Política

A 40 AÑOS DEL GOLPE

Murió Ramón Gamboa, una figura del círculo íntimo de Bussi

Funcionario de Onganía, cuadro del bussismo en su ascenso y decadencia. En “tiempos democráticos” fue profesor titular de Derecho Constitucional de la UNT y la UNSTA.

Juan Lobo

@CanisLupus1917

Viernes 1ro de abril de 2016 | Edición del día

El pasado 29 de marzo, a los 86 años, falleció Ramón Alberto Gamboa. La noticia no ameritó más que unas breves líneas en el diario La Gaceta y una decena de anuncios fúnebres en los últimos días. El diario tucumano prefiero evocarlo como un “ex ministro de Gobierno y constitucionalista”, el “detalle” es que Gamboa fue ministro de Gobierno provincial durante la dictadura de Onganía entre 1968-1969 (Roberto Avellanada era el gobernador de facto en Tucumán) y un “constitucionalista” del círculo íntimo del genocida Antonio Bussi. La llegada a las cátedras de Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y a la Universidad Santo Tomás de Aquino (UNT) no fueron impedimentos para que compartiera tertulias con el círculo íntimo del bussismo.

En su libro Teatro, Ética y Política. Historia del Teatro Tucumano. El bussismo. Complicidades, silencios y resistencia. Volumen I, Carlos Alsina explica en un jugoso párrafo cómo formaban cuadros como Gamboa a través de cursillos organizados por la derecha católica: “sectores clericales ultraconservadores que desarrollaron, en esos años, los llamados «Cursillos de la Cristiandad», engendro estimulado por los sectores más reaccionarios de la Iglesia Católica y por el «Opus Dei», siniestra organización «para-clerical». (…) Los «cursillistas» ocuparon muchos espacios en la estructura estatal y universitaria del país y de Tucumán, en especial, (de 10.000 «cursillistas» que se calculaba había entonces en el país, 3.000 militaban en Tucumán) (…) «Los cursillos» ofrecían un muy posible acceso a las estructuras del poder. Tal es así que, desde Onganía al Interventor de Tucumán, Avellaneda, como así también Ramón Gamboa, ministro de gobierno en ese gobierno, o Raúl Landa –rector de facto de la Universidad en la próxima dictadura– fueron «cursillistas».”

Ignoramos cual fue el destino de Gamboa durante los años del Operativo Independencia y el inicio del terror bussista, pero lo imaginamos más cerca de jueces como Manilo Torcuato Martínez que del “constitucionalismo”. Ya en los 90, Gamboa fue secretario de Gobierno de la gestión de Rafael Bulacio (1991-1995), candidato bussista que resultó electo como intendente capitalino.

Gamboa era el jefe del equipo de abogados de Bussi, secundándolo frente a las acusaciones judiciales, como cuando “ni negó ni afirmo” haber omitido declarar una abultada cuenta de miles de dólares en bancos del extranjero.

Una nota de Página 12 ubica a Gamboa como integrante del círculo más íntimo del genocida, en aquellos años donde también lloraba por su procesamiento judicial: “La noche del jueves, el presidente de FR [Fuerza Republicana, NdR] conmemoró el Día de los Trabajadores con una cena en su casa de La Rinconada. La mayoría de los legisladores y concejales capitalinos del partido; su hijo diputado, Ricardo; su apoderada en el proceso de destitución, Gilda Pedicone de Valls, y el jefe del equipo de abogados, Ramón Gamboa, hablaron con Bussi de temas políticos y jurídicos hasta las primeras horas del viernes.”

Personajes reacciones como Gamboa, que fueron funcionarios de dictadores como Onganía o Bussi, han sido completamente asimilados por el régimen político local después de 1983. En este espectro podemos encontrar a René Goane, juez de la Corte Suprema que también respondió a Onganía y Bussi, o Mauricio Guzmán, que fue secretario de Cultura de Bussi y encontró cobijo en el Ente Cultural durante el alperovichismo y actualmente en la gestión de Manzur.







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