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Red Internacional

El 3 de junio se cumplen siete años de aquella masiva concentración en la plaza del Congreso que se replicó en todas las plazas del país, donde la bronca por los femicidios impunes se transformó en un reclamo para prevenir la violencia contra las mujeres y atender a sus víctimas. El grito unánime fue "¡Ni una menos!"

Andrea D'Atri@andreadatri

Jueves 2 de junio | 08:21

Aquel movimiento surgido espontáneamente en todos los barrios, en las fábricas y empresas, en las escuelas y universidades, que se propagó durante varias semanas previas en redes sociales, en medios de comunicación y en el boca a boca, planteaba que el Estado es responsable. Que además de un hombre violento, con nombre y apellido, hay una corporación judicial que siempre sospecha de la víctima; una policía asesina que cuando no empuña el arma como femicida, reprime a mansalva a las familias y vecinos que reclaman justicia para las víctimas de violencia; y gobiernos que votan leyes contra la violencia pero después no les adjudican presupuesto para que se tomen las medidas pertinentes.

Por eso, este 3 de junio, volvemos a salir a las calles como lo hicimos en 2015 bajo el gobierno de Cristina Kirchner y luego, con el gobierno de Macri. Porque el gobierno de Alberto Fernández también es responsable de que nada haya cambiado y sigamos enterrando a nuestras compañeras, amigas, hijas, hermanas por crímenes que podrían haberse evitado si existiera una política de atención a las víctimas de violencia, cuyas denuncias nunca son oídas hasta que ya es demasiado tarde. Un gobierno que se adorna con ministerios y secretarías de género, que hacen promesas mientras observan impávidos las estadísticas de femicidios y destinan centenares de millones a los pagos de una deuda ilegítima con el FMI.

Las mujeres que deben enfrentar situaciones de violencia, encima, lo hacen en peores condiciones. Las que se ven obligadas a abandonar su hogar y buscan un terreno donde construir una vivienda precaria, son desalojadas violentamente mediante operativos represivos ordenados por Kicillof o Larreta. Con la inflación, se licuó el poder adquisitivo de los salarios hundiendo en la pobreza a las familias trabajadoras. Para peor, la mayoría de las mujeres trabajan en condiciones irregulares, de precarización extrema y hacen malabares en dos o tres ocupaciones, para darle de comer a sus hijas e hijos, cuidando ancianos, limpiando casas ajenas o vendiendo tortas, empanadas y sandwiches en el barrio. Las que están desocupadas, se siguen movilizando para reclamar porque los planes sociales no alcanzan y las cifras rozan los límites de la indigencia.

Por eso, este 3 de junio, en nuestra lucha por Ni Una Menos, decimos claramente que la deuda es con nosotras, no con el FMI. Que el Ministerio de Mujeres solo ha sido funcional a intentar sacar al poderoso movimiento de mujeres de las calles, donde conquistamos nuestro derecho al aborto, para que mientras tanto pase el acuerdo del gobierno y la derecha con el FMI, encabezado por el ministro Martín Guzmán y cuyas consecuencias ya recaen sobre la espalda de las mujeres trabajadores del pueblo pobre.

Cuando los ultraderechistas como Milei proponen eliminar el Ministerio de Mujeres, sabemos que en realidad lo que quieren decir, aunque no pueden hacerlo, es que quieren ir contra todos los derechos que no nos regaló ningún ministerio de ningún gobierno, sino que hemos ganado con nuestra lucha, organización y movilización. Ni Una Menos también es "Ni un paso atrás" con las leyes de matrimonio igualitario, de identidad de género y de aborto legal, seguro y gratuito.

Por eso, este 3 de junio volvemos a marcarnos el objetivo de luchar por la separación de la Iglesia del Estado. Porque queremos educación sexual integral, laica y científica en todos los niveles de la enseñanza y porque no queremos seguir manteniendo a esa casta parasitaria que cobra salarios inconmensurables del Estado y otras prebendas, que tiene propiedades ociosas y reciben subsidios para sus colegios y universidades privadas. Esos que nadie votó y se creen con derecho a opinar sobre la legislación que rige nuestras vidas, son los que hicieron un poderoso lobby reaccionario para garantizar que sigan muriendo mujeres pobres en abortos clandestinos.

Las organizaciones que se referencian en el Frente de Todos también se movilizarán este 3 de junio. Con más o menos críticas al ministro de Economía o a la gestión presidencial, la realidad es que nadie saca los pies del plato de un gobierno que entrega la soberanía nacional al capital extranjero, consolida altos niveles de pobreza y precarización de la vida y destruye el ambiente con su modelo extractivista energético, minero o sojero.

Por eso, las organizaciones de izquierda reunidas en asamblea, como ya lo hicimos el 8 de marzo, convocamos a movilizarnos con independencia del gobierno y los partidos de la derecha. No hay Ni Una Menos si el movimiento de mujeres subordina sus objetivos de lucha a los gobiernos y las fracciones políticas responsables de mantener esta situación de pobreza, precariedad y violencia contra las mujeres.

La agrupación feminista socialista Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda, te invitamos a manifestar este viernes 3 de junio, desde las 16:30 horas en la plaza del Congreso. Tenemos que hacer que el grito de Ni Una Menos que, en 2015, recorrió el mundo y se convirtió en un ejemplo de lucha a nivel internacional se oiga bien fuerte, nuevamente. Porque vivas nos queremos.




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