Internacional

DISOLUCIÓN DEL PARLAMENTO ISRAELÍ

Netanyahu no pudo formar Gobierno e Israel tendrá nuevas elecciones

Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí en funciones, no pudo formar Gobierno antes del fin del plazo legal, que expiraba a la medianoche del miércoles. El Parlamento votó su disolución, por lo que Israel deberá volver a las urnas.

Jueves 30 de mayo | 01:00

Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí en funciones, no pudo formar Gobierno antes del fin del plazo legal, que expiraba a la medianoche del miércoles.

Sin embargo, el líder del conservador Likud consiguió la disolución del Parlamento, y de esa manera evitó que la tarea sea encargada por el presidente Reuvén Rivlin a otro líder partidario, en particular a su acérrimo contrincante en las pasadas elecciones, el general Benny Gantz.

Con la disolución de la Knéset (Parlamento), Israel deberá volver a las urnas y repetir las elecciones legislativas el próximo 17 de septiembre. Los últimos comicios generales en Israel se realizaron hace apenas 50 días.

"Hice todo lo que pude para impedir estas elecciones innecesarias", afirmó Netanyahu tras la votación, con 74 votos a favor y 45 en contra de los 120 de la Cámara (con uno ausente).

La coalición que intentaba armar el Likud es una colección de partidos racistas, fascistas, ultra ortodoxos, neoliberales, etc., muchos de los cuales son desprendimientos aún más radicales, como el llamado Poder Judío que hace apología abierta de la violencia contra los árabes y plantea la expulsión de los palestinos. O el partido de Avigdor Liberman, el ex ministro de defensa de Netanyahu y vocero de los colonos.

La manzana de la discordia entre la fragmentada derecha israelí es la ley de reclutamiento al servicio militar obligatorio impulsada por Liberman, en la que se elimina la exención para decenas de miles de jóvenes ultraortodoxos. La misma cuestión fue la que desencadenó el adelanto de las últimas elecciones.

Netanyahu denunció la falta de voluntad del líder del partido Israel Nuestra Casa. "Lieberman nunca quiso llegar a un acuerdo, sino que quería derrumbar el Gobierno", acusó el mandatario, quien agregó que es nuevamente culpa del Lieberman que el país se dirija a elecciones.

El extitular de Defensa, por su parte, responsabilizó al Likud y a los ultraortodoxos de la situación. "(El Likud) ha fallado en su tarea de formar una coalición. Ellos y los ultraortodoxos son los responsables de que haya nuevas elecciones". Además, atacó directamente a Netanyahu y lo acusó de haberse "rendido completamente a los pies de los ultraortodoxos".

Esta situación es inédita. Por primera vez, desde la creación del Estado, Israel deberá organizar una nueva jornada electoral, que tendrá además un altísimo costo por fuera de las partidas presupuestarias planificadas. Según estimaciones, al menos unos 130 millones de dólares, sin contar los 550 millones de dólares que se calculan por la jornada festiva, es decir, el día no laborable.

Esta nueva situación posiblemente tenga efectos colaterales.

Por un lado, hay que ver cómo afecta el desarrollo del supuesto "plan de paz" que Donald Trump está urdiendo con Netanyahu para el conflicto con los palestinos, y para lo cual envió a Israel a su yerno Jared Kushner y Jason Greenblatt. Las conversaciones deberán realizarse en un marco político inestable que hasta dentro al menos cuatro meses no formará gobierno.

Por otro lado, podrá afectar la situación judicial de Netanyahu, que se encuentra acusado de fraude, soborno y abuso de confianza en tres casos distintos por la Fiscalía General. Para algunos analistas, la inmunidad de Netanyahu era parte de las negociaciones en la formación de la coalición de gobierno. En este momento no parece probable que Netanyahu logre la promulgación una ley de inmunidad antes de la vista prevista para principios de octubre.

Los partidos ya piensan en la próxima convocatoria y se empieza a hablar de posibles alianzas y escisiones de cara a septiembre, que dará una nueva oportunidad para partidos como Hogar Judío y Zehut, que no habían superado el mínimo necesario para acceder al parlamento y, de lograrlo, podrían facilitar la formación de una coalición de derechas más afín a Netanyahu.







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