Cultura

MÚSICA

Misia o la revolución del fado

La gran cantante portuguesa vuelve a Buenos Aires con el estreno internacional de un espectáculo teatral

Lidia E. Fernández

Trabajadora del Hospital Durand. Integrante de la comisión de género

Miércoles 24 de agosto de 2016 | 16:41

Susana María Alfonso de Aguiar, popularmente conocida como Misia, vuelve a nuestro país.

Nacida en Porto, Portugal, cuna del Fado, palabra que en latín Fatum, significa: destino.

Esa conmovedora, trágica y melancólica expresión musical, llena de poesía y de mar, traída por los marineros hacia Lisboa y Coimbra.

Género enlazado por décadas, a los horrores de la dictadura salazarista, como emblema del país.

Cuando Misia comienza a cantar sus primeros fados, todavía era una época en que estaba muy mal visto. Pero esta hija de una bailarina de cabaret de Barcelona, de minifaldas, look urbano, acompañada de poetas y músicos, como Iggy Pop, revoluciona el fado tradicional y lo sacude por todos sus cimientos. Con una plasticidad única, canta en portugués, castellano, francés, catalán, ingles, napolitano.

Con un estilo propio sobre el escenario, se crea y se recrea de forma permanente y para alegría de sus seguidores en Argentina, vuelve, esta vez, con un estreno que al decir de sus propias palabras, “es una afirmación de la libertad”.

Al escritor Antonio Tabucchi, lo conocemos aquí fundamentalmente por una obra suya llevada al cine, la exquisita “Sostiene Pereira”. Es el autor de “Carta desde Casablanca”, cuyo personaje Giosefine, es una transexual que le escribe a su hermana desde Marruecos, donde se realizaban las primeras operaciones de cambio de sexo.

A Misia le sedujo esta historia, a tal punto de llevarla al escenario, con dirección de Guillermo Las Heras, y con el acompañamiento de Joana Brandao y Fabrizio Romano.

Esta es su primera presentación teatral: “un doble salto mortal”, de cantante de fado a la actuación, de mujer a hombre en el escenario.

La piel que habito

Se abre el telón, hay una cama de hospital, un piano y una serie de fotografías que acompañan el relato.

Durante las casi hora y media que dura el espectáculo, Misia, en un monologo, nos hace reír, llorar y cantar. Misia es Giosefine y Giosefine es Misia.

Convertida en verdadero hombre arriba del escenario y luego transformada en hombre que se reafirma mujer. Nos lleva hasta la piel de esta transexual que vive una historia trágica, pero sin golpes bajos, con toques de humor precisos que la vuelven adorables.

En su primera incursión en la actuación, nos resulta estremecedora; y para privilegio de sus fans argentinos, interpreta el tango Los Mareados, con la impronta que solo el timbre de su voz nos puede dar.

La obra puede verse en el Teatro Regio hasta el 28 de agosto, a precios populares, pues “en tiempos de crisis es impensable que los músicos cobren una fortuna, hay que hacer funciones baratas, para que todos puedan ir”

Toda una declaración que la sigue ubicando entre las más grandes artistas de estos tiempos.







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