Sociedad

Neuquén vuelve al aislamiento sin medidas de emergencia para enfrentar la pandemia

Tal como lo había anunciado el viernes el presidente Alberto Fernández, el gobernador Omar Gutierrez firmó el a última hora el decreto por el cual siete localidades de Neuquén regresan a la fase de aislamiento. Límites a la circulación y las actividades pero ninguna medida para garantizar condiciones mínimas de vida y salubridad para las grandes mayorías.

Julieta Katcoff

Secretaría de las Mujeres Hospital Castro Rendón

Martes 13 de octubre | 12:18

Este lunes a última hora, el gobernador Omar Gutiérrez firmó el Decreto 1186/20 por el cual adhiere al Decreto N.º 792/20 del Poder Ejecutivo Nacional. Tal como lo había anunciado el presidente Alberto Fernández el viernes, se oficializó el establecimiento del aislamiento social, preventivo y obligatorio para los aglomerados de Neuquén, Centenario, Plottier, Senillosa, Plaza Huincul, Cutral Co y Zapala. La medida regirá desde el 12 hasta el 26 de octubre. Además, el decreto delega en el Jefe de Gabinete “las facultades de dictar normas reglamentarias para limitar la circulación y las actividades.

El colapso del sistema sanitario neuquino ya llegó

Desde mediados de septiembre, Neuquén comenzó a registrar más de 300 casos diarios y en la última semana ese número rondó entre 450 y 500 contagios por día.

Pese a que las cifras vertidas en la conferencia con el presidente sobre la ocupación de camas de terapia intensiva fue de un 78 por ciento, desde hace semanas las mismas autoridades provinciales del Ministerio de Salud, jefatura de gabinete y direcciones de hospitales reconocen que la ocupación es total. Las historias de familias que esperan por horas para acceder a una cama con asistencia mecánica respiratoria se repiten.

La circulación comunitaria del virus se decretó en siete localidades y la tasa de duplicación de casos, es decir la velocidad en la que se reproducen, a nivel provincial es de 17,2 días.

“Estoy seguro de que vamos rumbo a una situación mucho más difícil de la que tenemos ahora, porque esto es matemático, es exponencial“, aseguró Facundo Cornejo, jefe de la guardia provincial de Epidemiología. Y explicó: “En la medida en que a nosotros nos están ingresando 300, 400, 500 casos nuevos eso significa dentro de 15 días un montón de gente que necesita internación. Los pacientes que tenemos internados corresponden a cuando teníamos 100 o 200 casos y ya estamos sin lugar".

Los pacientes que tenemos internados corresponden a cuando teníamos 100 o 200 casos y ya estamos sin lugar.

Durante la semana representantes de distintas instituciones relacionadas con la salud como el Colegio Médico o el Centro Universitario de Estudios en Salud, Economía y Bienestar de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional del Comahue, sugirieron mediante comunicados la urgente reducción drástica de la circulación de personas en la región como mínimo por dos semanas.

Pero Gutiérrez, presionado por las cámaras empresariales negó la situación lo más que pudo diciendo que la provincia tiene espalda en materia sanitaria para seguir abriendo actividades. Pero el colapso estalló y se vio obligado a retroceder de fase.

¿Volver a la fase de aislamiento es suficiente para enfrentar la pandemia?

Hacer frente a la emergencia sanitaria, laboral y social que estamos atravesando no es un problema de responsabilidad individual como se viene sosteniendo en el discurso del Gobierno con el aval de algunas conducciones sindicales.

Quedarse en casa, parece ser la única propuesta del Gobierno. En medio de esta pandemia nada puede depender solamente de actitudes individuales. Hay miles de familias que no tienen siquiera un techo donde “quedarse”, o viven en condiciones de hacinamiento.

Sin garantizar condiciones mínimas de vida y salubridad para las grandes mayorías, el regreso a la fase de aislamiento implica la profundización de la desigualdad

Hay medidas urgentes y de fondo que el Estado no tomó desde el inicio de la pandemia. No puede caer el peso del retroceso de fase sobre las condiciones de vida de los trabajadores informales, de los sectores más vulnerables y de la población sin vivienda. Sin tocar los intereses de las cámaras de empresarios, de los dueños de las clínicas y laboratorios privados, sin garantizar condiciones mínimas de vida y salubridad para las grandes mayorías, el regreso a la fase de aislamiento implica la profundización de la desigualdad.

Lo primero, garantizar el acceso igualitario y de calidad a la población

El colapso del sistema sanitario es una de las mayores preocupaciones de la comunidad. Es urgente centralizar el sistema de salud bajo la órbita estatal pero administrado por los trabajadores y trabajadoras de la salud y los usuarios. Somos quienes a costa de nuestra salud venimos sosteniendo los hospitales. Somos quienes verdaderamente vamos a garantizar que se pongan todos los recursos a disposición para garantizar el derecho a una atención de calidad a toda la población, y que ninguna persona se quede sin poder acceder a una cama o un respirador.

El Estado no tendría que pagar al sector privado cuando éste le otorgue una cama y los laboratorios privados estarían a disposición de llevar adelante investigaciones sobre testeos, tratamientos y vacunas.

Es urgente centralizar el sistema de salud bajo la órbita estatal pero administrado por los trabajadores y trabajadoras de la salud y los usuarios

La centralización también podría dar respuesta a los problemas de infraestructura, de falta de insumos y de profesionales mal pagados, diferencia visible entre los aparatos y habitaciones de lujo que hay en los centros privados por un lado, y las pésimas condiciones edilicias en que se encuentran hospitales y centros de salud de la provincia.

Cuidar la salud de la primera línea

El colapso sanitario profundizó la vulnerabilidad de los llamados trabajadores de la primera línea de atención en esta pandemia.
Según el gobierno provincial, actualmente hay 556 personas con coronavirus que se desempeñan en el sector sanitario y el mayor número de positivos se concentró en las últimas cinco semanas.

Resulta imprescindible la realización de tests de COVID-19 de forma obligatoria, preventiva, periódica y gratuita a todo el personal de hospitales, centros de salud y clínicas tanto del ámbito público como privado cada 14 días. .

Pero además del riesgo al contagio, se suma el agotamiento y el estrés de encontrarse en tensión permanente por la imposibilidad de dar una respuesta acorde a las necesidades de salud de la población.

Las vidas trabajadoras importan por eso fue necesario conformar comisiones de Seguridad e Higiene de los trabajadores de salud, que hoy ante el colapso del sistema sanitario tienen que replicarse en cada lugar de trabajo. Que sean los y las trabajadores las que se organicen por su derecho a no enfermarse, que coordinen esta lucha en defensa propia.

Medidas especiales de protección para las familias más vulnerables

¿Cómo podrían acatar la vuelta a la fase uno quienes son trabajadores informales y precarios que salen a ganarse todos los días el peso para subsistir y sostener a sus familias?

La prohibición de los despidos fue papel mojado. La desocupación en Neuquén superó la media nacional y llegó al 13,5 %. La tasa de desempleo informada por el INDEC para el aglomerado Neuquén - Plottier se duplicó entre el primer y el segundo trimestre del año. En un año se perdieron 35.000 empleos.

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Desde abril, 104.000 son las familias que dependen del Ingreso Familiar de Emergencia de 10 mil pesos, que además de insuficiente, ahora amenazan con cortar.

Para que realmente las familias trabajadoras puedan priorizar su salud, y quedarse en casa, es urgente un salario de cuarentena de 30.000 pesos para todas y todos aquellos que verán afectados sus ingresos con este retroceso de fase.

Ante la nueva fase de aislamiento Acipan ya salió a amenazar con cierres, despidos y suspensiones. El Gobierno tiene que responder al chantaje de las cámaras empresariales con la prohibición de despidos y suspensiones. La subsecretaría de Trabajo tiene que dejar de hibernar y obligar a las empresas a reincorporar a los trabajadores y trabajadoras despedidos a su puesto.

Junto con esto, el Gobierno tiene que garantizar apoyo para que las familias más vulnerables puedan cumplir con el aislamiento. Debe proveer raciones diarias de alimentos, elementos de limpieza y de protección personal.

Por otro lado, ¿Cómo podría pensarse el eslogan de Quédate en casa para todas aquellas familias que no tienen un techo para vivir ni acceso a los servicios esenciales?

Así lo demuestran las cientos de familias que en Centenario se encuentran peleando por viviendas y a las que los gobiernos provincial del MPN y municipal del Frente de Todos solo responden con intentos de desalojo.. Es obligación del Estado garantizar el acceso a una vivienda así como el acceso al agua potable, la luz y la red de gas natural.

Debe primar la defensa de la salud en medio del colapso sanitario por encima de la propiedad de la tierra. En vez de destinar recursos para ello, las autoridades junto a la Justicia, desplegó un gran operativo policial para desalojar a las familias sin techo.

Con la excusa de garantizar el cumplimiento de las normativas de aislamiento y
distanciamiento social, los gobiernos les dieron papel primordial a las fuerzas de seguridad, controles, multas y sanciones.

La vuelta a la fase de aislamiento, lejos de las medidas de fondo necesarias, sería nuevamente complementada con el fortalecimiento de medidas punitivas, y el fortalecimiento de la policía y todas las fuerzas represivas que cumplen un rol social decriminalización de los sectores más empobrecidos y represión de la clase trabajadora y la juventud.







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