Política México

ANÁLISIS

Narco-cúpula castrense, espionaje yanqui y repercusiones de la captura de Cienfuegos

La obsequiosa captura estadounidense de un general mexicano en Estados Unidos pone en cuestión no sólo la supuesta honorabilidad del ejército nacional y su ocupación en tareas de seguridad pública, sino también muestra la vigilancia que la Casa Blanca y el Pentágono (DEA de por medio) tienen sobre las instituciones mexicanas.

Jueves 22 de octubre | Edición del día

El que la captura en los Estados Unidos en el 2019 de Genaro García Luna por delitos ligados al tráfico de drogas -de quien fue secretario de Seguridad Pública en el gobierno del panista Felipe Calderón- haya sido producto no de una investigación de los pasados gobiernos del PRI y el PAN, ni del Morena, sino del seguimiento del gobierno de Estados Unidos, habla de la impunidad con que muchos políticos y jefes policiacos actúan en el país.

Pero la reciente captura en Los Ángeles, California, del general Salvador Cienfuegos, acusado de drogas y lavado de dinero -quien se desempeñó como secretario de la Defensa Nacional en el gobierno del ex presidente Enrique Peña Nieto- mostró además que la DEA y las “agencias de inteligencia” del “vecino” del norte tienen montado un gran aparato de espionaje sobre el país.

Que los militares, además de hacer un uso brutal de su fuerza sobre la población en un supuesto combate al narco, fueron cooptados por esos carteles, era un secreto a voces que echaba por tierra la “necesaria” utilización de las “incorruptibles” Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública. Era evidente la protección de varios mandos militares a grupos del narco en el país.

La impunidad que los militares brindaron a estos grupos le dio mayor poder para controlar distintos territorios del país; así, inciden en la elección de gobiernos municipales, estatales y las autoridades responsables de la seguridad en los estados.

Sin embargo, más allá de detención o destitución de los militares por parte de las autoridades mexicanas, la imagen del Ejército y la Marina no ha sido cuestionada realmente ni por los gobernantes, ni por la clase dominante. Estas instituciones, que tienen el monopolio de las armas al servicio del Estado, han garantizado tanto las inversiones extranjeras y nacionales en el país, como el control político de la vida nacional.

Las repercusiones políticas

Todavía no se puede medir el alcance que tenga la detención del general ex secretario de la Defensa Nacional, pero la sola acusación y procesamiento de este alto jefe militar en los Estados Unidos es un duro golpe a la imagen del Ejército que se torna en asunto de Estado. Y señala a México como un Estado ultra debilitado, de cuya imagen deteriorada tratarán de sacar ventaja los países imperialistas con los cuales México mantiene relaciones.

Desde ya que Estados Unidos está ahora en mejores condiciones de ofrecer “asesoría” al Estado mexicano en materia “inteligencia” y armamento, lo que se asemejaría a un “Caballo de Troya” que “ayude” a reorganizar sus fuerzas armadas.

En el plano de la política nacional, es un duro golpe más al ya desprestigiado ex presidente Enrique Peña Nieto, jefe inmediato y amigo personal de militar encarcelado. Esta detención es significativa porque es un golpe más a “todos los hombres del presidente”.

Por lo tanto, este misil lanzado contra el militar peñista tiende a derrumbar las debilitadas murallas del PRI y sus aspiraciones de recomponerse en el 2021, ya sea a través de alianzas electorales o de un acercamiento mayor al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En este contexto, la consulta popular para enjuiciar a Peña Nieto sería como pasear al rey Luis XVl ante la muchedumbre frente a la guillotina.

Habría que preguntarse cuántos hoy desde el PRI defenderán a Peña Nieto y al general Cienfuegos, o buscarán distanciarse de los mismos, ante una ampliación de las investigaciones en torno a la relación de militares y políticos con el narco.

AMLO y la reconfiguración de fuerzas en el Ejército

Con la designación del general Luis Crescencio Sandoval al frente de la Sedena, López Obrador le restó influencia al sector encabezado por Salvador Cienfuegos, fortaleciendo así al sector más cercano al general Sandoval. Esto como parte de una reorganización de la cadena de los mandos del ejército tendiente a fortalecer así a un sector más leal al nuevo gobierno, otorgándole participación en la construcción de infraestructura -es decir, salarios y negocios para la élite militar- con lo cual se aseguró el apoyo político de esta institución castrense.

Ahora López Obrador, que nunca hubiera propuesto una consulta para enjuiciar a los generales coludidos con el narco, puede aislar a los militares más relacionados con el general Cienfuegos y los ex presidentes Calderón y Peña Nieto, fortaleciendo así al general Crescencio Sandoval, y al mismo tiempo fortalecer la relación del gobierno con el ejército, es decir el ejército de la 4T al cual ya está beneficiando con jugosos contratos de obra pública. Este es el “ejército del pueblo” que AMLO busca fortalecer como institución.







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