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Museos de Venecia: “Estamos llevando adelante una gran batalla contra la precariedad laboral”

Entrevistamos a Donatella Ascoli, militante del PCL de Venecia, delegada de la CGIL, en lucha en los Museos Venecianos contra la precariedad laboral y la Job Act del gobierno Renzi.

Miércoles 7 de septiembre de 2016 | Edición del día

Donatella es delegada sindical de la CGIL (Confederación General Italiana de los Trabajadores), en particular forma parte de la categoría de servicios del comercio del turismo. En la CGIL hay delegados provinciales de categoría y delegados regionales de la confederación. Y ella forma parte junto del "Sindicato es otra cosa - Oposición CGL", una tendencia clasista dentro de la CGIL.

El gobierno de Renzi viene buscando imponer una ley laboral llamada Job Act, de contenido similar a la reforma laboral de Hollande en Francia o las reformas laborales en el Estado español.

Izquierda Diario: La lucha actual en los Museos de Venecia, ¿cuándo empezó y por qué?

Donatella Ascoli: La lucha que estamos sosteniendo los trabajadores y trabajadoras de los Museos Cívicos Venecianos, estamos hablando de 450 trabajadores y trabajadoras, ha sido iniciada casi hace un año. Nosotros somos trabajadoras y trabajadores de contratas. No somos directamente dependientes de la Fundación de Museos Cívicos, pero trabajamos para empresas o cooperativas que prestan servicios a estos museos, como cafeterías, librerías, servicios museísticos como venta de entradas u otros. Yo personalmente soy bibliotecaria.

¿Por qué estamos en lucha?, porque en la próxima primavera concluye nuestro contrato, y por lo tanto estamos reivindicando justas garantías a la Fundación de los Museos Cívicos y al ayuntamiento de Venecia. El ayuntamiento es el primer integrante de la Fundación de los museos.

¿Cuáles son nuestras reivindicaciones? Estamos pidiendo que esté garantizado para todos los trabajadores y trabajadoras el puesto de trabajo, con las mismas condiciones económicas y contractuales, que no se reduzca la jornada ni se modifiquen nuestros contratos. Algo importante es que estamos chocando y luchando contra el Job Act: la reforma del trabajo que el gobierno Renzi ha implementado el último año. Esta es una reforma de trabajo muy similar a aquella que ha sido lanzada en Francia por el gobierno. Nosotros pedimos por tanto que no sea aplicada y que sean mantenidos los derechos de nuestros antiguos contratos.

Así estamos llevando adelante una gran batalla contra la precariedad en el mundo laboral. Pedimos que no sean aplicados aquellos contratos "a llamada" que son aquellos consentidos por la nueva ley del mercado del trabajo y por ejemplo que no exista el trabajo voluntario en museos y otras instituciones, que parece es el futuro. Nos oponemos a todas estas formas de trabajo voluntario y de trabajo precario. El trabajo ‘voluntario’ es el trabajo no pagado. Hay museos enteros que se sostienen y son abiertos con el trabajo voluntario, sobretodo las exposiciones temporales.

¿Cuál fue la respuesta de la dirección de los museos y del gobierno?

La primera reacción ha sido durísima. Una absoluta hostilidad por parte del ayuntamiento y de la Fundación de los Museos Cívicos. Las primeras tres huelgas que realizamos, aunque tuvieron gran éxito, todavía no han conseguido doblegar a las contrapartes (Fundación y ayuntamiento). Entonces no solo hay total hostilidad, sino que además por su parte hubo una respuesta bastante violenta: muchos trabajadores han sido objeto de intimidación, muchísimos han sido enviados de vacaciones forzadas porque habían hecho huelga. Y durante la huelga la empresa ha llamado a personal de otros sitios, osea han recurrido al esquirolaje. Han llamado gente de la Biennale, y de otros sitios de trabajo.

Todo para derrotar nuestras movilizaciones. Pero no lo han conseguido, y nosotros, cosa muy importante, hemos intentado unificar nuestro conflicto con otros trabajadores. Primero con los trabajadores del Ayuntamiento de Venecia, de hecho estos trabajadores están en un momento de movilización contra el Ayuntamiento y con ellos el 31 de agosto hicimos una concentración al inicio de la muestra internacional del cine de Venecia.

¿Por qué para nosotros es importante unificar las luchas? Porque pensamos que todas las luchas si permanecen aisladas están destinadas a la derrota. Y por el otro lado porque ésta es una batalla que nuestra área sindical del "Il sindacato è un’altra cosa" incluye como punto prioritario en su programa.

¿Cómo ha sido reflejado el conflicto en la prensa local y nacional?

Por parte de la prensa hay seguramente censura. Algunas cuestiones no son mostradas de la manera debida. Por ejemplo, nosotros como delegados sindicales habíamos hecho algunas denuncias precisas que luego no aparecieron en la prensa. Pero el punto prioritario es que la burocracia sindical no ha querido aparecer con fuerza en la prensa. Hay que decir y subrayar que nuestra lucha es conducida especialmente por parte del área de oposición dentro de la CGIL. Mientras que por parte de la burocracia hemos sufrido una fuerte acción de obstrucción, un verdadero bloqueo a las luchas que nosotros estamos organizando.

El elemento fundamental de la lucha en la que como partido y como área sindical intervenimos fuertemente, es intentar favorecer la autoorganización de los trabajadores. De hecho uno de nuestros principales objetivos, que conseguimos, fue construir un comité de lucha, nacido dentro de los museos, que intenta ampliarse y conectarse a otras luchas presentes en el territorio y que pueda decidir los instrumentos concretos para continuar con la lucha. Para esto y para sostener económicamente nuestra lucha habíamos abierto una caja de resistencia.

Y los trabajadores ¿son de distintos museos de la ciudad?

Estamos divididos en 10 museos en el territorio de la ciudad.

Dijiste que os conectasteis con luchas locales en Vencia o en la región, ¿están también en contacto con otras luchas u otros trabajadores de museos en Italia?

Esta es otra gran dificultad. Nosotros estamos tratando de conectarnos con las luchas de otros trabajadores y trabajadoras empezando por los trabajadores de la cultura. La clave es que también es una lucha contra las burocracias sindicales, porque son las burocracias sindicales las que nos mantienen separados, las que dificultan las propias coordinaciones organizadas por los delegados sindicales si no están bajo el control de la propia burocracia sindical. Pero lo estamos haciendo. Lo estamos haciendo en oposición, en nuestro caso, a la propia dirección de la CGIL.

¿En esta lucha la mayoría son mujeres trabajadoras?

En nuestro lugar de trabajo hay una gran mayoría de mujeres, y también en la lucha están muy, muy presentes.

¿Hay reivindicaciones particulares por el hecho de ser más mujeres?

Esto debería ser algo a desarrollar. En este momento estamos extremadamente concentrados en el conflicto pero los frutos que nosotros estamos sembrando los queremos recoger también en este punto de vista. Estos comités que nacen, como aquel que nosotros habíamos construido en nuestros museos, deben servir también para esto. Para desarrollar un discurso no solamente sobre el trabajo femenino sino además sobre la cuestión de las relaciones de género. Seguramente es uno de los objetivos que vamos a poner.

¿Y cuáles son las perspectivas de la lucha?

La perspectiva es continuar nuestra batalla contra la patronal. No lo escondemos, hay una gran dificultad en esta batalla. Queremos llegar a la firma de un acuerdo que proteja no únicamente a los trabajadores y trabajadoras de Venecia, sino que sea un ejemplo para la protección de trabajadores de todo nuestro sector. De este modo consideramos que somos trabajadores y trabajadoras que están cumpliendo una batalla ejemplar.

¿Tenéis política hacia los turistas que llegan a los museos y a hacia la población? ¿Hay apoyo de la población y de otros sectores?

En contradictorio, seguramente hay quién comprende y sostiene nuestra lucha, como hay una parte que está influenciada por la campaña negativa llevada a cabo por el gobierno contra nosotros, como lo que ha ocurrido con los trabajadores del Coliseo o con los trabajadores de los Uffizi. Se instrumentaliza el hecho de que nosotros paramos los museos como si privásemos, sobretodo a los visitantes, de la posibilidad de disfrutar de los bienes culturales del país. Por ello se necesita reivindicar el hecho de que todas las instituciones museísticas son lugares de trabajo y que no se puede separar la defensa de los bienes culturales de la defensa del trabajo.







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