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DEPORTE Y POLÍTICA

Norita Fútbol Club: quince mujeres salen a la cancha en honor a la incansable Nora Cortiñas

El colectivo, apadrinado por la misma Madre de Plaza de Mayo, ya compite en la Liga Nosotras Jugamos. Su nieta Lucía es delantera en el plantel. Hablan sus creadoras.

Sábado 4 de mayo | 10:13

Fotos Ayelén Pujol | Liga Nosotras Jugamos

Al principio, cuando le contaron que le habían puesto su nombre a un equipo de fútbol femenino dice que le dio vergüenza, le pareció demasiado honor que las camisetas tengan un dibujo de su rostro. Cuando las recibió en su casa de Castelar aclaró que “era mucho para alguien que está viva”.

Norita, vaya si está viva y activa esta Madre de Plaza de Mayo, ahora está pendiente de las fechas de la Liga Nosotras Jugamos.

“A la mía pedí que le pongan el diez”, cuenta Nora de Cortiñas y se ríe. “El fútbol es un deporte popular, de los más humildes que hay, lástima los dirigentes que lo hacen millonario, ellas lo hacen menos elitista, me indigna el oprobio de lo que se paga por los jugadores, incluso en la dictadura era el único aliciente que tenía el pueblo”, dice a La Izquierda Diario.

“El Norita Fútbol Club es lo mejor que nos pasó en el macrismo”. Ayelén Pujol no duda, responde alegre y también define desde la sociopolítica que “el fútbol es un espacio de resistencia”. Es una de las chicas que entrenan los martes en un espacio público, juegan los domingos, y entre ellas también está Lucía Cortiñas, la nieta de la Norita de todas las luchas.

“Somos compañeras de militancia que ya veníamos jugando al fútbol, hasta que decidimos participar de la Liga Nosotras Jugamos, que coordina Mónica Santino, con el apoyo de Andrea Conde, presidenta de la comisión de Mujer de la Legislatura porteña. Había que ponerle un nombre y ahí Tamara Haber sugirió hacerle un homenaje a Norita, ella también hizo el logo con el pañuelo y usamos su frase, ‘ser feminista es una cosa bárbara’”, resume Pujol en diálogo con este diario.

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“Nos sentimos hijas y nietas de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, de sus luchas, las reivindicamos y las entendemos como parte de nuestra historia porque son mujeres que rompieron con todo lo establecido, salieron de su casa que era el lugar que les habían asignado hacia la calle para pelear por la aparición de sus nietos y nietas, hijos e hijas”, agrega.

Su directora técnica es Betty García, la jugadora que logró la hazaña de ganarle a Inglaterra 4 a 1 en el Mundial de Fútbol Femenino de 1971 que se jugó en el estadio Azteca del Distrito Federal mexicano y fue subcapitana de aquella selección argentina.

Se juntan en la plaza de Colpayo y Felipe Vallese, en el barrio porteño de Caballito, y los martes se entrenan con Juliana Román Lozano, parte de La Nuestra fútbol feminista, una organización que da clases en la Villa 31.

“Por un lado las Madres y las Abuelas, y lo que hacen esas compañeras en la ciudad hoy, y las pioneras del fútbol argentino, las que incluso jugaron antes de aquel mundial, las que abrieron ese terreno que nos era prohibido, que soportaron todas las agresiones, los calificativos de ‘machona’, ‘marimacho’, ‘carlitos’, y todo lo que ya sabemos, siguieron porque tenían el deseo de jugar algo que amaban. Eso nos permite ahora a nosotras tener esta práctica con más libertad”, apunta Puyol, a la sazón periodista deportiva, despedida de Perfil, militante en el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) y autora de Qué jugadora, libro de inminente publicación.

Las chicas del Norita FC acudieron una tarde de verano a la casa de Cortiñas para llevarle la camiseta y compartir un asado. “Nos recibió con la ternura y el amor que la caracteriza, nos contó cómo cambió su vida de querer ser la mejor madre y ama de casa, como cuando se llevaron a Gustavo eso se transformó y ella dejó todo para luchar, y ahí se hizo feminista, nos transmitió la importancia de la lucha y ganarle a este gobierno que nos está matando”, recuerda Pujol.

“La cargamos porque el primer equipo se lo hizo un grupo de kirchneristas, nos reímos juntas de eso”. Cuentan que en su casa les pidió que levanten las manos las kirchneristas, ellas dicen que la ubican cercana al trotskismo y que, más allá de la broma, a Cortiñas le pareció un gesto de apertura que la hayan elegido.

Otras veces que se volvieron a juntar, Norita les pidió que sigan acompañando la lucha de Analía “Higui” de Jesús, liberada por el movimiento de mujeres pero aún a punto de ir a juicio por defenderse de un grupo de hombres que la atacaron en su barrio, en 2016.

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Pujol insiste en que el equipo es un colectivo y pide que aparezcan todos los nombres de sus compañeras.

“Fue un proceso de lucha, las mujeres en Argentina juegan al fútbol desde principios de la década de 1920, tuvimos una selección que le ganó a los ingleses quince años antes del gol de Maradona, hubo una jugadora que hizo el doble de goles que el Diego, que es Elba Selva, y las pibas de la selección la vienen peleando contra todas las desigualdades. Hoy Maca Sánchez es parte de eso y nosotras aportamos nuestro granito de arena desde lo que llamamos fútbol feminista, entendiendo al fútbol también como una práctica política y tratando de abrir las canchas con debates para que cada vez más mujeres, pibas, travas, trans puedan practicar este deporte que está tan metido en nuestro ADN como argentinas y argentinos”.

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Además de Pujol y Haber, ambas defensoras, el Norita FC está integrado por Julieta Osses (defensora), Magui Fernandez Valdez (delantera), Cori Dulfan (delantera), Julia Bralo (arquera), Flavia Moyano (arquera), Isa Lugones (delantera), Maru Fernandez Melian (defensora), Vanina Otero (delantera), Estefi Pinetta (arquera), Lucia Cortiñas (delantera), Isadora De Torres (delantera), Betty García (DT) y Juliana Román Lozano (entrenadora). @noritafutbolclub es su cuenta de Instagram.

Fueron ocho horas que duró la visita a su casa y Cortiñas conversó distendida. Recordó con tristeza que mientras en el Mundial de 1978 todo un pueblo festejaba, ella frente al televisor pensaba si a su hijo lo estarían torturando. “Milicos hijos de puuuta”, gritó al salir al patio, para desahogarse. Esa tarde les confesó que el fútbol la aburría, si iba a la cancha con su marido Carlos a ver a River tomaba sol o tejía, y que puesta a elegir ella es de Boca.







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