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Red Internacional

FMI."¿No sabe u omite?": Del Caño cruzó a Alberto por una explicación engañosa sobre la deuda

El presidente dijo en la reunión con los gobernadores que no se puede utilizar la figura de "deuda odiosa", porque el préstamo con el FMI no lo tomó una dictadura. El dirigente de izquierda lo cruzó, explicando que el argumento es falso.

Miércoles 5 de enero | 21:43

Nicolás del Caño cruzó fuertemente este míercoles a Alberto Fernández después de que se hablara en la reunión con los gobernadores sobre la doctrina de "deuda odiosa", un concepto con el que la izquierda viene insistiendo desde el 2019 alrededor de la propuesta de no pagar la ilegítima e ilegal deuda con el FMI que dejó el macrismo.

Quien habló del tema no fue un trotskista ni nadie a quien se pueda considerar de izquierda, revolucionario ni mucho menos. Fue nada más y nada menos que el peronista Alberto Rodríguez Saá. Le planteó al presidente en la reunión que no estaba de acuerdo con pagar la estafa macrista.

El presidente le contestó por la negativa. "Es muy difícil considerar deuda odiosa a la deuda que ha tomado un gobierno elegido popularmente, y que además la contrajo inmediatamente después de haber ganado unas elecciones en 2017. Con lo cual, es muy difícil explicarle al mundo que eso es una deuda contraída por una dictadura".

Sin embargo, la doctrina de deuda odiosa no implica que se trate de préstamos tomados por una dictadura, y eso fue lo que le remarcó el diputado del Frente de Izquierda: "La doctrina de la deuda odiosa incluye el endeudamiento impulsado por gobiernos constitucionales. ¿El presidente Alberto Fernández no lo sabe o lo omite deliberadamente para justificar el pacto con el FMI para pagar la deuda fraudulenta del gobierno de Macri?", se preguntó en un tuit.

De hecho, la definición de deuda odiosa es aquella tomada por gobiernos o regímenes en contra de la voluntad popular y los intereses de la nación, en la que además los prestamistas involucrados conocían esa situación o no pueden demostrar que no podían saberlo.

En el caso argentino, hay evidencia de sobra. Desde el punto de vista de la voluntad popular, nada tiene que ver que el gobierno de Macri hubiera ganado elecciones, porque jamás había planteado en campaña electoral tomar una deuda con el FMI. De hecho, los funcionarios habían negado que estuvieran pensando en esa posibilidad. Pero no solo eso, la decisión de tomar la deuda no pasó por ninguna consulta popular. Ni siquiera se discutió en el Congreso. Por lo tanto, el Gobierno no tenía ningún aval de la población para la estafa que pusieron en práctica.

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Por otro lado, los propios funcionarios del FMI admitieron que le otorgaron el préstamo a Macri para favorecer su campaña electoral y lograr que obtuviera la reelección, y fue el mismo organismo el que admitió que el destino de esa deuda fue la fuga de capitales, algo que está prohibido en las mismísimas reglas del Fondo. Además hay que considerar el monto absurdo por el que otorgaron el crédito, algo que se sabía impagable desde el minuto cero. La profundización de la crisis y el empeoramiento enorme de las condiciones de vida de millones de personas al finalizar el mandato cambiemita es una clara prueba de que la deuda se tomó en contra de los intereses del pueblo, para favorecer a unos pocos millonario amigos del macrismo que se llevaron sus millones al exterior.

La pregunta de Del Caño es más retórica que dubitativa. El Gobierno de Alberto Fernández está encaminado en el programa de pagar una estafa que, como el propio ministro de economía dijo este miércoles, tendrá consecuencias durante por lo menos una década. Cuando estaban en campaña, decían que la deuda era ilegítima y que había que investigarla. Ahora mismo, Fernández se vanagloria de haber denunciado a Macri por la contracción de la deuda. Pero mientras tanto, paga religiosamente cada vencimiento. El último, por U$S 1.905 millones en diciembre.

Esto de confundir la doctrina de deuda odiosa con una deuda tomada por una dictadura, no es más que una maniobra discursiva para no asumir que se está yendo por un camino de ajuste que se va a profundizar en los próximos años si se termina de concretar el acuerdo que todo el Gobierno quiere cerrar.




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