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Noam Chomsky y el voto a Joe Biden: ¿a quién sirve el frente anti-Trump?

Reproducimos un artículo traducido del sitio Left Voice que polemiza con las posiciones de Noam Chomsky en su apoyo político a candidato del Partido Demócrata Joe Biden.

Lunes 27 de abril | 13:19

Imagen: Jimi Giannatti

Reproducimos un artículo traducido del sitio Left Voice que polemiza con las posiciones de Noam Chomsky en su apoyo político a candidato del Partido Demócrata Joe Biden.

Según el distinguido profesor, decir #NeverBiden (no apoyar políticamente a Joe Biden NdR) es básicamente lo mismo que negarse a votar contra Hitler. Esta es una analogía defectuosa. Si podemos aprender algo de principios de la década de 1930 en Alemania, es que debemos luchar contra los políticos capitalistas.

Noam Chomsky es profesor de lingüística emérita del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), uno de los intelectuales más respetados de la izquierda estadounidense. Sus críticas al imperialismo estadounidense y a los medios capitalistas han llenado docenas de libros, y se identifica con el anarcosindicalismo y el socialismo libertario. En una entrevista con Mehdi Hasan de The Intercept la semana pasada, Chomsky habló sobre los izquierdistas que se niegan a votar por Biden. #NeverBiden, dijo, "trae algunos recuerdos":

A principios de los años 30 en Alemania, el partido comunista, siguiendo la línea estalinista en ese momento, tomó la posición de que todos son un social social facista, menos nosotros, por lo que no hay diferencia entre los socialdemócratas y los nazis. Por lo tanto, no nos uniremos a los socialdemócratas para detener la plaga nazi. Sabemos a dónde llevó eso. Y hay muchos otros casos como ese. Creo que estamos presenciando una repetición de eso.

Continúa diciendo que no votar por Biden es lo mismo que votar por Trump, y que votar por Trump es en cambio, “un voto por la destrucción de la vida humana en la tierra".

Con el debido respeto al distinguido profesor, su analogía se desmorona incluso antes de que termine su oración. ¿Votar por Joe Biden es la única forma de evitar el establecimiento de una dictadura fascista?

La respuesta obvia es no. Trump ya está en el poder, y aunque ciertamente ha sido una figura reaccionaria, Estados Unidos no ha eliminado las libertades democráticas burguesas básicas. La campaña de reelección de Trump no se parece en nada a la de Hitler porque Hitler nunca se postuló para la reelección, sino que cambió la constitución alemana para permitirle retener y consolidar el poder. Este es precisamente el punto.

La administración Trump ha traído un fuerte repunte en la barbarie capitalista. Esto ha incluido ataques racistas contra estadounidenses de origen asiático durante la pandemia, crímenes de odio contra musulmanes y manifestaciones de nazis, a quienes Trump define como "gente muy buena".

Pero cuando vemos las horribles imágenes del gobierno de los Estados Unidos arrestando a padres, bombardeando a civiles o poniendo a niños en jaulas, no podemos ignorar que Trump está usando la maquinaria de la deportación, las flotas de aviones no tripulados y las jaulas para niños que heredó de Obama y Biden. ¿La administración anterior representa realmente la civilización que Chomsky quiere defender?

¿En defensa de la democracia?

Como socialistas, cuando luchamos contra el fascismo, no estamos defendiendo la "democracia" de los capitalistas, un sistema que garantiza riquezas para una pequeña minoría y explotación para la gran mayoría, oculto bajo una apariencia constitucional. Más bien, estamos defendiendo los derechos democráticos de la clase trabajadora y los oprimidos: estamos defendiendo las organizaciones de la clase trabajadora, que el fascismo busca aplastar. Leon Trotsky explicó esta diferencia:

En el marco de la democracia burguesa y paralela a la lucha incesante contra ella, los elementos de la democracia proletaria se han formado a lo largo de muchas décadas: partidos políticos, prensa de os trabajadores, sindicatos, comités de fábrica, clubes, cooperativas, sociedades deportivas, etc. La misión del fascismo no es tanto completar la destrucción de la democracia burguesa, sino aplastar los primeros contornos de la democracia proletaria. En cuanto a nuestra misión, consiste en colocar esos elementos de democracia proletaria, ya creados, en la base del sistema soviético del estado obrero. Para este fin, es necesario romper la cáscara de la democracia burguesa y liberar de ella el núcleo de la democracia obrera. Ahí reside la esencia de la revolución proletaria. El fascismo amenaza el núcleo vital de la democracia de los trabajadores.

En otras palabras, nuestra lucha contra el fascismo tiene como objetivo movilizar a toda la clase trabajadora con el objetivo de derrocar al sistema capitalista, el sistema que origina el fascismo en primer lugar.

Al acercarse al final de su primer mandato, ¿Trump está realmente aplastando a las organizaciones de la clase trabajadora? La respuesta a esta pregunta se puede encontrar en el hecho de que Noam Chomsky, Mehdi Hasan y yo estamos felices de publicar nuestros nombres y rostros en Internet como opositores a Trump. La base de Trump ha sido responsable de una ola de ataques racistas. Sin embargo, esto no es todo lo que implica el fascismo. Estamos relativamente seguros de que ningún escuadrón paramilitar trumpista que trabaje mano a mano con la policía nos va a arrestar.

Pero supongamos, en aras de la discusión, que Trump estaba sentando las bases del fascismo. ¿Joe Biden y el Partido Demócrata representarían una defensa significativa? Biden, después de todo, era parte de la administración que procesó a Chelsea Manning, Edward Snowden y Julian Assange; esto es, procesaron una mayor cantidad de denunciantes que cualquier otra administración. Obama y Biden aún tienen el récord de la mayor cantidad de deportaciones, más que todas las administraciones estadounidenses anteriores combinadas.

Uno de los muchos puntos de acuerdo entre los partidos demócratas y republicanos de la clase dominante de Estados Unidos es su despiadada persecución a la oposición, lograda con medios "democráticos" y no fascistas.

Frente Único

Como dijo Chomsky, es cierto que en Alemania de 1930, los comunistas se negaron a unirse junto a los socialdemócratas en la lucha contra los nazis, ya que los consideraban "social fascistas". Estaban siguiendo las órdenes de Stalin, que había declarado que la socialdemocracia era el ala moderada del fascismo. Es igualmente cierto que los socialdemócratas se negaron a apoyar a los comunistas, llamando a estos últimos "fascistas rojos". Ambas partes tenían una política absolutamente criminal que impedía que el movimiento obrero cerrara filas contra un enemigo mortal. Esto permitió a los nazis imponer el tipo de derrota más devastadora: una derrota sin disparar un solo tiro.

Un frente único habría significado un acuerdo sobre medidas prácticas de autodefensa por parte de todas las organizaciones de la clase trabajadora, independientemente de su programa. Trotsky describió cómo habría sido una política de frente único:

El trabajador comunista debe decirle al trabajador socialdemócrata: “La política de nuestros partidos es irreconciliable; pero si los fascistas vienen esta noche para destruir el local de su organización, correré en su auxilio con las armas en la mano. ¿Me promete que si un peligro amenaza a mi organización correrá en mi ayuda? Esta es la quintaesencia de la política del período actual. Toda la propaganda debe estar en esta sintonía.

Un frente único antifascista no habría requerido que los comunistas perdonaran los innumerables crímenes de los líderes socialdemócratas. El SPD aplastó la revolución de 1918-19 y gobernó la república capitalista durante años, por lo que fue responsable del asesinato de miles de trabajadores. El frente unido era una propuesta de acción concreta y una oportunidad para que los trabajadores comunistas se ganasen a sus colegas que todavía tenían esperanzas en el reformismo.

Lo que propone Chomsky es radicalmente diferente. Si él piensa que la reelección de Trump significará fascismo y la extinción de la humanidad, ¿por qué no está llamando a protestas masivas, un nuevo partido para la lucha y una preparación para la insurrección? Enfrentados a tal peligro, ¿podríamos realmente quedarnos sentarnos durante seis meses y luego esperar que la catástrofe se pueda prevenir poniendo un trozo de papel en una caja?

La humanidad definitivamente enfrenta una catástrofe, pero las políticas de Biden son en lo fundamental similares a las de Trump cuando se trata de permitir que los capitalistas destruyan los cimientos de la vida humana.

La propuesta de Chomsky en realidad está mucho más cerca de lo que hicieron los socialdemócratas cuando se enfrentaron con el surgimiento del nazismo. Decidieron que su mejor opción era votar por el general prusiano Paul von Hindenburg. Este aristócrata de derecha, estaban seguros, nunca dejaría a un demagogo como Hitler en una posición de poder. Hindenburg fue elegido presidente del Reich alemán en 1932 con votos socialdemócratas y, con el fuerte aliento de los grandes capitalistas, procedió a nombrar a Hitler como canciller. El resto es historia.

Un programa de lucha

No detendremos el trumpismo tratando de apuntalar el sistema que lo generó. Trump es un producto del capitalismo en decadencia. Lo venceremos construyendo una alternativa política a este miserable sistema, una alternativa basada en el poder ilimitado de la clase trabajadora cuando se organiza de manera independiente. Intentar vincular a la clase trabajadora con un político capitalista como Biden es la mejor manera de preparar nuevos monstruos políticos.

Necesitamos la unidad más amplia posible para detener los ataques de Trump y su base. Esto significa movilizar el poder de las y los trabajadores junto con los inmigrantes, las personas LGBTQ +, los trabajadores de la salud y cualquier otra persona que sea atacada por la derecha. No importa si esas personas son fanáticas de Biden, sanderistas, anarco-liberales o cualquier otra cosa; la única condición para ser parte de la defensa de los derechos democráticos es la voluntad de luchar.

Pero la unidad no significa hacer campaña por un político capitalista como Biden. De hecho, la posición de Chomsky destruirá el tipo de unidad que necesitamos para la lucha, rechazando grandes grupos de personas que desprecian absolutamente a Biden, y por una buena razón.

Esa es la lección de principios de la década de 1930 en Alemania: la supuesta "defensa de la democracia liberal" solo terminará fortaleciendo a la derecha, y la única forma de defender los derechos democráticos radica en una lucha de las masas unidas contra los capitalistas y su estado.







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