Economía

APRIETE Y ARREPENTIMIENTO

Nos toma el pelo: a horas de anunciar congelamiento de naftas Macri congeló la medida

A la mañana dijo que por 90 días no aumentarían de precio. Tras el apriete de las petroleras y las críticas del sindicato petrolero y de economistas de Alberto Fernández, se echó atrás.

Miércoles 14 de agosto | 21:55

Entre el paquete de medidas (insuficientes) para paliar el brutal golpe al bolsillo popular que se desató con la devaluación del peso desde el lunes postelectoral, el presidente Mauricio Macri había anunciado en la mañana del miércoles el congelamiento por 90 días de los precios de las naftas.

La medida buscaba evitar que, al menos hasta mediados de noviembre, el aumento de los combustibles diera un empujón más a la inflación que de por sí ya crecerá con la escalada del dólar.

El primer efecto que produjo el anuncio presidencial no fue la alegría popular ni mucho menos, sino el rechazo de las grandes corporaciones petroleras y de sus aliados de la burocracia sindical del sector, quienes ven en esta medida algo así como una mojada de oreja a sus negocios multimillonarios.

Uno de los primeros en rechazar la medida fue, sin embargo, Guillermo Nielsen, uno de los economistas con los que se referencia Alberto Fernández. Pasado el mediodía y a través de Twitter Nielsen dijo que la presentación oficial del congelamiento petrolero es “muy impresentable”.

La preocupación central de Nielsen es cuidar a los accionistas de YPF, entre quienes están “unos 130 fondos de inversión que van a ser necesarios para el desarrollo del sector en los próximos años. No se le fija el precio desde el gobierno”.

Poco después vendría la queja generalizada de las petroleras. Según La Política Online, las principales compañías del sector quedaron asombradas por el mensaje del presidente y llegaron a hablar del “fin de Vaca Muerta”. Según esas fuentes, “no se puede producir con un barril 14 dólares por debajo del nivel internacional”.

Entre los pulpos del sector que se quejaron durante la tarde se encuentran Tecpetrol, Vista Oil & Gas, Pluspetrol, Sinopec, Chevron y Petronas. Es decir grandes firmas multinacionales (algunas con participación nacional) que nunca pierden nada y se dedican diariamente a expoliar las riquezas naturales de países como Argentina.

Quien también salió a apoyar la protesta de las petroleras fue el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Guillermo Pereyra. Para el dirigente (que garantiza la flexibilización laboral de sus afiliados en beneficio de las patronales) la medida anunciada por Macri es “una puñalada artera, un tiro de gracia” que “provocará que la actividad de Vaca Muerta desaparezca”.

Sobre el anochecer del miércoles, apenas diez horas después de anunciar el congelamiento de los precios de las naftas por 90 días, desde el Gobierno informaron que el presidente decidió “convocar a las empresas petroleras a una mesa de diálogo para acordar la implementación del anuncio sobre el congelamiento del precio de los combustibles”. El encargado de las negociaciones será el secretario de Energía Gustavo Lopetegui.

Así, en los hechos, el Gobierno decidió suspender hasta nuevo aviso la publicación de la resolución que se preparaba para dar por hecha la medida y así comenzaran a correr los 90 días de congelamiento de precios.

“Esta convocatoria de la medida no es una marcha atrás al anuncio del presidente sino una marcha atrás en la publicación de la resolución que debía darse mañana para abrir el diálogo con las empresas”, explicó una fuente oficial a Télam. Un papelón.

En pocas horas, las grandes petroleras y sus aliados lograron hacer retroceder a Macri en una de las medidas que buscaban morigerar en algo la escalada inflacionaria desatada por el brutal aumento del dólar registrado en las últimas tres jornadas cambiarias.

Sin dudas, el “plan de lucha” de las multinacionales surtió un efecto muy favorable para sus intereses, que son obviamente los contrarios a los del conjunto del pueblo trabajador. No caben dudas de lo poco que le costó a Macri acatar la imposición de las petroleras, aún a costa de volver a quedar ante la población como un títere de sus socios de clase.

Solo un plan de lucha del pueblo trabajador, convocado por las centrales sindicales y votado en asambleas en cada lugar de trabajo, que comience por un paro nacional de 36 horas con movilización en todo el país, podrá imponer verdadera medidas a favor de la clase obrera y los sectores populares.







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