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AGRONEGOCIOS

Niños y docentes de áreas agrícolas de Paraguay sufren efectos de los agrotóxicos

Un estudio reciente indica que más de 9.000 estudiantes y docentes de zonas rurales de Paraguay están expuestos a las fumigaciones con agrotóxicos y sus consecuencias. Siendo uno de los principales exportadores de soja del mundo, el agronegocio de Paraguay realiza un fuerte lobby para la utilización se sustancias tóxicas sin respetar ningún tipo de norma.

Viernes 20 de noviembre | 17:14

Cerca de 9.000 niños y poco más de mil docentes padecen a diario el impacto de las fumigaciones a escala en las principales regiones agrícolas de Paraguay, uno de los principales países exportadores mundiales de soja, alertó este viernes un estudio elaborado por la organización BASE Investigaciones Sociales (BASE-IS).

El documento "Escuelas rurales fumigadas en Paraguay", de BASE-IS, advierte además de violaciones de leyes medioambientales, dado que muchas explotaciones agrícolas rebasan la franja de protección.

"Encontramos situaciones realmente graves. Según la ley, tiene que existir una distancia (de un perímetro poblacional) de 100 metros para fumigaciones terrestres y 200 metros para las aéreas". Sin embargo, esto no se cumple", dijo a Efe la investigadora de BASE-IS Marielle Palau.

“Nadie hace nada, las autoridades, en su mayoría salen a favor de los sojeros” relata Hilda Báez, pobladora de la comunidad Mariscal López 2da Línea, Departamento de Caaguzú, sobre la situación que atraviesan la Escuela y el Colegio Virgen de Loreto, las únicas instituciones de enseñanza de la zona que se encuentran rodeadas de cultivos de soja transgénica que son fumigadas cada 15 días con potentes agrotóxicos. La historia de la Escuela Virgen de Loreto forma parte del libro “Escuelas Rurales Fumigadas en Paraguay” que fue presentado este viernes.

El informe es el resultado de tareas de campo en 99 centros de los departamentos de Alto Paraná (este) e Itapúa (sur), ejes de las áreas mecanizadas de soja, y San Pedro, donde en la pasada década se extendieron los cultivos de ese grano y otras materias primas.

"Son 8.628 niños matriculados en 2019 y 1.168 docentes, por lo que hay 9.000 personas que están en riesgo por esta fumigación, que se hace a distancia no permitida, violando incluso las condiciones climáticas y los horarios" establecidos, indicó Palau, que realizó el estudio junto a sus colegas Regina Kretschmer y Abel Areco.

Para BASE-IS, este modelo de agronegocio vulnera los derechos de los estudiantes rurales, así como de los docentes y el personal administrativo de los centros educativos de esas zonas.

Palau destacó que lo que ocurre es consecuencia de ese modelo de desarrollo del país, en el que, según datos oficiales, el 94 % de las tierras cultivables son explotadas por agricultura extensivas, gran parte de ellas con plantaciones de soja por parte de empresarios brasileños o menonitas.

"En las entrevistas nos dijeron que (en las haciendas) fumigan todo el tiempo y lo que pasa es que un empresario lo hace hoy, otro mañana y otro pasado mañana. Entonces, para la gente, la fumigación es todo el año", acotó al citar entre sus efectos el dolor de cabeza, problemas cutáneos, malestar general o intoxicación gástrica.

La investigadora aseveró que otros estudios más avanzados por la Defensoría Pública de Argentina, país vecino donde también tiene un peso importante la producción de soja, advierten de daños severos en el sistema cognitivo de los niños "que tienen mayor capacidad de absorción".

"Identificamos cómo afecta a los niños cuando se fumiga en horario de clase, cuando se trasladan pasando por lugares donde están siendo fumigados y llegan a las escuelas con síntomas de intoxicación", destacó Palau al hacer hincapié en que se trata de una problemática que "no está siendo visibilizada en el país".

Por su parte, Areco subrayó durante la presentación del estudio, a través de una emisora de radio asuncena, que el problema nunca se pudo llevar adelante debido a la debilidad de las instituciones que deberían velar por la protección de la infancia y las leyes del país y porque los afectados que denuncian estos hechos terminan con causas fiscales.

Paraguay es quinto productor mundial de soja, pero este modelo de agronegocio del país trae aparejado el uso de químicos con secuelas para la población y el medio ambiente ante el sostenido aumento de las zonas de cultivo.

Su extensión se expandió en 2019 por zonas deforestadas y no solo por las tierras campesinas o indígenas como ocurría hace años, según las conclusiones del informe "Con la Soja al Cuello presentado" por la organización independiente BASE IS en diciembre pasado

La Cámara de Exportadores y Comercializadores de Oleaginosas (Capeco) de Paraguay, con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), coloca a Paraguay en el sexto puesto mundial de productores de soja, con 10,25 millones de toneladas. El fuerte peso del sector agroindustrial, que ha avanza permanentemente desplazando las fronteras agrícolas para ampliar su negocio, no solo en Paraguay sino en varios de los países de la región como Argentina y Brasil, cuenta con la anuncia de autoridades y Gobierno. Su poder de lobby le permite tener desde bancadas propias en los parlamentos (como en el caso de Brasil) hasta fomentar leyes para obtener ventajas y evitar cumplir con las reglamentaciones para el uso de agrotóxicos.







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