimiento socioambiental con sectores que hoy enfrentan el ajuste como los trabajadores desocupados, que pelean por trabajo genuino o por un techo donde vivir, trabajadores ocupados que dejan la vida en las fábricas, cómo los del neumático que pelean por mantener sus derechos laborales, o la juventud que se levanta contra la represión y persecución policial.

El capitalismo nos divide, pero los ejemplos de unidad y conciencia de luchar contra el mismo enemigo son auspiciosas.

Los portuarios y pesqueros de Chubut en defensa del agua, o las y los trabajadores del Parque Pereyra en defensa de la Biosfera, movimientos de desocupados que en su pelea por salario y vivienda llevan adelante distintos tipos de producción de alimentos libres de venenos en los territorios y son parte de las peleas en defensa de ellos, las comunidades originarias que sumaron sus reclamos con los de los trabajadores de la salud neuquinos, o las gestiones obreras como Zanon y Madygraf que además de transformar su producción en función de los intereses de las grandes mayorías y en una mayor armonía con la naturaleza, son parte de la lucha en las calles contra el extractivismo. Incluso, el gran movimiento de mujeres y la marea verde que conquistó el derecho al aborto legal, seguro y gratuito peleando en las calles contra los dinosaurios.

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Ellos son ejemplo de que es posible otro tipo de vida y de producción. Por eso, para pensar y pelear la transición a otro modelo productivo, como la agroecología o la transición energética, tenemos que atacar a quienes manejan qué y cómo se produce, y a dónde se distribuye eso.

Ellos son los capitalistas, que dominan el mundo mediante gobiernos que garantizan sus ganancias haciendo de lo que llaman producción, una anarquía que destruye y derrocha bienes comunes, mientras millones se mueren de hambre.

Denunciamos esta irracionalidad capitalista y peleamos por una sociedad socialista que deje de estar basada en el lucro, y donde los de abajo tomemos las decisiones de qué y cómo producir para terminar con el hambre de miles de familias y todas las miserias que hoy abundan en todo el mundo, pero también para organizar la sociedad en función de los intereses y libertad de las grandes mayorías en armonía con el planeta.

Planteamos por ejemplo que a las grandes cerealeras, aceiteras, transnacionales podemos nacionalizarlas y ponerlas a funcionar bajo gestión de sus propios trabajadores, las comunidades originarias, los científicos, las organizaciones socioambientales, los estudiantes, y así poder decidir nosotros cómo producir mediante una relación armónica con la naturaleza. Nacionalizando el comercio exterior y los puertos que hoy están en manos privadas, para que seamos las y los trabajadores quienes definamos que se importa y exporta y bajo que condiciones y en función de los intereses del pueblo trabajador.

Por eso nos organizamos y proponemos un ambientalismo de las mayorías populares, de otra clase. Un ambientalismo socialista.

Desde la Juventud del PTS en el Frente de Izquierda y la Agrupación Socioambiental anticapitalista Alerta Roja, nos venimos organizando en cada facultad, lugar de laburo y en cada barrio, llevando las banderas del movimiento de mujeres, del ambientalismo, de las luchas de los trabajadores ocupados, precarizados y desocupados, para sembrar las ideas de que otra sociedad es posible y pelear por ella en unidad.




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