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#OCTOBER REVOLUTION / MEDIO ORIENTE

Miles toman las calles de Irak en el primer aniversario de las revueltas de octubre

Miles de personas se congregaron en la Plaza Tahrir, en la capital del país, en el primer aniversario del levantamiento popular contra la opresión imperialista, la corrupción y el sectarismo religioso.

Jueves 1ro de octubre | 16:38

Imagen: “Signos de la Revolución”: Alegría y orgullo, mezclados con dolor y dolor. Estos son nuestros sentimientos en el aniversario de la revolución de octubre”.

Luego de una intensa campaña de invitación y agitación realizada en su mayoría por jóvenes y artistas en Irak mediante los hashtags #OctoberRevolution y #TakeBackIraq, este 1° de octubre miles de personas se congregaron en la simbólica Plaza Tahrir, en Bagdad, la capital del país árabe.

A un año del levantamiento popular que cuestionó la subordinación imperialista del Gobierno, el movimiento logró la renuncia del primer ministro Adil Abdul-Mahdi y cambios en el gabinete de gobierno, así como la promesa de nuevas elecciones que aún no llega. Miles de mujeres y hombres regresaron a las calles al grito de “queremos una patria”, “queremos un hogar”.

Las revueltas del año pasado en Irak, que coincidieron con la oleada de lucha de clases que recorría el mundo desde Chile hasta Hong Kong antes de la pandemia, fueron encabezadas mayoritariamente por la juventud sin futuro y, salvajemente reprimidas por las fuerzas armadas. El saldo fue de por lo menos 5 mil heridos y 250 muertos, en su mayoría civiles asfixiados por los gases lacrimógenos o, directamente asesinados por francotiradores relacionados con milicias pro-iraníes.

Hoy nuevamente, las y los jóvenes y estudiantes iraquíes tomaron las calles y marcharon del Ministerio de Educación a la Plaza Tahrir, para exigir el fin de la opresión y expoliación imperialista en su país encabezada por empresas como Total, Exxon y Shell y relacionadas también con el gobierno chino. Las y los manifestantes repudian la corrupción y el sectarismo religioso enquistado en las instituciones de gobierno, que tienen sumida en la más cruenta miseria y desempleo a la gran mayoría de la población juvenil y trabajadora.

A un año de las revueltas el pueblo iraquí sigue padeciendo la falta de energía eléctrica y agua potable, mientras que la educación y servicios de salud básicos, están en niveles aun más decadentes que durante la dictadura de Saddam Hussein y se exacerbaron con la pandemia por COVID-19. El país sigue encadenado a una ilegítima deuda externa que supera el 60% de su Producto Interno Bruto (PIB), mientras que el gobierno de “unidad nacional” promovido por Estados Unidos, sigue siendo la continuidad del poder económico concentrado en reducidos grupos religiosos y de familias adineradas que se benefician del saqueo imperialista.

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Durante las protestas del año pasado y las de hoy, las mujeres jóvenes y trabajadoras continúan jugando un rol protagónico junto a sus compañeros de estudio y trabajo. Desde la organización de las protestas y las intervenciones artísticas callejeras, hasta los enfrentamientos contra la policía y los cuestionamientos a ideologías retrogradas y patriarcales, las mujeres iraquíes están en la primera línea de combate.

A las protestas de 2020 se suman las demandas de justicia para las y los activistas que han sido asesinados en los últimos meses, muchos de ellos junto a sus familias. Es el caso de la farmacéutica S’helan Dara Raoof (Sẖylạn Sẖylạn), quien fue asesinada junto con sus padres en su casa en Bagdad el 16 de septiembre. También la activista y doctora nutrióloga de 27 años, Rima Yacoub, fue asesinada en su auto el pasado 20 de agosto, y la lista aberrante continua.

A los cobardes asesinatos de activistas, se suma la superexplotación de trabajadores iraquíes en la región. El 28 de agosto, trabajadores del ministerio de electricidad fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad al exigir el pago de salarios adeudados. La corrupción en el país árabe es tal, que las empresas contratistas y de outsourcing, a menudo pasan meses sin pagar a los salarios a sus trabajadores sin que el gobierno ni la comunidad internacional, hagan algo.

La nueva jornada de protestas antigubernamentales en Irak, se suma a otras muy similares en la región árabe en plena pandemia. Es el caso del pueblo de Líbano y las protestas que estallaron luego de la trágica explosión en Beirut, las dignas protestas del pueblo palestino contra la ocupación y exterminio del Estado sionista de Israel o heroica la resistencia del pueblo Kurdo contra el gobierno turco encabezado por el presidente Erdogan.

Estos movimientos coinciden tanto en la destacada participación de jóvenes y mujeres, como en la superación de las diferencias religiosas y étnicas que durante décadas han dividido a los pueblos y la clase trabajadora en Medio Oriente. A casi 10 años del inicio de la Primavera Árabe, continúa el cuestionamiento a la subordinación imperialista en la región y la devastación que las principales potencias del mundo han provocado mediante sus guerras y conflictos interestatales.

Toca a las y los trabajadores del resto del mundo y principalmente, a quienes mueven los engranes de la economía en los corazones de los imperialismos, rodear de la más amplia solidaridad a esta digna juventud, mujeres y trabajadores árabes que exigen su derecho a la autodeterminación y a un futuro digno más allá de la barbarie capitalista a la que les han destinado durante décadas.

Con información de Translate the Revolution y Salvador Soler.







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