Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Mujeres tras las rejas

En junio pasado, detuvieron a tresmujeres en Jujuy bajo la causa de “homicidio agravado por el vínculo y por la cantidad de participantes”. La realidad es que a Susana Díaz la detuvieron por abortar, y a María Cuella y Claudia Guaraná por acompañarlas en el hecho.

Martes 25 de noviembre de 2014 | Edición del día

Fotografía: Multipress.

La pena rondaría por un tiempo de 25 años de prisión. Susana trabaja de manera precarizada para la municipalidad, y es madre soltera de un chico. También vemos el caso de Claudia Vera, quien fue acusada por la muerte de su marido, ocurrida cuando ella se defendía de una de las tantas golpizas a las que fue sometida durante veinte años. Sin siquiera ser juzgada, Claudia tuvo que soportar una prisión domiciliaria por 5 meses.

En Rosario, la segunda ciudad del país con el mayor índice de desempleo, son las mujeres uno de los sectores más precarizados de la sociedad y, condenadas a la pobreza, muchas veces se ven envueltas en una gran angustia por no poder alimentar a sus hijos, y caen así en redes delictivas, de narcotráfico o de trata, negocios que son siempre regenteados por la misma policía e incluso, como vimos en la ciudad, por funcionarios del gobierno de turno.

En todos estos ejemplos, las mujeres terminan tras las rejas y tienen que enfrentar el encierro, el aislamiento. Hacinadas en celdas superpobladas y regenteadas bajo el control de la brutalidad policial que cada vez es más creativa para desarrollar métodos de control y tortura. Sin guardias médicas, ni condiciones sanitarias regulares.

¿Cómo es el régimen penal para las mujeres? ¿Qué hace el Estado para “recuperar” o “rehabilitar” a las mujeres en las cárceles?

En Rosario hay dos unidades penales, la unidad Nº 5 “Instituto de recuperación de mujeres de Rosario” y la Alcaidía de mujeres, que está compuesta en su mayoría por mujeres jóvenes.

Una joven que estuvo detenida 3 meses en la Alcaidía y que conoce la situación de las mujeres tras las rejas, nos cuenta que: “La unidad 5 no es una cárcel, sino que es una casa vieja. Que no tiene ninguna instalación para ser cárcel. Viven entre cloacas, ratas, las paredes húmedas. Donde están las madres, es un pasillo oscuro, donde no hay ventilación, donde no se ve la luz del día”.

El Estado encierra a las mujeres a la custodia de una jauría de policía que tienen prácticas aberrantes. En celdas donde deben habitar 4 personas, habitan 8, en condiciones de salubridad escalofriantes: con ratas y cucarachas por todos lados. Ni siquiera hay asistencia médica permanente, con el agravante de que en las cárceles de mujeres conviven mujeres embarazadas y que en algunos casos las mujeres viven con sus hijos, dado que están en periodo de lactancia. Solo hay visitas de enfermeros que tienen los medicamentos básicos, pero que generalmente sólo se encargan de dopar con medicamentos a las presas cuando tienen que ir a tribunales.

“Una vez por semana llegaba la verdura, que era media bolsa de papa, con cebollas, y cualquier verdura que haya. Hacían salir a una por celda, y nos tiraban la verdura en un patiecito. Entonces nosotras teníamos que pelear para agarrar las cosas. Y si no llegabas a agarrar la verdura; chau, aguántatela. Si no agarrabas nada, tenias que esperar hasta la otra semana”

El Servicio Público de Defensoría Penal hizo un relevamiento sobre todas las unidades penales de Santa Fe, tanto de mujeres como de hombres, incluyendo a menores (IRAR), y remarcó sobre las condiciones de insalubridad que hay en las cárceles.

A rasgos generales, señalan las condiciones de precariedad edilicia, conexiones eléctricas deficientes (cables pelados por doquier), los sanitarios despiden olores nauseabundos (pese a que las letrinas, en muchos casos están dentro de las mismas celdas), las raciones alimenticias son insuficientes. Sumado a esto, la brutalidad policial.

No es fácil salir de la cárcel para las mujeres. Conseguir trabajo en Argentina, donde el 40% de los asalariados está en negro, sumando a esto la estigmatización de la sociedad que cargan las mujeres que estuvieron en la prisión. Además de tener que cargar con la educación, crianza, y manutención de los hijos, en una sociedad capitalista que “naturaliza” que el rol femenino es el de madre.

Este martes 25/11 todo el país se movilizará contra la violencia a las mujeres. Muchas mujeres que salen de la cárcel se encuentran desempleadas y sin un lugar adónde ir. Organizaciones de mujeres y de derechos humanos reclaman para ellas un puesto de trabajo, con un salario acorde a la canasta básica familiar y una vivienda digna. En Rosario, hay 40.000 departamentos vacíos por especulación inmobiliaria, que se expropien y se los cedan a las compañeras con hijos.







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