Géneros y Sexualidades

3 DE JUNIO

¡Millones exigimos #NiUnaMenos!

Millones hicieron del grito ¡Ni Una Menos! una campaña gigantesca contra los femicidios. El 3 de junio, Pan y Rosas participará en todo el país, junto a otras organizaciones, que además decimos que esa violencia machista es social, institucional, económica, cultural y denunciamos a los responsables. Marchá con nosotras.

Andrea D'Atri

@andreadatri

Martes 2 de junio de 2015 | Edición del día

Se propagó velozmente. Saltó de las redes sociales a los diarios, de allí a la televisión, se expandió en las escuelas, las facultades, los hospitales, los talleres textiles, las imprentas, las dependencias estatales, las fábricas de la alimentación y autopartes. Pero también en la agrupación Bordó del sindicato de alimentación, las mujeres de WorldColor que enfrentan los despidos, la Comisión de Mujeres de Madygraf que funciona bajo gestión obrera y las "indomables" de Lear. Se sacaron fotos las enfermeras y los obreros, las maestras y los recolectores de residuos, las costureras y los metalmecánicos, las trabajadoras aeronáuticas y los empleados del peaje de autopistas. Dicen que van a marchar las jóvenes y los adultos, las niñas y los ancianos, los que van a llegar caminando y en bicicleta, las que van a tomar el tren, colectivos o el subte, los que se organizaron para alquilarse micros.

Como si alguien hubiera sacado el tapón de una gigantesca pileta y una ola imprevista, lo inundara todo. Nos encontraremos en el Congreso Nacional, pero también en más de 70 ciudades de todo el país y también, al otro lado del Río de la Plata, en Montevideo.

Emergió el hartazgo

Durante muchos años distintas agrupaciones del movimiento de mujeres han denunciado el problema acuciante de la violencia machista. La Casa del Encuentro, una organización no gubernamental, año tras año, informa las escalofriantes cifras de femicidios que ningún organismo estatal recaba, ni centraliza, ni difunde. Los medios de comunicación también empezaron a mostrar, en los últimos años, que la violencia contra las mujeres no puede titularse como “crimen pasional”. Esa violencia misógina se puso en cuestionamiento, empezó a desnaturalizarse.

Y, sin embargo, los femicidios crecieron de manera alarmante, hasta transformarse en un sonido sordo, en algo que no se escuchaba de tanto repetirse. Pero ahora parece haber emergido el hartazgo. Y millones parecen haberse puesto de acuerdo para gritar ¡Basta!

No es nada nuevo que las mujeres militantes, las que luchamos por nuestros derechos, las feministas y otras organizaciones estemos en la calle, nuevamente, para exigir basta de violencia contra las mujeres.

Lo nuevo es que las trabajadoras, obligadas a soportar el acoso de los capataces y jefes, sientan que éste es su momento para gritar ¡Basta!; que los obreros que el día de cobro decían que se “iban de putas”, se pongan a debatir en el vestuario si la trata de mujeres es otra forma de violencia; que las trabajadoras domésticas empiecen a sospechar que no estar registradas y no tener derechos laborales también las hace vulnerables; que los trabajadores que miran un rato la tele en el comedor de la fábrica terminen planteándose que luchar contra la violencia hacia las mujeres, también es “cosa de hombres”.

Lo nuevo es que los más jóvenes le expliquen a los más viejos que a las esposas son compañeras y que cuando una mujer avanza, es mejor para todos, porque no es a costa de que los hombres retrocedan. Lo nuevo es que las chicas en los colegios se preguntan si está bien que no puedan vestirse como quieran y que sus compañeros le exijan a las autoridades iguales derechos para todas y todos. Lo nuevo es que muchísimas más personas empiecen a pensar que si mueren tantas jóvenes pobres sólo porque el aborto es ilegal, entonces hay muchas formas de violencia contra las mujeres.

Los que se peinan para la foto

Eso obligó a que, cínicamente, los mismos políticos y funcionarios, incluso hasta las fuerzas represivas y empresarios que son responsables de que las mujeres mueran por las consecuencias de los abortos clandestinos, que funcionen con impunidad las redes de trata, que cosifiquen a las mujeres en los medios de comunicación o que las condenen a las peores condiciones de trabajo precarizado y sin derechos, también se sumaran a esta convocatoria.

Como denunciamos aquí, es clara la responsabilidad de los gobiernos nacional y provinciales, de la justicia, de la Iglesia… es decir, del Estado capitalista y patriarcal, en legitimar, reproducir y justificar la violencia contra las mujeres. Por eso, el próximo 3 de junio nos sumamos a la convocatoria por #NiUnaMenos, pero no lo hacemos al lado de Mauricio Macri, ni de Aníbal Fernández, ni de Sergio Berni, ni de los famosos como Marcelo Tinelli o Mirtha Legrand, que hacen culto de un trato machista contra las mujeres en sus programas de televisión.

Pan y Rosas se moviliza junto a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, la CTA Autónoma, la Campaña contra las Violencias, agrupaciones feministas y partidos de izquierda.

Mucho más que #NiUnaMenos

Ese grito que emergió de lo más profundo de las clases trabajadoras y el pueblo pobre, que atravesó las ciudades y se extendió a todo el país, es un reclamo que ninguno de estos personajes, ni funcionarios, ni instituciones pueden responder en su verdadera dimensión.

Es un grito que habla de una desigualdad inaguantable, de un dolor insoportable, de una bronca incontenible, de un hastío irrefrenable. De algo que ni los patrones, ni los burócratas sindicales, ni los políticos de los partidos tradicionales, ni nadie puede contener. No es un estallido. Ni una explosión. Es algo silencioso y contenido que ahora se expresa en este grito momentáneo de #NiUnaMenos, pero que es mucho más que el reclamo de que no sigan matando a las mujeres.

Es esa fuerza de trabajadoras y trabajadores, de mujeres que luchan por sus derechos y de una juventud que sólo consigue estar precarizada, dejando la salud y la vida en turnos rotativos, jornadas extenuantes, horas extras sin fin y sin derecho a nada más que un salario miserable.

Esa fuerza que, en los últimos años, le da su voto de confianza al Frente de Izquierda. Lo que el PTS en el Frente de Izquierda se propone acompañar y fortalecer, desde el Congreso y las legislaturas, en las universidades y los lugares de trabajo, pero sobre todo en las luchas y las movilizaciones en las calles, en todo el país..

El próximo 3 de junio, marchá con Pan y Rosas en el Frente de Izquierda en Buenos Aires, pero también en Jujuy, Salta, Tucumán, Formosa, Córdoba, Rosario, Santa Rosa, Neuquén, Mendoza, Mar del Plata, Bahía Blanca y La Plata.


Buenos Aires: Nos encontramos desde las 15:00 horas en Av. Belgrano y Av. Entre Ríos.







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