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Red Internacional

Reino Unido. Murió la reina Isabel II: la monarquía, una institución medieval, se mantiene

La monarca, de 96 años, encabezó por las siete décadas el reinando más longevo que tuvo el imperialismo británico. Ahora la sucederá su hijo mayor, Carlos.

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Jueves 8 de septiembre | 14:33

La reina Isabel II murió este jueves en castillo de Balmoral, en Escocia, donde durante todo el día llegaron miembros de la realeza británica.

Hace tiempo que experimentaba "problemas de movilidad", que empeoraron este martes, día que recibió en Balmoral a Boris Johnson, quien le presentó su dimisión como primer ministro, y su sucesora, Liz Truss, a quien encomendó la formación de un Gobierno. El cuadro se agravó este jueves cuando sus médicos informaron de una situación delicada.

La monarca, de 96 años, encabezó por las siete décadas el reinando más longevo que tuvo el imperialismo británico. Ahora la sucederá su hijo mayor, Carlos.

Durante los proximos días se llevará adelante un protocolo extricto, rémora de la época medieval como la propia monarquía, que costará miles de millones de libras al pueblo británico.

Operación puente de Londres

Tras la muerte de la reina se activó un protocolo conocido como "Operación Puente de Londres". Su secretario privado, Edward Young, inmediatamente pasará un mensaje a la primera ministra Liz Truss diciendo "El puente de Londres ha caído". A continuación, la primera ministra se comunicará con los gobiernos fuera del Reino Unido donde la reina es jefa de Estado informado de su fallecimiento por una línea segura. Y eso será seguido por la información a los 36 países del Commonwealth y luego al resto de los líderes mundiales.

El mismo día de la muerte, el hijo mayor de la Reina, Carlos, se convertirá inmediatamente en rey. El Gobierno le jurará lealtad y se realizará un saludo de 41 cañonazos en Hyde Park, Londres.

Después de eso, el rey Carlos, si este es el nombre que elige, emprenderá una gira por el Reino Unido, visitando a los líderes de gobierno en las capitales de cada país, Edimburgo, Belfast y Cardiff, antes de regresar a Londres.

Cuatro días después de su muerte, el ataúd de la reina será conducido en procesión militar desde el Palacio de Buckingham hasta el Westminster Hall. Allí permanecerá durante los próximos cuatro días, cuando se abrirán las puertas al público durante 10 a 12 días.

Luego el ataúd será llevado dentro de la Abadía de Westminster, donde 2.000 invitados especiales
inclinarán sus cabezas en oración. Después del servicio, se llevará el ataúd al Castillo de Windsor y finalmente a la Capilla de San Jorge.

Todo este protocolo monárquico costará al pueblo británico miles de millones de libras, en un momento en que la inflación ya supera el 10 % y se espera que llegue al 18 % anual, lo que ya ha provocado una oleada de huelgas como no se veían hace años.

A los gastos millonarios de los funerales se suman los de los cambios de la figura de la reina por la del rey en el papel moneda, sellos, pasaportes y uniformes de policías y militares. y el cambio en el himno nacional de "dios salve a la reina" por "dios salve al rey", entre otros.

Carlos se convertirá en la nueva figura de una monarquía parasitaria como rémora del medioevo. Ostentará el cargo de rey de 15 de sus ex colonias (el año pasado rompió con la corona la isla de Barbados), que integran, junto a 36 países más la Commonwealth. Ex colonias de las cuales muchas siguen siendo dependientes del Reino Unido. Además de que tiene el cargo de Jefa de Estado de los territorios de ultramar. Las Malvinas argentinas, por ejemplo, son parte de esos territorios que Gran Bretaña se adjudica como propios.

De dónde sale la fortuna de la monarquía

La corona británica tiene tres fuentes de financiamiento. La primera es la subvención estatal, que en todas las monarquías europeas es la partida del Estado destinada a mantener los gastos de esa institución medieval.

Pero en Gran Bretaña tiene la particularidad que proviene de “terrenos de la Corona”, que son tierras ubicadas en Inglaterra, Gales y Norte de Irlanda, usufructuadas por la realeza, pero son de propiedad mixta (estatal y privada).

También poseen negocios inmobiliarios, terrenos agropecuarios, derechos mineros y cobran licencias y tasas por eventos internacionales como la Real Carrera de Caballos de Ascot. Todo ese patrimonio se calcula en unos 17.000 millones de euros.

Además de todo esto, el Gobierno inglés destina un 15% de su presupuesto a la “Casa Real”. Solamente entre 2018 y 2019 esa cifra fue de 95 millones de euros.

Después está lo que se llama el “monedero privado” que son propiedades urbanas y agropecuarias pero exclusivas de la monarquía, desde 1265 (nunca olvidemos que estamos hablando de una clase de parásitos anteriores al capitalismo). Esto solo les da un ingreso anual de 24 millones de euros. A esta altura, mejor no hacer la suma, o sí. Porque su sola existencia, preservada por el Estado capitalista, es una burla descarada a quienes solo viven de su salario.

Pero no es todo, falta la parte de las inversiones personales: colecciones de arte, símbolos de la iconografía monárquica y acciones en varias empresas.

La monarquía británica también fue de la partida de quienes aparecieron en los famosos Paradise Papers. La reina Isabel había puesto parte de su fortuna en territorio offshore de las Islas Caimán, libre de impuestos...su majestad.




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