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Red Internacional

Narcotráfico. "No me van a devolver a mi hermano, pero queremos justicia”

Es el grito desgarrador que la hermana de Jonathan, dice a los medios zonales, mientras realizan nuevamente un corte de calles para que se visibilice la injusticia. Es que al pibe del barrio Libertador fue alcanzado por una bala de las bandas narcos que circundan por el barrio. Crónica de una historia de Tres de Febrero, que no sale en TV y funcionarios municipales y provinciales, les dan la espalda, mientras otros, junto a las fuerzas de seguridad, son partícipes necesarios.

Jueves 14 de abril | Edición del día

Hijos, madre, hermanos, amigos y vecinos de Jonathan se movilizaron desde sus casas el pasado martes por la tarde y realizaron un corte en ruta 8 y Primero de Mayo en Loma Hermosa, partido de Tres de Febrero. Pidieron justicia por el joven, quien fue asesinado en la zona el domingo por la noche durante el enfrentamiento de dos bandas narcos. El pasado lunes realizaron un corte en las calles French y San Luís de esa localidad para pedir que se investigue y se haga justicia, pero ningún funcionario municipal ni provincial dio respuestas hasta el momento.

Vivian, la hermana de Jonathan (“Chancho”, como le llamaban cariñosamente quienes lo conocían) comentaba: “A mi hermano lo mataron de seis tiros. Llegó al hospital y no aguantó. ¿Cómo es posible que nuestra vida, por provenir de una villa, valga menos?”. Agregaba, mientras a su lado los hijos de la víctima lloraban con la foto de su padre en las manos, que “nadie se movió. Mi hermano murió el domingo y para este martes todavía no había respuestas. Nosotros no vamos a dejar que quede así. No me van a devolver a mi hermano, pero quiero justicia. Que los que lo mataron estén presos. Mañana en la mesa nos va a faltar uno”.

Pensaron que nosotros no íbamos a hacer nada. La policía quiere hacer pasar esto como un ajuste de cuentas, pero mi hermano no le debía nada a nadie. La zona vive liberada. ¿Por qué no hicieron lo que hicimos nosotros para que no se venda más droga ahí?” (en relación a la organización de los vecinos para tirar abajo el lugar donde se comercializaba la droga), expresó Vivian. Ella sostuvo: “Basta de narcos. No queremos que vuelvan al barrio. Mataron a dos personas ya, con mi hermano. Pensaron que se la iban a llevar de arriba pero no, acá estamos toda la familia para pedir justicia”.

Los vecinos ven que se da un problema porque la misma policía está metida en el narcotráfico, por lo cual, el pedido de mayores efectivos resultaría perjudicial. Lejos de enfrentar problemáticas que presentan los vecinos para ser resueltas, la policía persigue a los pibes, los amedrenta, sabe dónde se vende droga y participan de ello de manera directa o pidiendo coimas o liberando zonas. Ante esta problemática los vecinos se organizaron para que los narcos no vuelvan al barrio y para pedir justicia por “Chancho”.

El comportamiento de la policía en los barrios responde a las políticas de los gobiernos que son partícipes de los negociados en torno al narcotráfico y que por ello no hacen nada. Ante problemáticas de orden sanitario, responden desde lo punitivo y la ya mencionada persecución. Lejos de esto, cada vez hay más trabajos precarizados, hay cada vez más desempleo y un contexto hostil especialmente en las villas donde todo cuesta el doble.

Este no es un caso aislado. A cuadras de la casa de Jonathan, en febrero de este mismo año y tras los hechos ocurridos por la droga adulterada en Puerta 8, los vecinos denunciaron la participación de la policía en el narcotráfico, la criminalización de la pobreza, la persecución y arresto de jóvenes y trabajadores para lavarse la cara tanto ellos como los responsables políticos cómplices. Hasta hoy no ha habido una política de fondo para terminar con el narcotráfico ni para encarar desde lo sanitario las adicciones de los pibes, que al no tener recursos, no pueden asistir ni a granjas ni a rehabilitación como sí lo hacen las familias con mayores recursos. Mientras se apagan las cámaras en los grandes medios de comunicación, que se encargan de ensuciar a quienes viven en barrios pobres, y mientras las autoridades municipales y provinciales no aparecen, la dura realidad vivida en los barrios populares continúa.

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