Política

EDITORIAL

No hay compensación para el ajuste

La narrativa del oficialismo utiliza eufemismos para ocultar lo inocultable. El riesgo de que las discusiones sobre el árbol de medidas particulares tape el bosque del ajuste. Editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite los domingos de 21 a 23 h por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso

@RossoFer

Domingo 15 de noviembre de 2020 | 22:24

  •  En el debate público de estos días se corre un riesgo: discutir cuestiones o medidas aisladas, una de por aquí, otra de allá y que se diluya lo que acontece en todo el escenario. Es más, en el oficialismo puede ser una intención deliberada. Por eso no está demás repasar las medidas que se tomaron en el último tiempo, que se aceleraron en las últimas semanas y que tienen lugar en un contexto de deterioro social de grandes dimensiones.

  •  Luego de un mes de corrida financiera que comenzó más o menos a principios de septiembre y cuando el Gobierno unificó el mando empoderando al ministro de Economía, Martín Guzmán, encaró una serie de resoluciones claramente “pro-mercado”.
  •  Se iniciaron las negociaciones con el FMI en busca de un Programa de Facilidades Extendidas. El Gobierno repite que esto permitiría postergar pagos y lograr fondos frescos, pero omite u oculta que el organismo volverá a auditar las cuentas de país, las metas y las medidas concretas. Esos acuerdos siempre incluyeron el reclamo de reformas estructurales: jubilatorias, impositivas, laborales, de todo el Estado, quizá puedan hacer un menú, pero difícil que resignen todas. Me vino a la memoria una frase de Don Arturo Jauretche, nada menos, que decía: “Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero”.
  •  Para contener al dólar en el corto plazo, Economía emitió bonos en dólares para canjearlo por el que tenían en pesos los grandes fondos de inversión y permitirles salir de la bicicleta financiera en la que habían quedado atrapados. Además, presionó para subir la tasa de interés que paga el Banco Central. Todas medidas que aumentan el endeudamiento del Estado y favorecen a los especuladores.
  •  Horas antes de la llegada de la misión del Fondo y cuando se había enviado un proyecto de Presupuesto de ajuste, se vuelve a cambiar la fórmula el cálculo de haberes jubilatorios y de las pensiones para desengancharlas de la inflación ¿El objetivo?, lo dice explícitamente la propuesta oficial: ahorrar lo que consideran “gasto público”. Porque los beneficios a empresas, los intereses que se pagan a los especuladores o a los organismos internacionales se consideran “aportes a la sustentabilidad”, pero la actualización de jubilaciones de hambre, siempre son “excesivo” gasto público.
  •  Con el mismo objetivo de reducción fiscal, se anunció que no se pagará el Ingreso Familiar de Emergencia, la última cuota nada menos que en diciembre. La excusa es que era una ayuda extraordinaria mientras durara la cuarentena, cuando la realidad que es que todavía está en discusión en qué momento de la pandemia estamos (hay estabilización de contagios, pero en números altos), pero lo que es seguro es que quedó un tendal de personas con necesidad de ayuda. Quizá más que antes.
  •  El Ministerio de Trabajo homologó todas las paritarias por debajo de la inflación, algunas muy por debajo, en especial la de los empleados públicos.
  •  Finalmente, en estos días y con el último dato inflacionario muy alto (en octubre fue casi del 4 %) se inicia el deshielo del programa de los Precios Máximos y dicen que ampliarán los Precios Cuidados y se anunció aumentos de tarifas para el año que viene.
  •  Y un hecho que que no hay que olvidar: la sombra terrible de Guernica.
  •  En ese marco es que se reactivó el proyecto del “aporte solidario por única vez” que se cobraría a algunos millonarios, una medida cajoneada durante ocho meses, con algunos ítems muy cuestionables sobre el destino de los fondos y que se saca en paralelo con todo lo anterior. En el mismo sentido, el anuncio (aunque no se conoce el proyecto concreto) sorbe Interrupción Legal del Embarazo o la legalización del autocultivo de cannabis para uso medicinal. La cuestión a discernir no es cada medida en particular (que también pueden ser discutibles, obvio), sino cómo operan en el contexto.
  •  Porque, además, ¿cómo es el contexto? Para el último newsletter #DelOtroLado le pregunté al sociólogo y consultor Artemio López, alguien que apoya al oficialismo y este fue su diagnóstico: “Estamos con niveles de desempleo que superan el 15 %; tenemos 47 puntos de pobreza; estamos ante una desigualdad en la que el 10 % más rico recibe 25 veces más ingresos que el 10 % más pobre; la concentración es brutal: el 20 % que más recibe se apropia del 50 % del ingreso; los salarios están en una situación desesperante: en el periodo que incluirá desde octubre de 2019 a marzo de 2021 el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) terminará con una actualización del 28 % (porque es escalonada), en ese mismo lapso la canasta básica ampliada va a haber evolucionado un 60 %; el SMVM, jubilaciones y pensiones mínimas están por debajo no ya de la línea de pobreza, sino de indigencia (vida y sobrevida calórica); la ‘moda salarial’, es decir, el sueldo que más se repite en el sector privado formal es de 45 000 pesos, y la línea de pobreza está en 47 000 para un hogar pobre de cuatro personas. Las familias argentinas tienen posibilidad de consumo muy disminuida en un país en el que el 70 % de su crecimiento económico es explicado por el consumo doméstico”. Se puede agregar más: los últimos datos muestran que la actividad económica cayó el 11,6% con respecto a un año atrás; el año pasado caía 2,2 %; el anterior 2,5%. Si todo sale como está previsto, se va a sumar un 20% de derrumbe económico en tres años.
  •  Por último, veamos un indicador más “subjetivo”, pero importante: quienes se entusiasmaron con esta orientación. Uno de ellos fue el economista liberal Lucas Llach –vicepresidente del Banco Central bajo la administración Cambiemos–, que tuiteó: “Estoy en contra de criticar al Gobierno cuando realiza giros hacia la racionalidad, por más que estén contra su discurso. Celebro que se ajuste el impagable gasto previsional (aunque es mala la fórmula). Lo que no se puede pagar no se puede pagar, por más ganas que tengas”. Y detrás de Llach, otros economistas ortodoxos o empresarios (Paolo Rocca, Daniel Funes de Rioja) elogiaron el nuevo rumbo.
  •  Propuesta de acuerdo con monitoreo del FMI, festival de bonos para los especuladores, recorte a los futuros aumentos jubilatorios, fin del Ingreso Familiar de Emergencia, ajuste por inflación con paritarias a la baja y descongelamiento de precios y tarifas. “Sustentabilidad” con ganancias para pocos y nuevas pérdidas para las mayorías en un contexto hundimiento social. Este es el escenario tomado como un todo y en el que hay impedir que el árbol de algunas discusiones medidas particulares, impidan ver el bosque del ajuste.





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