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Red Internacional

TRIBUNA ABIERTA.Murales feministas y como la derecha quiere borrar a las mujeres luchadoras de las calles

PP y Cs aprueban la ley propuesta por Vox en el pleno de Ciudad Lineal para eliminar el mural feminista del polideportivo municipal, pintado en 2018 por 300 personas, tras haber sido apoyado previamente por estos partidos. Los y las vecinas del barrio ya han reaccionado ante este ataque, convocando una concentración frente al polideportivo Concepción a las 12:30 este domingo 24.

Sábado 23 de enero | Edición del día

La purga estética de la ciudad de Madrid vuelve a estar en los titulares. Y es que, en la coalición municipal de este ecosistema, cada componente se ocupa de una función. El PP hace el papel de un ratón con un queso gruyere, al cual nosotros llamamos servicios públicos. Ciudadanos por su parte, se convierte en el asno de Buridán político, que no se decide hacía que montón de billetes dirigirse entre dos extremos y termina desfalleciendo por la indecisión. Y por último Vox, la plaga de langostas que arrampla con todas las cosechas previamente trabajadas por el esfuerzo de los campesinos.

Es este último quien ahora lleva la voz cantante en el cuadro ideológico de la coalición y dirige como buen perro pastor a las demás ovejas neoliberales. De esta forma, surge la noticia de que se ha aprobado la eliminación de ese mural, por “monopolizar y tildar de ideología al feminismo”.

El ataque hacia este mural artístico y reivindicativo de la lucha de las mujeres hacia la opresión del patriarcado y su consiguiente explotación, mural que fue apoyado por el conjunto del entorno vecinal, tiene lugar en dos frentes.

Por una parte, a Martínez-Almeida no le entusiasma que aparezcan iconos de la Unión Soviética, de la revolución zapatista o iconos anarquistas. Independientemente de la variedad contemplada, el motivo de la representación de estas figuras es por su papel en su lucha contra la opresión, lo cual las convierte en figuras claves del movimiento feminista. Ahora bien, el señor alcalde debería preguntarse porque se da la mágica y malévola casualidad de que algunos de los mayores iconos de la liberación de las mujeres se den en ideologías “indeseables” y opuestas a la suya, caracterizadas además por un papel combativo.

Otra de las muestras “ideológicas” es el lema del mural en cuestión: las capacidades no dependen de tu género. Aparentemente afirmar que el género que te es asignado e impuesto no debe suponer una barrera para tu desarrollo personal en la sociedad es una muestra de la peligrosa “dictadura progre”. Negar la existencia de la opresión por el género es negar la existencia de innumerables desigualdades estructurales, actitudes machistas y en general, esencialismos nocivos, los cuales afectan al día a día de todas las mujeres. Por tanto, su posición no solo es de invisibilización de esta serie de caracteres, sino que las legitiman. Son por tanto verdugos o cómplices de la negación del feminismo o de su adornación neoliberal de paja. De esta forma, proporcionan además una imagen ilusoria que priorice el egoísmo de clase y que impida la toma de conciencia del conjunto de la sociedad acerca de este fenómeno, provocando un apoliticismo de las masas frente a la opresión patriarcal.

¿Y con qué pretenden sustituir ese mural? Pues en este caso, con un mural de deportistas paralímpicos, lo cual sería una propuesta correcta si no viniese a alterar un espacio ya conformado. Aunque me gustaría recalcar algunas de las palabras de Almeida al respecto, puesto que cito: “a aquellas personas que hacen de la superación una forma de vida”. No es casualidad que el mérito y la aprobación de este sector ideológico vayan ligados a esa premisa.

Para el neoliberalismo, los individuos son libres, por lo que depende de su voluntad de autorrealización la satisfacción de una teleología de vida. El problema surge con el hecho de que: 1. No se da una igualdad de condiciones inicial; 2. Si eres miembro de un colectivo discriminado, partes con una serie de barreras adicionales, que en múltiples casos impiden una movilidad social prometida. Es decir, que se predica una falsa base de libertad de individuos, la cual viene realmente determinada por la renta personal de los individuos en cuestión. Esto además se concluye en un darwinismo social, por el cual se deduce que la clase social de una persona y la renta de dicha persona son indicadores de las capacidades personales de dicha persona. Para su visión, las capacidades no dependen de tu género, dependen de tu bolsillo.

Sin embargo, se da una curiosa paradoja. Y es que, aunque la movilidad social entre clases es prácticamente simbólica, constituye a su vez la promesa de progreso y ascendencia social que mantiene la alienación de las clases oprimidas. Por tanto, cuando se da el caso de que una persona en una condición aparente de inferioridad logra seguir una línea ascendente acorde a este esquema de estatus social, es necesario resaltar ese mérito, con el fin de seguir perpetuando ese ideal.

En definitiva, estas langostas del valor artístico y reivindicativo van a continuar su tarea de remodelar la ciudad, desnaturalizando los espacios comunitarios y eliminando cualquier recordatorio del inmenso papel histórico del poder transformador de las mujeres organizadas. Concluyendo, una sociedad sin identidad, sin espacios artísticos y estéticos de interacción común, se convierte automáticamente en una sociedad vacía, de individuos inmersos en una ilusión de progreso y en un apoliticismo desgarrador. Son por ello clave estos entornos, donde además se genera contrahegemonía contra el sistema neoliberal.

No es solo un mural, nos jugamos el terreno de la sociedad civil. Depende de la acción política por tanto si queremos una ciudad estética, creadora y crítica; o una ciudad regida por la más banal y caótica de las mentalidades económicas neoliberales, que rellena de odio las carencias comunitarias y borra a sus verdaderas víctimas.




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