Sociedad

IMPUNIDAD

Murió Nelly Arrieta de Blaquier, parte del directorio genocida de Ledesma

A los 89 años falleció la hija de Herminio Arrieta y Nieta de Enrique Wollman, esposa de Carlos Blaquier e integrante durante la década del 70' de la dirección de la empresa que impulso crímenes de genocidio contra los obreros y la juventud, conocidos como la noche del apagón. Para que los empresarios golpistas dejen de tener impunidad hay que fortalecer la lucha por cárcel a Blaquier y Lemos, y exigir que se amplié la denuncia a otros miembros del directorio.

Miguel López

Concejal del PTS-FIT en Libertador Gral. San Martín-Ledesma

Domingo 15 de noviembre | 17:46

Uno de los diarios de los empresarios, puntualmente La Nación, presenta el deceso de Nelly Arrieta de Blaquier como la muerte de una mecenas del arte, que fue a lo que se dedicó de lleno desde los 80’ a esta parte. Pero evita dar cuenta qué fue parte del directorio de la empresa Ledesma en los 70’ que entregó listas negras a los militares y puso a disposición del terrorismo de estado el parque automotor de la compañía; el combustible, personal de seguridad e inmuebles para llevar adelante secuestros, torturas, tormentos y desapariciones de obreros del azúcar, delegados, dirigentes sindicales, docentes, abogados laboralistas y estudiantes; crímenes contra la clase obrera y la juventud estudiantil conocidos como las noches de los apagones del terror.

Nelly Arrieta de Blaquier era hija de Herminio Arrieta y Paulette Wollman y nieta de Enrique Wollman, fundador de la empresa Ledesma, quién basó el despegue económico del ingenio azucarero en la explotación de mano de obra indígena de las yungas, el chaco, la quebrada y la puna de Argentina y Bolivia.

Su esposo Carlos Pedro Blaquier, padre de María Elena, Carlos Herminio, Santiago, Alejandro e Ignacio Blaquier Arrieta, asumió la presidencia del directorio de la compañía azucarera en 1970, una vez fallecido su padre, Herminio Arrieta.

Carlos Pedro Blaquier producto de una intensa movilización popular impulsada por organismos de derechos humanos, sindicatos, organizaciones sociales y la izquierda tuvo qué sentarse en el banquillo de los acusados, pero antes qué concluya el mandato de Cristina Fernández de Kirchner recibió la falta de mérito emitido por la Cámara Federal de Casación Penal. Alberto Lemos, administrador de la empresa en los 70’, obtuvo el mismo benefició de manos del poder judicial afín a los empresarios genocidas.

Nelly Arrieta de Blaquier, Henry Oscar Peverelli y Federico Nicholson fueron denunciados por ex detenidos, como Francisco Jara Sánchez y Ernesto Saman, e hijos de desaparecidos, como Ricardo Arédez, cómo integrantes de esa dirección y administración empresaria que llevó adelante los apagones del terror en Libertador General San Martin, Calilegua y El Talar. Sin embargo, el poder judicial no accedió a qué se amplíe la denuncia por crímenes de lesa humanidad a este sector restante de integrantes de la cúpula de la empresa Ledesma en tiempos de la dictadura cívico militar.

Ricardo Arédez, hijo de Luis Arédez médico y ex intendente de Libertador Gral. San Martin desaparecido y la fallecida referente de los derechos humanos Olga Márquez de Arédez, decía en una carta que escribió allá por el 2012, cuando fueron procesados Carlos Pedro Blaquier y Alberto Lemos,“ estos momentos son importantes, por supuesto, pero falta procesar a otras tres personas: Federico Nicholson, actual Vice-Presidente de la UIA, Oscar Henry Peverelli y la dueña natural del Ingenio Ledesma: María Elena "Nelly" Arrieta de Blaquier, ellos formaron parte del Directorio cuando ocurrieron estos hechos tan desgraciados”. Agencia CTA-ACTA 16/11/12.

La dueña de una millonaria colección de arte, impulsora de la Asociación de Amigos del museos Nacional de Bellas Artes, Academia Nacional de Bellas Artes, Fundación Teatro Colon y Fundación Fondo para el Patrimonio Argentino, de las principales mecenas del país, cómo la caracteriza el diario de la familia Mitre, íntima amiga del ex presidente Mauricio Macri, y una de las máximas expresiones de la ostentación de lo más encumbrado del empresariado, murió impune, con las manos manchadas con sangre de gran parte de los obreros y estudiantes qué por cuestionar el poder de su familia rica, de su clase y su régimen en la década del 70’, fueron detenidos y desaparecidos en las noches de los apagones del terror del 76’, e incluso previamente, más precisamente desde 1974 bajo el gobierno nacional del Isabel Martínez de Perón y el gobierno provincial de Carlos Snopek.

Esta muerte con total impunidad qué tienen los empresarios responsables civiles del genocidio en la argentina, como Nelly Arrieta de Blaquier, tiene que llevarnos a fortalecer a los organismos de derechos humanos, los sindicatos, los movimientos sociales y la izquierda, la lucha por juicio, castigó y cárcel común y perpetua para Blaquier y Lemos, y también la pelea por sentarlos en el banquillo a otros directivos de Ledesma SAAI como Peverelli y Nicholson, qué gozan de total impunidad. A tal punto que Nicholson durante años fue uno de los principales referentes de entidades empresarias como la Sociedad Rural Argentina-SRA- y la Unión Industrial Argentina-UIA-, integro las delegaciones de los más granado de la clase capitalista que acompañaron en su momento a presidentes a giras por el extranjero, y hoy es una de las caras visibles de los directivos de las grandes empresas con las cuales los gobiernos de turno llaman a acordar y firmar pactos sociales.







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