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Red Internacional

Jujuy. Nueva denuncia sobre explotación infantil y trata de personas en el sector tabacalero

La misma se realizó ante el Comité Ejecutivo de la Lucha contra la Trata de Personas y evidencia una vez más las condiciones brutales de trabajo y explotación en el sector rural, donde los patrones amasan fortunas y quienes la generan lo hacen en condiciones inhumanas a la vista de todos.

No es la primera vez que sale a la luz este tipo de denuncias que no suelen ser la excepción sino las condiciones establecidas por parte de las patronales rurales que tienen el aval de cada gobierno de turno sobre la explotación laboral en el sector tabacalero.

Según difundió el organismo la denuncia recibida daba cuenta “que en un predio donde se cultiva tabaco ubicado en la ruta 44 del departamento de Monterrico, provincia de Jujuy, trabajarían niños menores de entre 12 y 16 años y varios trabajadores y trabajadoras que serían explotados laboralmente”.

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También informa que de la fiscalización realizada por distintas instituciones “constataron que los trabajadores percibían salarios muy por debajo del Salario Mínimo Vital y Móvil, que realizan extensas jornadas laborales que superan ampliamente las 8 horas permitidas por la ley y que vivían en su lugar de trabajo en condiciones deplorables. Sólo para mencionar un ejemplo se pudo constatar que una familia tenía que recorrer 200 metros desde su habitación para llegar a una letrina, no poseían ni agua ni luz eléctrica”.

Agregan que “el empleador les descontaba de su salario la comida que tenían que comprar al patrón de la finca y el alquiler de la habitación. Además, los trabajadores le manifestaron a los inspectores que no se les permitía ir al baño mientras trabajan. También había menores de edad que realizaban tareas bajo las mismas condiciones detalladas”. Según información ante esta situación tomó intervención la Fiscalía Federal de Jujuy a cargo de Federico Zurueta.

La dura realidad visible de las y los trabajadores del sector tabacalero

La situación que da cuenta el Comité de Lucha contra la Trata de Personas, el Ministerio de Trabajo y hasta el sindicato UATRE que fueron parte de este operativo por la denuncia recibida no es nueva y es bastante visible.

Basta con acercarse en temporada, desde septiembre a marzo, de madrugada a puntos establecidos, en las distintas localidades de los valles de Perico, como la rotonda de Monterrico, donde decenas de trabajadores con frío, calor y hasta lluvia intentan vender su fuerza de trabajo sin ningún tipo de derecho al postor (ni siquiera el mejor) que se acerca en su camioneta, y los carga como animales para llevarlos hasta la finca y luego descartarlos terminada la jornada que tiene inicio pero no fin.

Son esos trabajadores quienes nos comentaban cuando fuimos con mi compañero, Alejandro Vilca, actual diputado nacional del PTS/FIT-U que el jornal pagado en estos meses iba entre los mil a mil seiscientos pesos, siempre intentando pisar el Salario Mínimo Vital y Móvil hoy en 33 mil pesos, pero en negro.

Desde las rutas del tabaco, por El Carmen, Monterrico, Perico, Chamical, son visibles las enormes mansiones de los patrones, muchos además políticos y funcionarios de la UCR y el PJ, y a pocos metros, como para que se note quién es quién, están las casillas, celdas a cielo abierto, donde viven temporariamente, los trabajadores que generan la riqueza de la cual se apropian los patrones. Estas últimas también se las puede ver.

En recorridas por fincas, reuniones y yendo a lugares de conchavamiento, hemos visto las condiciones inhumanas, incluso en pandemia, que deparan patrones para trabajadores. Habitaciones pequeñas con piso de tierra o cemento para un grupo familiar. Baños/letrinas para compartir entre varias como así también el caño de agua, y conexiones de luz precarias que el patrón luego descontaba del pago de salarios. El hacinamiento y la indigencia en grandes campos, donde una estufa para secar tabaco tiene mejores condiciones que todo el predio donde viven varias familias. Las mujeres, madres, trabajadoras, y sus niños están expuestos siempre a lo peor, respecto de derechos como las licencias ante enfermedades, embarazos, educación y recreación.

Empresarios “preocupados” por el trabajo infantil. El lobo en el gallinero

En un dossier realizado por La Izquierda Diario sobre trabajo infantil el año pasado hemos denunciado instancias generadas entre empresarios, funcionarios de Ministerio de Trabajo y sindicalistas como la UATRE, donde se reunieron para discutir accionar para Erradicar y Prevenir el trabajo infantil. Un cinismo total de parte de quienes amasan fortunas legalizando el mismo en los hechos.

En el sector rural, es la industria del tabaco conocida por emplear niñas, niños y adolescentes para el trabajo en campo. De hecho en Jujuy a fines del 2018 denunciamos desde las bancas del PTS/FIT-U en la Legislatura que Gerardo Morales con el aval de todos los sectores políticos como el PJ, menos la izquierda, pretendía legalizar el trabajo infantil. Sucedió cuando el Ministerio de Trabajo provincial autorizó a que niñas, niños y adolescentes de entre 10 y 17 años se desempeñen en “su mayoría en el campo, donde realizan trabajo de encañar y desencañar tabaco, desflores de tabaco, plantaciones, tareas de peón general, carga y [también] descarga de estufas y hasta modelos de ropa infantil, entre otros.” Ante esta importante denuncia que realizamos el Gobierno de Jujuy que quería avalar como política de Estado el mismo tuvo que retroceder, pero no así en los hechos.

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La naturalización de las condiciones de explotación de las familias rurales, incluso niñas y niños, en condiciones inhumanas tiene responsables concretos. Es el Estado y los Gobiernos, como el de Morales, que están al servicio del poder político local como son los empresarios tabacaleros que ganan mucho más explotando a todo el grupo familiar. Las dirigencias sindicales cumplen un rol al tener conocimiento y avalar en los hechos las condiciones laborales y de vida de estas familias.

Queda claro y necesario sobre la importancia y necesidad de fortalecer una herramienta política de los trabajadores, las mujeres y la juventud, integrada por trabajadores rurales que tome las demandas del sector y se proponga dar pelea para terminar con estas condiciones laborales y de vida. Dando pasos en la organización de los trabajadores, recuperando los sindicatos para que estén al servicio de los mismos. Fueron miles rurales del tabaco que se identificaron y apoyaron al FIT-U para dar una pelea en común en las elecciones conquistando un diputado con Alejandro Vilca. Quienes sostuvieron que ya no va más vivir así y que merecen otra vida.


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